Por Erick Yonatan Flores Serrano*
Instituto Amagi - Huánuco
El último 09 de enero, en las salas de cine del Perú, se estrenó la película documental “Uyariy”, término quechua que significa: “escuchar”. El documental se basa en los hechos violentos ocurridos en el sur, tras el ascenso al poder de Dina Boluarte debido a la vacancia de Pedro Castillo. Javier Corcuera, director de la cinta, busca generar conciencia sobre el estallido social desatado entre diciembre del 2022 y enero de 2023, fecha en que la extrema izquierda organizó las protestas que tuvieron un saldo de 72 muertos, 49 de ellos a causa de las balas policiales. Al margen de la intención del director, lo cierto es que la película duró muy poco en cartelera porque no tuvo la acogida esperada.
Si una película termina siendo un fracaso en taquilla, lo más natural del mundo es que salga de cartelera lo antes posible. Y ante este hecho, artistas activistas como Tatiana Astengo, Mónica Sánchez y otros personajes de la farándula política progresista, no perdieron el tiempo para salir a mostrar su “preocupación”, reclamando al gobierno por no existir apoyo suficiente del Estado a la “cultura” del cine nacional. No obstante, si tenemos en cuenta el historial de ambas señoras y las causas que suelen activarlas, veremos que no es el amor a la cultura o al cine nacional lo que motiva su reacción sino otras.
La película nos habla de una “tragedia”, nos muestra al gobierno peruano reprimiendo las protestas y, a través de una narrativa sesgada y dramática, proyecta el testimonio de los familiares de las víctimas, como la única voz válida que “debe” ser escuchada. Nada se dice sobre los delitos que cometían los manifestantes en las protestas, no hay ninguna mención al asalto al aeropuerto internacional Inca Manco Cápac de Juliaca, donde quemaron una tanqueta policial luego de atacar salvajemente a los efectivos policiales, hiriendo gravemente a varios. Debido a estos hechos violentos tuvieron que suspender los vuelos por varios días. Tampoco se mencionan las cuantiosas pérdidas que provocaron en Arequipa, donde las instalaciones de la empresa agrícola Danper fueron atacadas e incendiadas por los manifestantes pro Castillo. ¿Qué tenía que ver la empresa con esa protesta? Tampoco se habla de las comisarías incendiadas ni de los locales de la Sunat, Poder Judicial y el Ministerio Público incendiados con precisión estratégica. ¿Quiénes planificaron estos ataques? ¿Con qué finalidad? Y menos se dice una palabra sobre las víctimas de los manifestantes, como las dos gestantes que perdieron a sus bebés porque no pudieron atenderse debido a las protestas en Madre de Dios y La Libertad, solo por mencionar dos casos.
Lo que se vivió en el sur del país entre diciembre del 2022 y enero del 2023, fue puro terrorismo urbano. Las acciones hablan por sí mismas y nadie que tenga algo de criterio, puede negar que se trató de una asonada terrorista que buscaba capturar el poder, reponer a Pedro Castillo y quién sabe qué más. Por lo menos buscaban aislar el sur bloqueando carreteras y capturando aeropuertos en cuatro regiones. Ese era claramente el plan. ¿Quiénes lo planificaron, organizaron y financiaron? Nadie quiere investigarlo. Si analizamos a fondo cuál era la plataforma de lucha de ese entonces, vemos que las exigencias de los manifestantes no sólo giraban en torno a la renuncia de Dina Boluarte y la reposición de Pedro Castillo, sino también se exigía el cierre del Congreso y la instalación de una Asamblea Constituyente para que “el pueblo” redacte una nueva Constitución a la medida de los revoltosos. Es decir, nos salvamos de ser otra nefasta dictadura del socialismo del siglo XXI.
Otra de las cosas que ha dicho la comunidad de “actores” y “artistas” que gustan de hacer actividad política de cuando en cuando, es que la película no ha tenido el impacto que buscaba gracias a que las salas no les han dado el acceso en los mejores horarios, como si tuvieran la obligación de hacerlo por tratarse de los dramas que “sufren” y quieren vender como “conciencia social”. ¿No será, por el contrario, que la gente está harta de este tipo de contenidos? El título de la película nos llama a escuchar, y vendría bien que la farándula política progresista haga precisamente eso, escuchar a los que ya no les creemos el cuento.
*Sociólogo sobreviviente a la sociología tradicional. Conservador entre libertarios y libertario entre conservadores. Políticamente incorrecto y de derecha mientras no haya mejor opción, jamás de izquierda.

Exelente artículo!
