martes, 2 de junio de 2015

Inocencia interrumpida


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

No deja de ser conmovedor escuchar a algunos líderes de izquierda lamentándose con voz quebradiza por la "traición" de Ollantan Humala. Andan con el corazón destrozado y el rostro compungido porque fueron engañados vilmente por el comandante. Cuenta Veronika Mendoza que ella se unió al Partido Nacionalista para transformar el país soñando con una revolución, pero que ha quedado decepcionada porque jamás pensó que Ollanta Humala sería la continuación del mismo "modelo neoliberal primario exportador" que nos ha llevado al colapso de las instituciones y a la crisis de corrupción (sic), además de aumentar las muertes en los conflictos sociales. 

La aguerrida "luchadora social" Verónika Mendoza se unió al nacionalismo a los 25 años, apenas llegada de sus progresistas estudios en París, y cuanto no contaba con ninguna experiencia laboral, salvo algunos cursitos de español dictados por allí. Lo primero que hizo Verónika Mendoza en plena juventud inocente fue plegarse a la ola revolucionaria de los Humala-Heredia que en el 2005 deliraban chavismo puro, predicando reformas alocadas y renegando de todo cuanto había en este mundo, para transformarlo totalmente desde sus cenizas. Es decir, sufrió el típico sindrome revolucionario de izquierdismo infantil que creíamos superado en Latinoamérica, pero que ha vuelto a prender con fuerza en varios países, incluyendo la Chile, donde la lacra del comunismo ha vuelto a instalarse en el primer plano de la política de la mano de los jóvenes extraviados e ilusos de siempre.

Evidentemente estos jovencitos que hoy piden "cambio de modelo" ignoran lo que fue el socialismo en el mundo. Cualquiera que sea menor de 40 años en el Perú no sabe lo que es una crisis económica, no tiene idea cabal de lo que fue el Perú en 1990, no sabe lo que es hacer colas interminables para comprar productos básicos, no ha visto varias cuadras de vehículos haciendo cola por gasolina, no ha esperado por años que le instalen un teléfono en el domicilio ni ha sentido la urgencia de largarse al extranjero para hacer desarrollarse personalmente. Ningún mocoso menor de 30 años sabe nada de lo que era este país bajo un modelo de desarrollo estatista de izquierda impuesto por Velasco, saturado de empresas estatales ineficientes y corruptas, y en manos de sindicatos que eran mafias de extorsión al país.

Quienes creen que este "modelo de desarrollo neoliberal" ha fracasado luego de hacernos crecer por 15 años y reducir la pobreza desde más de la mitad hasta el 22% no saben de lo que hablan. Que haya corrupción y se mantengan focos de pobreza no tiene nada que ver con el modelo de desarrollo. Lo que hay que explicarles a estos jovencitos es que el único modelo que colapsó y fracasó en el Perú es el del estatismo izquierdista que nos llevó a la crisis interminable de los 80 y al colapso espantoso de 1990, cuando el Perú estaba a punto de desaparecer bajo el izquierdismo trasnochado de un Alan García en etapa de pulpín revolucionario, instalado en palacio a sus 35 años, con la clásica demagogia barata de un revolucionario juvenil. Con ese modelo de subdesarrollo estatista de izquierda fue que colapsamos. Ese fue el modelo que fracasó definitivamente y al que no debemos volver jamás.

Así que estos jovencitos que exigen cambio de "modelo de desarrollo" deberían preguntarle a sus padres cómo era el Perú con el anterior modelo. Indigna escuchar propuestas absurdas como cambiar la Constitución para reactivar la intervención del Estado en la economía. Si hemos dejado de crecer y estamos retrocediendo es precisamente porque el Estado no ha dejado de crecer y de meterse cada vez más en la economía, con nuevos organismos reguladores y leyes de control que eliminan la libertad económica de los agentes productivos. Los trámites han estado creciendo al punto que hoy se necesita perder 4 años haciendo trámites antes de iniciar un proyecto de inversión. Lo único que ya falta en el Perú es que el Estado empiece a crear empresas, pero hasta eso ya lo está haciendo con Petroperú y La Pampilla. El modelo que nos hizo crecer ya ha sido dinamitado por la demagogia estatista y ahora vamos frenados. ¿Y todavía quieren más?

