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viernes, 18 de mayo de 2018

¿Educación o adoctrinamiento?


Por: Erick Yonatan Flores Serrano
       Coordinador General Instituto Amagi - Huánuco

La infiltración de la ideología de género en la currícula escolar, está dando -nuevamente- mucho que hablar. Y al margen de las intenciones del gobierno y las consecuencias que puede generar en la formación de los niños (esto sí es real, es objetivamente un peligro), es bastante llamativo que a nadie se le haya ocurrido hablar de lo verdaderamente importante en este tema, que es la educación para los niños.

La educación, como es por todos conocido, es un proceso de asimilación de conocimientos a través de la interacción. El individuo se relaciona con su entorno y aprende, este proceso se llama educación y en la edad temprana, representa uno de los momentos más importantes en la vida de la persona porque es ahí donde puede formar un criterio sobre las cosas de la vida. Como podemos ver, la educación es un proceso complejo y lo que habría que preguntarse es si lo que el Estado ofrece es educación o no, porque el proceso es mucho más amplio que lo que se enseñan en las aulas.

Si la educación es un proceso complejo, queda por sentado que el Estado no educa a las personas, sólo se enseñan algunas cosas medianamente interesantes pero no es el todo, en realidad es algo minúsculo, casi irrelevante, si uno comprende la dimensión de todo lo que implica la educación de una persona. En las aulas se enseña literatura, está bien pero qué literatura se enseña; en las aulas se enseña historia, está bien pero qué historia se enseña; en las aulas se enseña geografía, matemáticas, lengua, toda una gama de disciplinas pero lo importante aquí notar que existe una intencionalidad con esto. ¿Por qué los niños tienen que leer Paco Yunque y no Ficciones, de Borges? ¿Acaso una obra es menos literatura que la otra? ¿Por qué los niños deben conocer la revuelta indígena de Tupac Amaru?, ¿fue una revuelta indígena?, ¿por qué no se enseña que Túpac Amaru no se reveló contra el virreinato porque era un indígena y sentía empatía por los indios, sino por las reformas borbónicas que -entre otras cosas- representaban una mayor presión fiscal sobre la actividad económica a la que se dedicaba?, ¿es que esta versión no es parte de la historia? ¿Por qué los niños tienen que ver la llegada de los españoles como el apocalipsis en las “pacíficas” tierras vírgenes del sur?, ¿por qué no verlo como un choque cultural que ayudó a acabar con el imperio incaico que conquistaba y saqueaba a otras culturas más pequeñas?, ¿o la única historia que existe es que la sociedad incaica era el paraíso en la tierra?

Estas son algunas preguntas que valdría la pena responder porque es evidente que lo que el Estado hace, a través de la educación estatal, no es educar a la gente; sino adoctrinarla en una serie de ideas que no necesariamente son ciertas, o que tienen un sesgo bastante marcado. Cantar el himno nacional y formar a los alumnos todos los lunes siempre fue un proceso de formación militar, así formaban a los soldados en disciplina y amor a la patria. Y no hay punto de comparación porque un cuartel se encarga de la formación de los soldados, pero que un colegio tenga reglas semi-carcelarias es algo que debería -por lo menos- llamarnos la atención.

Dicho esto, es imperativo que comprendamos dos cosas. En primer lugar, la educación estatal no es otra cosa que adoctrinamiento porque el diseño de los contenidos educativos son definidos únicamente por el Estado; y en segundo lugar, comprendiendo lo anterior, es más que evidente que la educación es demasiado importante como para dejarla en manos del Estado. El reclamo de las personas no debe girar en torno a la ideología de género solamente, si en verdad existe conciencia de lo que está ocurriendo, lo importante no es exigir que el Estado quite la ideología de género del currículo, sino exigir que el Estado se quite de las aulas.

domingo, 5 de marzo de 2017

La educación peruana se va al garete


Desde hace mucho tiempo, la educación en manos del Estado atraviesa por un crisis endémica que nadie es capaz de solucionar. No es novedad que un servicio a cargo del Estado sea malo. Sostener que el Estado no hace nada bueno es afirmar un hecho y no una ideología. El Estado es fuente no solo de corrupción sino de la más pavorosa ineficiencia en todos los campos. No es el momento de analizar las razones de esto, pero hace falta mencionarlo como punto de partida para el comentario de lo que ocurre hoy con la educación.

Ya no se trata de quejarse de locales escolares en mal estado, desayunos infectados, o profesores mal pagados y de muy bajos niveles de preparación. Ahora se trata del currículo escolar. Es decir, ya no queda nada más de qué poder quejarse. Todo anda mal en la educación nacional estatal. La gota que rebalsó el vaso es la ridícula pretensión estatista de utilizar la educación para implementar un experimento de diseño social basado en el adoctrinamiento de los niños en valores progresistas. Esto significa que las escuelas ya no servirán solo para la mala educación sino, básicamente, para el activismo político social en aras de una sociedad perfecta. 

Esto no es más que una versión light del consabido adoctrinamiento político izquierdista en las aulas. Solo que antes se practicaba sin descaro en las universidades públicas, de donde salieron los terroristas, pues no olvidemos que Abimael Guzmán y sus secuaces eran maestros de universidades públicas y que los terroristas salieron de las aulas. El gran salto ahora es pasar al nivel escolar, pero no para predicar la guerra popular sino los "valores" del progresismo, es decir, la tan cacareada igualdad, que es el cuento infantil con el que tratan de convencer a las mentes menos preparadas. 

