martes, 12 de marzo de 2013

El chavismo embalsamado


Por: Iván Slocovich Pardo

Lo que el régimen interino de Nicolás Maduro está haciendo con el cuerpo del fallecido Hugo Chávez al embalsamarlo, pese a la voluntad expresa del comandante, es lo mismo que se pretende hacer con el chavismo: mantenerlo vigente para evitar que se descomponga y pierda su atractivo, con la finalidad de ganar en las elecciones convocadas para este 14 de abril, en que competirá con una oposición encabezada por Henrique Capriles.
Y es que Maduro por sí solo, sin el recuerdo vigente de Chávez, difícilmente podrá mantener vivo el chavismo que se sustentaba, antes que todo, en el carisma y la fuerza -aunque también en los gritos y pachotadas- del caudillo que murió la semana pasada de cáncer, pero que sus allegados pretenden mantener con vida como sea para ganar los comicios y tratar de seguir con el andamiaje montado en 14 años de poder casi absoluto.
A Maduro y los chavistas no les ha importado que el propio Chávez haya dicho que el embalsamamiento de cadáveres es inmoral y producto de una sociedad en descomposición. Son conscientes de que si entierran a su líder, sepultan también al "socialismo del siglo XXI" y a ellos mismos, pues sin la "presencia" de su líder, su boina roja de paracaidista y su uniforme militar lleno de medallas, aunque sea dentro de un ataúd, la tendrán muy difícil el 14 de abril.
Ayer el presidente el funciones presentó su candidatura y como era de esperarse, todo el acto giró alrededor de la figura de Chávez, al extremo que Maduro se proclamó "hijo" del comandante de Barinas y juró que mantendrá su legado, aunque este legado, más allá de la parafernalia y el culto a la personalidad, no sea más que un país con la institucionalidad destruida y una crisis económica imperdonable para una nación levantada sobre inmensas reservas de petróleo.
Durante muchos años los venezolanos se han dejado embaucar por Chávez y hoy están ante la oportunidad histórica de librarse del régimen estatista y populista que los oprime. Si con el fundador del chavismo la cosa fue mal, con Maduro, Diosdado Cabello y otros incondicionales todo podría ser peor, pues es gente sin mayor experiencia que ha vivido a la sombra de su líder y que jamás imaginó tomar el poder de su país.
Ojalá Venezuela vote bien esta vez y, de otro lado, que el chavismo y sus militares incondicionales permitan elecciones limpias. Ese país necesita un cambio de rumbo y volver a la senda de la democracia, la modernidad y el desarrollo, por más que Maduro y su gente no quieran soltar el poder, y para eso hayan sido capaces de embalsamar a su jefe a fin de mantenerlo vigente, tal como quieren hacer con su cuestionado legado en la campaña electoral que se viene.