Hay que advertirle a estas generaciones jóvenes el disparate que proponen. La ciencia ya debería inventar una vacuna para el izquierdismo infantil, pero mientras no tengamos la cura para la estupidez que conduce al estatismo izquierdista, lo mejor que podemos hacer es educar a los jóvenes. Los padres deben protegerlos de la prédica barata de los "luchadores sociales", de las promesas fantásticas de los improvisados, de los demagogos incendiarios que proponen cambios radicales para diseñar un nuevo mundo de felicidad donde todo sea gratis y fácil, y especialmente hay que advertirlos de los trepadores salidos de la nada con discursos tradicionales de revolucionarios que encandilan a los idiotas. Hay que educar a los chicos para que luego no estén llorando desconsolados su decepción y acusando de traición a quienes los utilizaron por lo que son: tontos útiles.

lunes, 1 de junio de 2015

Los farsantes de la política


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Ya no hay duda de que Nadine Heredia es el símbolo del descaro político nacional. Y eso que tenemos a varios candidatos para este puesto. Sin embargo, Nadine Heredia ha desbancado al mismo Alejandro Toledo, que no es decir poca cosa. Pese a las toneladas de evidencia que la señalan como la que conduce este gobierno colocando y sacando ministros, premiers y hasta al presidente del Congreso como se puede apreciar públicamente, además de fijar la agenda del gobierno, ahora resulta que nadie la puede procesar por nada porque no es funcionaria pública. No obstante, ella misma tuvo la desfachatez de decir que no le dio su venia a Martín Belaúnde para firmar contratos con el Estado. Así están las cosas en Perusalén.

Al igual que el borracho de Cabana, resulta que Nadine es inocente por falta de pruebas, aunque las evidencias la señalen como otra lavadora de activos o algo por el estilo, porque eso de que haya gente inocente que de la noche a la mañana decide apoyar la linda causa de los Humala-Heredia a favor de la justicia social, y empieza a hacer depósitos suculentos en varias cuentas, valiéndose de contratos de asesoría trucha, solo sirve para una película de producción nacional como Asu Mare 3, donde un par de misios y desconocidos de pronto resultan elegidos como Mama Ocllo y Manco Capac para guiar al pueblo peruano hacia la inclusión social. Ya pues, la gente será estúpida pero no es para tanto.

Además del batallón de piquichones y ayayeros que defienden a la primera dama negándolo todo, mientras impostan la voz para copiar el gesto de indignación de Toledo, en una clara competencia por la concha más grande del Perú, también están los permanentes franeleros de la prensa mermelera caviar encabezados por Rosa María Palacios, haciendo toda clase de malabares para demostrar que no hay nada en las denuncias, que todo es un espejismo, que las leyes no estipulan nada, que el delito no existe y que Nadine Heredia es víctima del aprofujimontesinismo en un afán de anular su candidatura a la presidencia. Aun hay otra clase de comadres de promoción que andan apuradas por sacar una ley que penaliza el acoso político de la mujer. Lo único que falta en Perusalén es que baje un carruaje de fuego del cielo con 4 ángeles tocando sus trompetas para anunciar la subida al cielo de Nadine.

El único problema que yo veo es que se están ocupando de temas del 2005 cuando deberían estar concentrados en todo lo que ha hecho esta parejita de trepadores desde que se instaló en palacio de gobierno. Ya todo el mundo sabe que salieron de la nada haciendo espectáculos de circo muy cerca de la subversión y el golpismo, desde la estrambótica "gesta de Locumba" hasta el andahuaylaso, del que libraron milagrosamente a Ollanta Humala siendo el cabecilla, autor intelectual y autor mediato de la asonada, con la fehaciente prueba de su proclama radial, la fecha elegida por él mismo y las propias declaraciones de Antauro en plena asonada. Con todo esto, fue extrañamente protegido, desaparecieron su expediente del ejército y compraron a los testigos en el caso Madre Mía. No hay duda pues que esta parejita tiene un ángel o quizá todo un cielo de ángeles de la guarda. Esto ya parece una historia de los Expedientes X.

Por todo lo anterior lo más probable es que Martín Belaunde Lossio no diga nada, sea acallado, comprado o amenazado. El caso quedará como el de Óscar López Meneses, es decir, en nada. La banda de protegidos del sistema seguirán en sus cargos del Congreso mientras sean útiles, y luego desaparecerán con el gobierno sin dejar rastro, después de habernos tomado el pelo por cinco años. Queridos hermanos: nos la hicieron una vez más.