El igualitarismo es una ideología y solo eso. En la realidad no existe ninguna igualdad de ninguna clase y menos en el ámbito de los seres humanos, donde prima la diversidad. El igualitarismo social es una ideología de izquierdas que empezó con la famosa "igualdad de clases" predicada por Marx y que dio paso a revoluciones que acabaron en genocidios y países enteros sumidos en la miseria. Hoy podemos ver todavía a la miserable Cuba como un saldo de esa época demencial de la humanidad. En los tiempos de la posguerra y tras la caída del muro de Berlín, la izquierda reordenó sus filas y sus discursos tratando de penetrar las sociedades de otras formas, incluso utilizando la democracia.

Un gran objetivo del comunismo en los años 70 fue la infiltración de los organismos internacionales que Occidente había creado para defender los valores democráticos. El primero de todos fue la OMS en la conferencia de Alma Ata en 1978 organizada por la URRS con el claro propósito de alterar los valores de Occidente, empezando por su concepto de "derechos". Paulatinamente los derechos se fueron desintegrando como concepto y pasó a ser cualquier cosa ofrecida por el Estado. Luego el ejército de escritores progresistas se encargó de prostituir todos los valores y conceptos básicos de Occidente hasta convertirse en un movimiento contracultural de moda destinado a los jóvenes, para variar, el cual acabó pervirtiendo los conceptos de democracia, derechos, igualdad, etc. Para fines del siglo XX los organismos internacionales ya estaban copados por el progresismo. 

Si en el siglo XX el comunismo trató de conquistar países mediante ejércitos o guerrilleros-terroristas, ahora solo dictan pautas a través de organismos internacionales como la ONU, FAO, UNESCO o la OIT para dominar a los países subdesarrollados, siempre ansiosos de recibir los dictados de estos organismos para desarrollar sus consabidas "políticas públicas". Los organismos internacionales y las ONGs progresistas son los principales proveedores de técnicos y planes para estos gobiernos que acaban como colonias complacientes al servicio de organismos internacionales llenos de parásitos intelectuales expertos en chalatanería social, que solo buscan implantar valores progresistas sin importarles la idiosincrasia y valores de los pueblos que infectan con su veneno ideológico. 

No es raro pues que el Ministerio de Educación se preste al programa de adoctrinamiento progresista de varios organismos internacionales para imponer el igualitarismo social en las escuelas. Esto no es educación. Es puro activismo político que terminará pervirtiendo la educación. Es la utilización de las aulas para la prédica de valores progresistas que, sumado a la mala calidad de la educación, acabará generando promociones de ignorantes adoctrinados pero incapaces de emprender nada en la vida. Acabaremos como España y otros países europeos que se adelantaron a esta práctica de deterioro de la educación, y a la entrega jubilosa del país a los organismos internacionales en aras de los ideales más altruistas pero utópicos. 

Desde nuestra óptica, lo que debemos exigir al Ministerio de Educación es eliminar todo contenido proselitista e ideológico del currículo escolar. No estamos en la misma linea de la cofradía cristiana que tiene sus propios objetivos, como no permitir que el Estado desplace a la iglesia como el único agente de adoctrinamiento escolar. Para nosotros tan nefasto es el adoctrinamiento religioso en las escuelas, sean públicas o privadas, como lo es cualquier otra forma de pervertir la libertad de pensamiento de los niños, privándoles la oportunidad de descubrir y entender el mundo de manera libre y natural. La escuela no debe ser aprovechada por el Estado ni las iglesias para adoctrinar. No se metan con los niños. Es un buen reclamo pero que hay que aplicar en todo sentido.

martes, 18 de septiembre de 2012

Vándalos del SUTEP sitian Lima


Una vez más el país, y Lima en particular, tiene que sufrir los embates violentos y salvajes de los vándalos del SUTEP, esa cloaca de extremistas de la izquierda magisterial que durante los último 40 años solo ha sabido empobrecer la educación nacional y llevar al Perú a los últimos lugares en educación. Una vez más el SUTEP se toma las calles, parques, carreteras, avenidas y puentes para desatar su agresividad sin respetar la propiedad privada ni pública. Esta tarde han destrozado a pedradas los ventanales del nuevo edificio del Ministerio de Educación, en San Borja, poniendo en peligro la integridad de los trabajadores. 

Nos preguntamos ¿hasta cuándo los sucesivos gobiernos serán tan contemplativos con esta escoria? ¿Hasta cuándo permitiremos que paseen su ignorancia y mala educación por las aulas? ¿Hasta cuándo permitiremos sus majaderías y extremismos? ¿Acaso ya no nos ha costado tan caro dejar al SUTEP como reyes del sector educación? ¿Acaso no estamos ya en los últimos lugares del mundo en educación? ¿Qué más estamos esperando? ¿Que Sendero Luminoso vuelva a surgir de semejante estercolero como antes? 

Francamente es impresionante la falta de decisión de nuestras autoridades. Hace rato hemos debido poner en su sitio a estos incapaces que solo saben ponerse en huelga cada año para pedir aumentos y más goyorías. La verdad de todo es que a ellos les interesa poco el sueldo porque nadie vive con lo que el magisterio les paga. Ellos permanecen en el magisterio básicamente porque es una plataforma de lucha política que les permite llegar a todo el país. Los del SUTEP son principalmente políticos de ultra izquierda que no quieren soltar esa cabecera de playa conquistada en los 60. 

Mientras el gobierno siga tolerando al SUTEP el Perú seguirá no solo en los últimos lugares de educación a nivel mundial, sino que seguiremos con el peligro del resurgimiento de Sendero Luminoso y con el permanente adoctrinamiento de jóvenes a la causa demencial de la violencia de izquierda. Parece que no hemos aprendido nada La historia vuelve a repetirse. Algunos idiotas creen que luchar contra el terrorismo es hacer museos de la memoria, adorar el informe de la CVR y darle reparaciones a los terroristas, Sendero Luminoso vuelve a reagruparse con otros nombres y rostros. 

Nada hemos aprendido.