domingo, 7 de julio de 2013

La insignificancia del Frente Amplio de Izquierda

 
Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Steven Levitsky se ha convertido ya en el principal promotor de la izquierda peruana. En cada columna suya realiza compungidos esfuerzos por lavarle la cara a estos sectores despliegando con candor todas sus artes retóricas para resaltar en especial el papel de la caviarada. Creador de nobles fantasmas retóricos como la "coalición paniagüista" o el "consenso de Lima" destaca además por sus amaneramientos académicos como el citar a un autor para decir una perogrullada o dar ejemplos de países vecinos, como si la causalidad existiera en el mundo político y social.

Hoy nos sorprende con una columna que lleva por título casi una consigna sindical: "En defensa del Frente Amplio". Si bien el título no debiera sorprender, lo que si consige motivarnos una amplia sonrisa es su contenido. Pues en él no se hace otra cosa que sepultar a este Frente Amplio de izquierdas que, para empezar, nada tiene de amplio. La cantidad de micro organizaciones que la conforman no la hace amplia sino en un listado de papel. Más allá de eso no existen. Y esto es lo primero que constata Levitsky.

En segundo lugar, nos dice que en todo ese conglomerado de chiflados no hay un solo candidato presentable, y mucho menos Marco Arana, cuyo nivel mental y perfil personal es de los peores que se pueda esperar. Levitsky lo ha dicho con más elegancia: "no está para grandes ligas".

Y luego de una serie de cansadas y delirantes disquisiciones que parecen un divagar mental mientras se viaja en la combi, nos dice Levitsky que si suman A más B y le añaden C combinado con X es posible que las cosas tengan algún futuro. Para terminar de sepultar al Frente Amplio y a toda la izquierda peruana, Levitsky afirma que tal vez para el 2026 el Frente Amplio sea viable.

La verdad siempre es penoso leer a Levitsky porque parece no ser consciente de las contradicciones que plantea. Se da perfecta cuenta que la izquierda en el perú es sencillamente inviable por su intransigencia en ideas fracasadas y porque sigue apostando por la violencia, pero insiste en tratar de hacerla digerible a través de artificios retóricos. Mientras tengamos una izquierda obsoleta y estúpida, que permanezca alabando a la vergonzosa dictadura castrista y defendiendo al fracasado modelo chavista, simplemente no habrá manera de que estos sectores se conecten con la población. 

Algo que no dice Levitsky es que para el surgimiento de la izquierda resulta indispensable que empiecen haciendo un mea culpa, pidiendo perdón por el terrorismo y la violencia del pasado, renunciar a la violencia y el caos, respetar el Estado de Derecho y la democracia representativa tratando de fortalecerla para hacerla más eficiente. Mientras no aterricen en la realidad del mercado libre y abierto, nunca podrán conectarse con nuestra realidad y ser una alternativa seria de gobierno. Seguir defendiendo ideas fracasadas (varias veces y en todas partes) como el socialismo en cualquiera de sus versiones, y apostar por el estatismo asistencialista y regulador es vivir en el delirio.