martes, 22 de noviembre de 2016

Xi Jinping desata las iras de la cucufatería progresista


La llegada del presidente chino Xi Jinping ha servido, una vez más, para que los patéticos personajes de nuestra fauna progresista y caviar salgan a desfilar con sus clásicas poses de "defensores infatigables de la democracia".  En consecuencia, han cargado contra la presencia del "representante de una dictadura", criticando al gobierno por hacer tratos comerciales con los chinos y, para variar, al fujimorismo por la condecoración que Luz Salgado concedió al líder chino. 

El cacareo en las redes de parte del gallinero progresista ha sido total. Han señalado como "doble moral" que fustiguemos a las dictaduras venezolana y cubana pero que aceptemos convenios con la dictadura china. Lo único que faltó fue una marcha de "indignados" pulpines, artistas y figuretis de toda estofa, culminando con una vigilia en el "Ojo que llora", para rasgarse las vestiduras a gritos por la presencia del dictador chino. Mención aparte merecen los cándidos poseros de la mediocre prensa nacional, que no dejaron pasar la oportunidad para reclamar al fujimorismo una condena contra la "dictadura comunista". 

Los más felices con el alboroto debieron ser los senderistas, pues nadie odia más a este régimen chino que los dementes de Sendero Luminoso. Hay que recordar que SL inició sus acciones terroristas colgando perros en los postes de Lima con carteles que decían "Deng Xiaoping". Diez años antes de la caída del muro de Berlín, en China caía el régimen criminal de Mao Tse Tung con el arresto de su viuda Jiang Quing y de la "banda de los cuatro". De inmediato Deng Xiaoping inició el desmantelamiento del comunismo, introduciendo transformaciones radicales de tipo capitalista que iniciaron el vertiginoso desarrollo de China. Los agricultores por fin pudieron ser dueños de sus tierras y comerciar libremente sus productos en el mercado. China no hubiera salido de su estado semifeudal al que lo llevó el comunismo fanático y genocida de Mao Tse Tung, sin las radicales reformas del nuevo régimen iniciado por Deng Xiaoping en 1979. 

La China de hoy aun arrastra viejos problemas políticos de su era comunista, pero no se puede negar el inmenso avance social que ha logrado, sacando a decenas de millones de chinos de la pobreza. No es un modelo ideal pero tampoco es lo que nuestros periodistas criollos han estado pregonando. Al fin y al cabo, nuestras relaciones son esencialmente comerciales y los acuerdos son estrictamente de nivel comercial. China es uno de los principales inversionistas en la región y no estaría nada mal para el Perú captar algo de esa multimillonaria inversión. Lo demás es pura retórica barata.

El Frente Amplio publicó un ridículo comunicado de rechazo a la presencia de Xi Jinping sustentado en que las empresas chinas "no cumplen su responsabilidad laboral y ambiental". Imagínense si vamos a protestar por lo mismo cada vez que viene alguien. No podríamos condecorar a Michelle Bachelet porque las empresas chilenas tienen algunos problemas acá. Tampoco podríamos condecorar al rey Felipe porque las empresas españolas tienen algunos problemas con sus clientes y la SUNAT. Y así por el estilo, habría que rechazar la presencia de todos por culpa de las empresas de su país. Algo estúpido realmente. En el fondo el rechazo del Frente Amplio se debe a la misma razón de Sendero Luminoso: detestan al régimen que mandó a la basura al comunismo genocida y abrazó el capitalismo en China.

En cuanto a nuestros periodistas poseros "luchadores por la democracia" les recomendamos que mejor traten de educarse. Son una lástima. Cada vez más quedan como simples payasos.

martes, 15 de noviembre de 2016

Los shipibos de Cantagallo en la disputa


Por: Juan Carlos Vásquez Peña

Si usted viaja a cualquier unidad minera (Antamina, Alto Chicama, Antapaccay, Las Bambas, etc.) verá que en las zonas cercanas o de influencia directa, hay un desarrollo en infraestructura que los diferencia del resto de pueblos cercanos. Esa infraestructura es construida por convenios entre las comunidades, gobiernos locales y las empresas mineras. Pero también verá curiosamente casas de material noble cerradas permanentemente, corrales sin ganado y caballerizas sin uso. Si ven ganados son mayormente animales famélicos que son generalmente llevados desde otros lugares pero no para cuidarlos.

