lunes, 9 de noviembre de 2015

La banda nacionalista calla


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Los integrantes de la banda nacionalista que hoy estaban citados a declarar en el Congreso de la República simplemente hicieron acto de presencia y no dijeron nada. Ni la primera amiga de la nación, Rocío Calderón, ni la afortunada madre de la primera dama, Antonia Alarcón ni la propia Nadine Heredia quisieron decir nada. Se acogieron al curioso derecho de guardar silencio. Pero no solo eso, sino que ante la impericia del presidente de la Comisión, Gustavo Rondón, y el circo armado por los perritos falderos del nacionalismo nadinista, las invitadas a declarar se levantaron y salieron muy orondas tal como vinieron.

El desaire al Congreso ha sido inaudito. Francamente han hecho el ridículo todos, empezando por el incompetente que preside la Comisión que no supo manejar la situación. Está claro que necesitan la asesoría de un abogado experto que les diga qué derechos reales tienen los invitados a declarar y hasta dónde alcanzan tales derechos. Gustavo Rondón simplemente estaba en la calle en todo sentido, le faltó carácter y se dejó atarantar por el corso nacionalista de la primera dama, su abogado defensor y la jauría de ayayeros que no paraba de gritar, siendo el caso más lamentable el de Santiago Gastañaduy, quien dando gritos desaforados impedía hablar a Mauricio Múlder, llenándolo de insultos. Este, por supuesto, que no es santo ni manco, acabó mentándole la madre y sacándolo al fresco. 

Cualquier persona tiene derecho a no responder preguntas pero primero tiene que oirlas. No puede ir al Congreso para decir "no quiero responder nada y entonces me voy". Todo ciudadano está obligado a asistir a las convocatorias que hace una comisión investigadora, incluso de grado o fuerza, y por tanto no se puede asumir que puede ir para callarse en todo y luego salir. Solo en el caso en que una pregunta concreta pudiera incriminar a la persona, esta tiene el derecho a no responder, pero para todo lo demás está obligada a responder, así como está obligado a asistir. La conducta de varios delincuentes que últimamente han pasado por las comisiones del Congreso para terminar dando un espectáculo, ya amerita que se hagan algunas leyes especiales para castigar a estos atorrantes.  

De ahora en adelante nadie va a declarar ante una comisión investigadora del Congreso porque resulta que tienen el "derecho a guardar silencio", burlarse de todos los congresistas armando chongo con sus ayayeros desatados, y luego salir tirando un portaso sonriendo a las cámaras. A ese nivel nos ha puesto el nacionalismo. La banda de los intocables nacionalistas no solo ha pervertido el poder sino incluso ha eliminado todo rastro de ética, decencia y legalidad.