ResponderEliminarSu artículo no es un error de interpretación: es una falsedad deliberada. Usted miente a sabiendas.
ResponderEliminarNo es cierto que Uyariy haya fracasado ni que haya salido de cartelera por falta de público. La película sigue exhibiéndose en múltiples cadenas y en varios horarios en Lima y provincias. Eso es fácilmente verificable. Afirmar lo contrario no es descuido: es construir un relato falso para sostener una conclusión ideológica previa.
Tampoco es honesto llamar “terrorismo urbano” a lo ocurrido en Juliaca cuando sabe —porque está documentado— que hubo civiles desarmados muertos por balas policiales, hubo adolescentes asesinados y hubo uso letal de la fuerza que el Estado aún no ha explicado ni sancionado. Usted no ignora esos hechos: los omite deliberadamente porque desmontan su tesis.
Presentar a todas las víctimas como parte de una asonada terrorista es una forma burda de deshumanización. Es convertir a los muertos en culpables para exonerar al Estado de cualquier responsabilidad. Eso no es análisis político ni defensa del orden democrático: es propaganda.
Usted selecciona qué hechos contar y cuáles borrar. Habla de daños materiales, pero calla sobre vidas humanas. Habla de “extrema izquierda”, pero evita cualquier mención al deber elemental del Estado de no matar civiles. Ese silencio no es neutral: es cómplice.
Si su artículo necesitara mentir sobre la taquilla, ocultar víctimas y caricaturizar protestas enteras para sostenerse, quizá el problema no sea el documental ni el público, sino la fragilidad moral e intelectual de su argumento.
El documental fue un fracasado, le den los precios que le den, por cierto premios de otros zurdos asquerosos.
Eliminar1. La película sigue en salas pese a los intentos de censura (cineplanet se echó para atrás el día del estreno pese a que ya habían definido horarios).
ResponderEliminar2. Mónica Sánchez y Tatiana Astengo no son referentes de nadie, y sólo usa esos nombres para intentar usar dos figuras que son blanco recurrente de la derecha peruana para escandalizar.
3. La película no recibió ninguna clase de financiamiento estatal ni en su distribución ni mucho menos en su producción.
4. ¿Ha escuchado usted los testimonios de las víctimas? No, porque se han omitido deliberadamente. Usted no nada de las víctimas mortales menores de edad porque no le interesan. Sólo así se entiende que escriba con un cinismo miserable de las mismas.
4. La película se enfoca en la masacre de Juliaca el 9 de enero y se grabó a los pocos días de la matanza.
4. Como sociólogo usted debe saber que el término terrorismo urbano es absurdo y simplón. El terrorismo es un método de ejercicio político, y hasta para difamar a los manifestantes podrían usar una categoría como "terrorismo doméstico", pero saben que eso no tendría sentido legal o político, por eso usan un terminología tan antojadiza, engañosa y gaseosa.
5. El título de la película invita a escuchar a quienes no se les ha dado voz en ningún medio desde la masacre. Es de conocimiento general que la películas peruanas tienen siempre malos horarios, pese a ello la película ha logrado obtener audiencia gracias a las redes sociales y el boca a boca.
6. Imaginemos que usted tiene razón en absolutamente todo y se estuvo instrumentalizando a la población para que los fantasmas de Chávez y Abimael tuvieran una Asamblea Constituyente y el Perú se uniese a la pink tide. Imaginemos que todos los manifestantes eran terroristas (aún sin ideario, sin dirección y sin acciones políticas significativas ni organización) y, bajo su narrativa, merecían morir. ¿Cómo explicaría las víctimas colaterales? El niño que quedó inválido por un balazo en fuego cruzado lo merecía, ¿verdad? La niña de 15 años era una tuca, ¿no? ¿Todas las víctimas menores que no participaron de las manifestaciones merecían morir? ¿Sus familias no merecen acaso ser escuchadas? Una voz liberal debería garantizarlo.
Terruco, y tú cómo explicas lo de las víctimas colaterales??
ResponderEliminar¿Fue responsabilidad de las fuerzas del orden que hayan muerto menores de edad? o fue responsabilidad de los vándalos que a propósito llevaron menores a su vandalismo para usarlos como escudos humanos?
O será que los policías y militares son locos o son ciegos para disparar a los menores?
Por qué no mencionas el asesinato de los 6 soldaditos puneños desarmados que los vándalos criminales empujaron a pedradas al río Ilave hasta que se ahoguen??
Por qué no mencionas al policía que fue quemado hasta morir dentro de su patrullero??
Terruco tú sabes que esa película sólo pretende culpar a las fuerzas del orden para encubrir a los verdaderos criminales.