¿A qué se debe tanta inversión? Si bien la minería moderna y sus programas de apoyo explican en algo esas inversiones, hay también un componente perverso, que es el hecho de que las mineras, ante la falta de regulación de un verdadero Estado de derecho, ha llegado por su propia cuenta a diferentes acuerdos con propietarios y comunidades, a los que paga cantidades determinadas, muy por encima del mercado, tanto si atropellan a sus animales, si necesitan ampliar terrenos para sus operaciones o si deben llegar a algún nuevo acuerdo de paso o tránsito. Estos montos suelen aumentar al doble o triple si el “afectado” tiene un inmueble, abundante ganadería o pastizales, lo que ha llevado a esta fiebre de construcción de casas de material noble en punas abandonadas, o a la presencia de ganado que rara vez es cuidado por sus propietarios. 

¿Qué relación tiene todo esto con el caso de los Shipibos de Cantagallo? Pues que en ambos casos las comunidades tienen incentivos perversos que aprovechan hábilmente contando con una prensa miope que sólo ve por el “Ojo zurdo”. Los Shipibos fueron traídos a Lima por el entonces candidato Alejandro Toledo para la “Marcha de los Cuatro Suyos”. Hasta ahora no se sabe qué condiciones pactaron pero terminaron quedándose en la zona de Cantagallo, invadiendo propiedad pública sin que nadie los desaloje por años. Han ido obteniendo poco a poco beneficios de sucesivos gobiernos municipales, en especial con Susana Villarán y su graciosa promesa de trasladarlos a “viviendas dignas”. ¡Todo absolutamente gratis! El paraíso socialista de Susana Villarán que sin embargo nadie condenó.

La demagogia barata de Susana Villarán metió en un lío al Municipio de Lima. La actual gestión edil trató de resolver el problema a través de créditos y facilidades con programas como Techo Propio y Mi Vivienda, pero es evidente que tales salidas no resultan tan atractivas como la gran generosidad de Susana Villarán, generosidad con dinero ajeno, como suelen actuar los progresistas. A esto habría que agregarle los recién descubiertos pagos irregulares efectuados a dirigentes y pobladores de Cantagallo para que se trasladen al nuevo terreno de Campoy, pagos que cobraron puntualmente pero sin cumplir con abandonar Cantagallo. ¿Para qué? Si allí les pagaban todas las cuentas.

En el incendio de hace unas semanas, se pudo apreciar humildes casuchas precarias donde se hacinaban las familias con varios niños en medio del tugurio, pero también talleres modernos, vehículos, maquinarias, electrodomésticos y, por declaración de los mismos afectados, ahorros por varios miles de soles perdidos en el incendio. ¿Si tenían capacidad de generar riqueza, por qué sus casas parecían tan miserables como si hubieran invadido el terreno sólo unos días atrás? La respuesta está en los estímulos perversos que les permiten seguir recibiendo beneficios y ventajas allí en donde están. En primer lugar, son idolatrados como dioses por la izquierda “progresista” que se desvive por promocionarlos. La MML les proporciona diversos medios de apoyo que perderán si se trasladan. Además es muy posible que todavía sigan recibiendo pagos. Mientras estos incentivos sigan allí no habrá solución al problema. Es del todo incoherente mimar a unos invasores y luego pedirles que se vayan, y menos cuando ya alguien les prometió “viviendas dignas” gratuitas. Vayan a buscar a Susana Villarán quien es la causante del problema en lugar de machacar la tontería de que Castañeda no los reubicó.

lunes, 14 de noviembre de 2016

La deprimente realidad del progresismo


En estos días hemos descubierto algo sorprendente: que en el progresismo sobran los expertos en salud mental, específicamente en depresión. No solo eso sino que se vuelven expertos de un momento a otro. Todo a raíz de una simple frase de Keiko Fujimori en un evento partidario. Y como todo vale para atacar a Keiko, el progresismo emprendió una vez más sus obsesivas arremetidas contra Keiko para criticar una simple frase sin trascendencia. ¿Qué se puede comentar de este comportamiento tan ridículo del progresismo? Varias cosas.

