jueves, 24 de abril de 2014

La última gran cruzada de la fe


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

No hay duda que la ley de Unión Civil se ha convertido en la última cruzada de la fe. Mejor sería decir de la "mala fe", pues alrededor de una simple ley que otorga básicamente derechos patrimoniales a las parejas del mismo sexo con vida en común, se han tejido las más horrendas y descabelladas acusaciones promoviendo una verdadera histeria popular en el sector de creyentes y seguidores de iglesias cristianas, lideradas por la Iglesia Católica. El discurso sacerdotal, lejos de unir, lo que ha ocasionado es dividir a la sociedad. Peor aun, ha mentido descaradamente advirtiendo supuestos peligros que solo caben en el delirio.

Sin duda lo peor del discurso religioso es su abierta homofobia. Aunque los representantes de la Iglesia sean más sutiles, los fanáticos de la fe han inundado las redes con los insultos más repulsivos y denigrantes contra los homosexuales e incluso contra los que apoyamos la ley. Esta situación ha llevado además a la enemistad entre viejos amigos, como ha sido visible en los artículos publicados en los principales medios. Parece pues que estuviéramos decidiendo la suerte del país entero y no la de un reducido puñado de homosexuales. Y es que lamentablemente la prédica religiosa se sustenta en la falacia del peligro atroz sobre la sociedad, la familia y los niños. Nada más falso ni más histérico.

El mensaje pastoral empieza por una abierta mentira, fomentando la idea de que el homosexual es un pecador, un desviado, alguien que ha decidido vivir fuera del orden natural y que debe recapacitar y volver a la vida sana. La Iglesia ya ha condenado a los homosexuales al infierno.

"La doctrina católica sobre la homosexualidad se encuentra compendiada en los números 2357 al 2359 del Catecismo de la Iglesia Católica donde expresa que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” apoyándose en las Sagradas Escrituras y la Tradición. La razón estriba en que los actos homosexuales “Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso”. (1)

Hay un manifiesto impedimento bíblico para que la Iglesia Católica y demás cristianos acepten a los homosexuales, reseñada una cita que ya se hizo famosa en un panel. De manera que después de los demonios siguen los homosexuales en la lista negra de los creyentes:

"La Iglesia Católica, reflexionando a la luz de la Palabra de Dios y de la recta razón bajo la guía del Espíritu Santo, siempre ha enseñado que el acto homosexual es un pecado objetivamente grave. La Congregación para la Doctrina de la Fe declaró en 1975: "Según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su regla esencial e indispensable. En las Sagradas Escrituras están condenados como graves depravaciones e incluso presentados como la triste consecuencia de una repulsa de Dios". (2)

La batalla que dan los creyentes religiosos ya no es contra los homosexuales sino contra Lucifer:

"Parte primordial de nuestra responsabilidad en esta batalla es orar por las personas homosexuales. En realidad nuestra batalla no es contra ellas, sino contra las fuerzas del mal del "Príncipe de las Tinieblas", quien busca destruirnos (Efesios 6:10-13). La batalla es contra el pecado y la ideología que estos grupos promueven. Se trata de una lucha espiritual que requiere mucha oración y sacrificio, sobre todo la Eucaristía, la adoración al Santísimo y el rezo del Santo Rosario para los católicos. Todos los cristianos debemos unirnos en oración por la conversión y salvación de los homosexuales y de nuestra nación y actuar para impedir que este mal continúe extendiéndose". (3) 

Estamos pues en plena Edad Media, cuando se consideraba a los esquizofrénicos como poseídos por el demonio o mensajeros de Dios, según como manifestaran sus síntomas. Es evidente que no hay forma de dialogar ni de entenderse con estas mentes fanatizadas por la fe. Ellos luchan contra el Principe de las Tinieblas y obedecen la ley de Dios. ¿Cómo pues razonar con con semejantes mentalidades? ¿Qué nos queda a los pobres habitantes de este planeta mundano, a los cuerdos que solo tratamos con la realidad material que nos rodea? Por mi parte veo a estos sectores religiosos con la misma perplejidad con que ellos ven a los homosexuales. Sin embargo, con un homosexual es posible entenderse.

Es curioso que la Iglesia acuse a los homosexuales de perturbar el "orden natural" cuando la mayor parte de los homosexuales han nacido así. No ser hombre o mujer completamente definidos no les quita la condición de seres naturales. En cambio no hay nada más antinatural que la religión. Todas ellas son solo invenciones humanas sustentadas en creencias míticas, dogmas anacrónicos, rituales ridículos y hasta aberrantes, además del fetichismo exacerbado de los católicos. El hecho de que una religión sea mayoritaria en una cultura genera el espejismo mental de parecer correctas y normales. Pero es falso. Ir a una procesión para adorar una estatua es tan absurdo como ver en otros países a la gente adorando calaveras, vacas, o reptiles. Así que mejor no nos hablen del "orden natural".

La cuestión de la Unión Civil de personas del mismo sexo debe enfrentar una auténtica cruzada religiosa en pleno siglo XXI. No sabemos si será aprobada, pero lo que si está claro es que no será posible ningún debate debido al rechazo categórico de los sectores religiosos a todo lo que sea homosexualidad. Es una lástima porque solo mediante el debate estos sectores podrían defender sus ideas, como su concepto tradicional de familia y el matrimonio como institución religiosa, cosas con las que podemos estar de acuerdo. Pero los religiosos están tan cegados por su doctrina y tan seguros de su número que de ninguna manera están dispuestos al debate. Lo que quieren es un referendum, pues ya han predicado suficiente odio.

Sin embargo lo que no se puede seguir haciendo es negar a un grupo de parejas que tienen una vida en común, ciertos derechos elementales por el solo hecho de que ambos tienen el mismo sexo biológico. La sexualidad humana es mucho más compleja de lo que la biología ha determinado para las demás especies. La humanidad es tan compleja y extraña que no solo ha generado homosexualidad sino también religiones. 


Notas:

1.- "Algunos datos de derecho canónico sobre la homosexualidad", Patricia Barrera Rivera | Fuente: Catholic.net

2.- "La enseñanza de la iglesia católica sobre la homosexualidad", fuente: ACIPRENSA

3.- Ibid