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viernes, 13 de septiembre de 2013

Cara de diablo rebuznó en Palacio


Por: Miguel E. Santillana

La izquierda ha tenido momentos de vergüenza. Recordemos al PC patrocinando a Manuel Prado como el "Stalin peruano". La tragicomedia de tener a Don "Mufa" como senador de IU (1985-1990). Su odio visceral al "enemigo de clase" y/o al APRA, los hace perder perspectiva y terminan siendo utilizados por aventureros políticos como Fujimori y Humala. Su soberbia -basada en una sobrevalorada dizque intelectualidad- les hace pensar que podrían dominar a estos recién llegados a la política. Al final terminan como papel higiénico. Ni les dan las gracias.

Lo del lunes pasado ya fue el colmo. Una vergüenza y una afrenta a la memoria de tantos militantes: un grupo de empleados y/o mantenidos por Salomón Lerner Ghitis, "Cara de diablo", representantes de la izquierda Jurassic Park (quienes hicieron caer al gabinete que él presidía) y unos jóvenes revocados por incapaces; van a una reunión en Palacio en nombre de un Frente Amplio de Izquierda (FAI) –mejor que se llamen Izquierda "tacu-tacu" pues juntan todo lo que sobra y que se dice llamar de izquierda.

Alerta. "Cara de Diablo" hace de vocero del colectivo, denuncia el neoliberalismo y exige la renuncia del ministro Castilla. No aguanto la risa. ¿Es o se hace? El inquilino del MEF está ahí porque Xiomi confirmó su nombramiento (no tuvo los pantalones para decirle NO a Humala en su momento) y supo sobrevivir su estrepitosa caída, que de paso demostró que la tecnocracia de "izquierda" es una quimera (Mocha García Naranjo es ejemplo del militante consecuente... primero el billete)

¿Xiomi es el Federich Engels peruano? Hasta ahora no escribe nada. Pero veamos: pasó por el Colegio San Andrés y es ingeniero industrial de la UNI. Entre sus compañeros de estudio están el difunto Pocho Tantaleán, Víctor Joy Way y Gonzalo García Núñez.

A través de Pocho llegó a los círculos del poder del Gobierno Militar. En 1973 se nacionaliza la industria y comercialización de la pesca. Para la producción se creó Pesca Perú (asumiendo $30 millones de los adeudos de los exdueños como consecuencia de un Niño) y para la comercialización se creó EPCHAP que asumió el Consorcio Pesquero (creado por el asesinado Luis Banchero Rossi, que manejaba el 80%-90% de la exportación de harina y aceite de pescado que se negociaba en los puertos de Rotterdam y Hamburgo). Xiomi se hizo de EPCHAP y se convirtió en el hombre que manejaba una de las pocas fuentes de cash del gobierno. Su jefe era Luis Arias Graciani, ministro de Comercio.

Sus contactos con la comunidad judía le permitieron abrir los mercados de Europa del Este y luego Oeste, que se mantenían fieles a los contratos realizados con el difunto Banchero. Estuvo en las negociaciones de compra de armas a la URSS pues se puso como garantía de la operación, la producción de harina y aceite de pescado.

En democracia, es un bróker importante y participó en la privatización de fábricas y embarcaciones pesqueras que antes ayudó a estatizar. Trabaja para el Grupo Galsky (las malas lenguas dicen que es al revés). También hace negocios de swap entre el Banco de la Nación y la empresa brasilera Coperflu. Apoya a su amigo Joseph Maiman, dueño de Metropolitan Investment Corporation (MIC) -que gerencia Víctor Joy Way-, en el canje de deuda que se realiza en la época de Luis Alva Castro al mando del MEF. En los noventas, se hace del Banco Progreso y luego del Norbank con poca fortuna a pesar del apoyo (Joy Way). Se apodera de Helisur y se hace socio de Alexandre Beloserskovky, el representante de la fábrica Kazan Helicopters (hoy no puede salir de Israel). Participa de la toma de Frecuencia Latina y se le relaciona con traficantes de armas del fujimorismo. El Padre Mac Gregor lo cuadra.

Apoya a Toledo a llegar al poder. Le dan COFIDE, pero tienen que salir por la divulgación de un video indiscreto. Escándalo del "cholocóptero". Apuesta por Ollanta Humala y le pone técnicos para que le hagan el Plan de Gobierno (Gonzalo García Núñez). Cuando va a cobrar su apuesta a ganador, lo expectoran con todos su ayayeros. Todo un revolucionario militante como Mc Pato, hasta la siguiente oportunidad.

martes, 25 de junio de 2013

El verdadero garante de Ollanta


POR GONZALO ZEGARRA MULANOVICH

El verdadero garante de este gobierno es Luis Miguel Castilla, ministro de Economía y Finanzas, no Alejandro Toledo ni Mario Vargas Llosa. Si Toledo ya de por sí no podía garantizar ni su propia coherencia tras el agravamiento de sus escándalos inmobiliarios, su nombre se ha vuelto casi sinónimo de mendacidad. Vargas Llosa, por su parte, se moviliza en otra órbita. Castilla, en cambio, se yergue al pie del cañón, da la cara y se la juega –en sus propios y pragmáticos términos– por la continuidad de la sensatez económica. No dejó pasar la compra estatal de los activos peruanos de Repsol pero tuvo acaso que ceder con la ley chatarra de comida chatarra.

El problema es que la confianza empresarial peruana, volátil como es, parece depender en enorme medida de la permanencia de Castilla. Ante la turbulencia mundial de los mercados registrada la semana pasada, Castilla tuvo que declarar que no está pensando en renunciar para calmar las aguas, pues coincidentemente arreciaron otra vez fuertes rumores sobre su alejamiento. Pero las principales causas del remezón eran externas: el anuncio anticipado del fin de estímulo monetario en Estados Unidos a partir del próximo año, la desaceleración de China, el estancamiento de Europa, y los disturbios en Turquía y Brasil. Ante factores de tal naturaleza, la capacidad de maniobra del MEF es obviamente muy limitada.

Y en cambio los fundamentos económicos del país sí constituyen una artillería razonablemente robusta como para afrontar el temporal, sin caer desde luego en la ilusión del desacoplamiento. Para comenzar, tenemos US$67,000 millones de reservas internacionales netas… la economía peruana, pues, no va a sucumbir por este ruido. Además, la base estructural que la sustenta no es tan fácil de desmantelar: cualquier economía política tiende a institucionalizarse. Es decir, en el Perú no hay institucionalidad política pero sí cierta institucionalidad económica; de ahí que la economía resulte más confiable que la política.

Lo paradójico es que, políticamente, lo que se ha institucionalizado en el Perú es la falta de institucionalidad. Por eso el gobierno necesita garantes y por eso los garantes ilusionan en el Perú más que los fundamentos. En el BCR la sólida presidencia de Julio Velarde –que a diferencia de Castilla no puede ser removido– deja a todos tranquilos hasta el extremo de la despreocupación, pero lo cierto es que los directores sin nombrar por el Congreso apenas le permiten sesionar con quórum, y eso debilita la institucionalidad del ente emisor.

La sensatez fiscal y monetaria ganada hace veinte años es sin duda necesaria –pero no suficiente– para el crecimiento y el desarrollo del país. Que esa sensatez dependa de garantes sugiere que no se ha asentado todavía como para servir de base a reformas más ambiciosas. El riesgo de caer en la trampa de los ingresos medios genera un círculo vicioso, porque la confianza empresarial se alimenta a su vez de grandes expectativas. A falta de éstas, sólo podremos aspirar a la medianía económica.