Primero, hacía rato que los progres andaban como una jauría rabiosa merodeando en la calle, impacientes por la aparición de Keiko. La extrañaban. Sin ella no viven. Se limitaban a criticarla por su silencio y poco faltó para que hicieran una marcha exigiendo la reaparición de Keiko. Hasta que ella apareció en una actividad partidaria y dio un mensaje a sus seguidores. Fue suficiente para que el progresismo emprendiera nuevamente su cruzada anti Keiko.

El motivo no importa. La expresión de Keiko acerca de que solo los perdedores se deprimen, o algo así, no pasa de ser una expresión coloquial sin mayor relevancia. Pero fue la frase elegida por el progresismo para ensañarse con Keiko asumiendo la ridícula defensa de los pacientes con depresión y que “no son perdedores”. ¿No es un chiste? No. Es la triste realidad del progresismo de este país. Lo que nos lleva a estas opciones: a) ¿Son los progresistas realmente tan imbéciles que carecen de los más mínimos niveles de comprensión? b) ¿Son tan pueriles que usan cualquier cosa para seguir con su obsesión anti Keiko? 

En cualquier caso, el asunto refleja la pobreza mental del progresismo que está llevando la política nacional hacia el chiquero donde las izquierdas discuten por sus liderazgos múltiples y baratos. Es decir, discutir por nimiedades y utilizar cualquier cosa como pretexto para atacar sin mayor sentido, solo por atacar y criticar. Ni un solo progre se ha quedado sin opinar contra Keiko por el asunto de la depresión. Ni uno solo. Han hecho cola para lanzarle su piedra a Keiko y luego tomarse una foto para La República o La Mula. Hoy mismo siguen publicando sus columnas anti Keiko. Hasta el seboso ex procurador antifujimorista, Julio Arbizu, se estrena hoy como experto en depresión, como si no bastara con verlo para deprimirse. 

Desde luego que esto no es una defensa de Keiko Fujimori. Es simplemente una defensa de la racionalidad y la decencia en la política. No se puede recurrir a tan falsas y ridículas poses de defensa de supuestos agraviados, ni a un tema del cual no saben nada ni se han ocupado jamás en sus vidas, solo para usarlo como pretexto barato en la vieja cacerías de brujas de la progrería antifujimorista. Este espectáculo patético de progres cacareando sobre la depresión debe bastar para darnos cuenta de la clase de payasos de la política que son. ¿O creen estos pobres enajenados mentales que la gente se traga el cuento de que Keiko estaba insultando a los pacientes con depresión?

La política es un mundo de ideas, no de odios. Si quieren debatir, bienvenido el debate. Pero sobre ideas concretas. El mundillo progresista no es un escenario de ideas sino de odios. En ellos solo predomina el odio y el estigma hacia colectivos enteros no por sus ideas sino por lo que “representan” para los progres. De modo que para estos nada interesan las ideas ni los planteamientos. Todo lo que ellos combaten son colectivos enteros, que pueden ser clases sociales, partidos, empresarios y cualquier grupo humano que vean como enemigos. El progresismo se alimenta de odios y predica odios. Su mensaje desvirtúa las ideas para centrarse siempre en la estigmatización de estos colectivos señalados como enemigos. Su tarea es adoctrinar jóvenes en el odio a estos colectivos. Por eso siempre verán a los progres como jaurías hambrientas corriendo detrás de alguna víctima, sin importar el pretexto.