miércoles, 7 de mayo de 2014

Otra proeza de la izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

De acuerdo al último reporte del INEI, Cajamarca pasó a la punta en el ranking de la extrema pobreza y entró al club de los más pobres del Perú, con más de la mitad de su población en esta condición. Estos resultados no hacen más que expresar el desastre que ha significado para Cajamarca la gestión del comunista Gregorio Santos. De otro modo no se explica que una región con tan enormes recursos marche hacia atrás y solo incremente su pobreza. La tan vilipendiada actividad minera le permite a Cajamarca contar con uno de los mayores presupuestos del país, sin embargo el subdesarrollo crece. ¿Cuál es la explicación?

El coro de la progresía ha salido a defender al impresentable Gregorio Santos. La sarta de estupideces que publican van desde la infaltable relamida tesis de la conspiración, montada supuestamente por el gobierno, aliada con la derecha neoliberal, Yanacocha y los demonios del averno, para dañar la imagen de Goyo Santos a poco de la campaña electoral. En el otro extremo del manicomio izquierdista, los chicos malos de Patria Roja apelan a jueguitos estadísticos para maquillar las cifras de Cajamarca y hacerlas menos dramáticas de lo que son. Pero la pobreza ay, siguió creciendo.

En todo lo que dicen vemos grotescos errores de concepción en cuanto a lo que significa luchar contra la pobreza. Para la izquierda se trata únicamente de falta de interés del Estado y el gobierno central, fallas en el proceso de descentralización y mala asignación de recursos que, afirman, son insuficientes. Desde luego, a la izquierda no se le puede pedir que piense en otra cosa que no sea el Estado. A algunos ni siquiera se les puede pedir que piensen. Es cierto que un gobierno puede ser el gran responsable de la pobreza, pero no de un solo departamento o de unos cuantos sino de toda una nación. Esto ocurre típicamente cuando un país cae en manos de la izquierda delirante, como pasa en Venezuela, un país inmensamente rico en recursos naturales pero manejado por una satrapía de ignorantes y charlatanes del socialismo fracasado, que han llevado a Venezuela a la crisis más grande de su historia.

En el Perú la pobreza ha disminuido en términos generales. El actual gobierno ha mantenido la ruta del progreso trazada desde agosto de 1990, aunque ya bastante ultrajada con el exceso de leyes regulatorias que se han venido dando. Hay regiones que han reducido su pobreza y tienen pleno empleo. No es pues responsabilidad de este gobierno ni del modelo económico que Cajamarca esté retrocediendo a la Edad de Piedra. Tiene que ser un problema de gestión. No hay otra explicación. ¿Qué ha hecho Gregorio Santos además de dedicarse a la agitación antiminera? Lo que hacen todos los dementes de izquierda: ahuyentar la inversión privada. Según el mismo reporte del INEI, la inversión privada es el motor de nuestro desarrollo. Pero esta solo llega donde hay seguridad, confianza y paz social. Exactamente lo que el funesto presidente regional Gregorio Santos no le ha dado a la hoy pobre Cajamarca.