MEDIO AMBIENTE: ENTRE EL FANATISMO Y LO RAZONABLE



Escrito por: Andres Mejia Vergnaud

Es apenas natural que todos tengamos una preocupación por la condición del lugar donde vivimos. Si mi casa se deteriora, por ejemplo, esto me generará ansiedad, pues es posible que ese deterioro amenace con impedir que siga utilizándola como lugar de habitación. 


En tal situación, yo podría optar por sentarme a componer una letanía, en la cual empiezo por asignar a la casa un estatus sacramental. A continuación enuncio un mito según el cual, en el pasado, quienes habitaron la casa vivían en perfecta armonía con ella, y eran la casa y sus habitantes una sola cosa, un solo ser. La letanía toma entonces el tono del “Paraíso Perdido” de Milton, y en ella aparezco de pronto yo, pecador, como único culpable del deterioro que ha sufrido la vivienda; mi pecado original, el cual causa mi caída en desgracia, es el haber roto esa mítica relación ancestral de paz y unión con la casa. ¿Y cómo termina la letanía? Del único modo en que podría terminar: con la profecía del fin. Gracias a mis pecados, en especial a mi codicia, y a mi irrefrenable ambición de vivir siempre mejor, la casa un día caerá sobre mí. Esto, que suena relativamente ridículo, es una versión sumaria de lo que sostiene la mayor parte del movimiento ambientalista hoy por hoy. 


Vale aclarar, en este punto, que una crítica de estas actitudes irracionales no significa ignorancia o desprecio del problema. Sin duda la humanidad enfrenta problemas ambientales serios, pero la solución para estos no está en los mitos sino en las decisiones inteligentes. 


Nadie ha caracterizado mejor esta tendencia irracional que el economista John Kay, en una columna del Financial Times en la que explica por qué al movimiento ambientalista se le debe tratar como una religión (enero 9 de 2007). Kay muestra que en esta visión existen todos los elementos de una concepción religiosa e irracional del hombre, su pasado y su destino. En opinión de Kay, el ambientalismo ha reemplazado al cristianismo y al marxismo como mitos fundamentales sobre la condición humana en la mentalidad occidental. Lamentablemente, eso ha llevado a que, frente a un problema tan serio como es el de la degradación del ambiente, casi no seamos capaces de ofrecer respuestas prácticas y efectivas. 


Nos aferramos, por ejemplo, al mito de que “nosotros”, sin que sea claro qué significa ese pronombre, somos destructores por naturaleza, mientras que las comunidades indígenas y primitivas vivían en perfecta paz con la tierra. Como bien dice Kay, esto es simplemente falso: el hombre siempre ha sido un actor de muy alto impacto en su relación con al ambiente, y la historia de las comunidades nativas y primitivas está llena de casos de feroz devastación ecológica. 


Esta visión ofrece también ideas sobre cómo será el desenlace, y estas son puramente místicas. En la más extrema, la condena es ya irreversible, y es además merecida: no habrá salvación para el planeta, y con él pereceremos todos. Otra versión del misticismo ambiental nos dice que nuestra única posibilidad de redención es una transformación radical, un regreso a aquellas épocas míticas en que se vivía en armonía con el ambiente. Eso implica desmantelar la estructura de la sociedad moderna, especialmente de su economía, y “regresar”, como propone Edward Goldsmith, a una vida en pequeñas comunidades, y con una economía concentrada en lo local. Y hay otra visión que me parece especialmente molesta, y es la de que el mundo se salvará si los occidentales, encabezados por el Arzobispo de Canterbury, quien nunca economiza en insensatez, le aclaramos a los pobres del tercer mundo que no pueden esperar un desarrollo económico igual al que tuvo el primer mundo. Occidente impondrá sobre ellos unas expectativas diferentes. 


Los problemas ambientales, como ocurre con cualquier tipo de problema, requieren una aproximación racional, que considere costos y beneficios, y evalúe cada alternativa posible. Los ambientalistas irracionales, por su odio místico contra las sociedades capitalistas avanzadas, se niegan incluso a ver que, en muchos casos, ha sido el propio desarrollo de estas economías el que ha solucionado problemas ecológicos graves, Y hay razones para pensar que esto seguirá ocurriendo, aunque en muchos casos no hay duda de que será necesaria una dosis de acción colectiva. La cual, de nuevo, debe ser fruto de un proceso racional, y con la efectividad como objetivo.