martes, 29 de octubre de 2013

Jiménez Pastor debe irse a su casa


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El presidente del Consejo de Ministros Juan Jiménez Mayor debe ser el personaje más opaco que ha pasado por ese cargo en los últimos 30 años. Ha tenido la oportunidad de pasar a la historia dirigiendo el país ante la absoluta falta de liderazgo del presidente Ollanta Humala, tal como lo hiciera en su momento Manuel Ulloa Elías, en la difícil época de la transición democrática y el reordenamiento jurídico del país a inicios de los 80 y con un presidente que vivía en las nubes. Otro personaje similar fue Pedro Pablo Kuczynski quien se encargó de dirigir el gobierno en medio del desbarajuste mental de Alejandro Toledo durante la última etapa de su penoso período.

Lamentablemente hoy el Perú carece de cualquier liderazgo, se encuentra a la deriva ante la falta de dirección política, tanto de parte del presidente de la República como de su premier. Ninguno es capaz de asumir el rol de liderazgo que se necesita y que la población espera. Una situación que le permite a la primera dama lucir su imagen de autoridad, opacando a "sus" ministras, incluyendo al propio premier. La situación es realmente delicada si consideramos las implicancias que esta falta de liderazgo tiene en la seguridad de la nación.

Lo que hemos visto en los últimos días son verdaderos papelones del gobierno. Para no ir más atrás, desde el cuestionado viaje a París del presidente Ollanta no han cesado las metidas de pata. En ese caso era evidente que a nadie se le ocurrió notificar al Congreso el itinerario del presidente. Suficiente para que la canciller Eda Rivas presentara su renuncia, pero prefirieron blindarla creyendo que eso debilitaría al gobierno. Sin embargo lo que en realidad debilita al gobierno es la actuación patética de sus ministros, su premier y el propio presidente.

El asunto de la compra de un nuevo avión presidencial pareció un sketch de programa cómico. Tanto el premier Juan Jiménez como la canciller Eda Rivas quedaron en ridículo al ser desmentidos por el presidente y la primera dama. También esa humillante tapada de boca bastaba para que cualquier persona con sangre en la cara diera un paso al costado. Pero no. Ese no es el caso del premier Jiménez ni de la ministra Rivas. Ellos pertenecen a la clase de burocracia caviar que se prende de los cargos como lapas angurrientas.

Sin embargo, lo más grave de todo es que el gobierno parece estar sufriendo un proceso de negación, tal como le ocurre a todos los gobernantes precarios. Son incapaces de reconocer los problemas y prefieren atribuirlos a un sabotaje de la oposición o a un psicosocial de los medios. Tanto Ollanta Humala como el premier Juan Jiménez e incluso el ministro del Interior niegan el problema de inseguridad. Emulando a Nicolás Maduro afirman que la inseguridad es un psicosocial o tan solo una sensación. Ayer Jimenez dijo que la gente estaba simplemente histérica con este asunto y que era usado para perjudicar la imagen del gobierno. Ante esto la gente se pregunta ¿qué podemos esperar?

Si bien es inevitable tener que soportar al anodino Ollanta Humala en el poder, no hace falta tolerar la vacuidad existencial del premier Juan Jiménez. Ya hace rato que este gabinete en pleno debería haberse ido a su casa. No sé qué esperan. ¿O es que el presidente no puede tomar ni esa simple decisión?