sábado, 12 de noviembre de 2016

Los odiadores condenan el odio ajeno


Ha resultado jocoso ver al progresismo criticando lo que llaman "el discurso de odio de Trump". Y es jocoso porque si hay que algo es consustancial al  progresismo es precisamente el odio. La izquierda es una postura que se sustenta casi exclusivamente en el odio. Surge en la juventud como un sentimiento de rechazo al mundo, a la autoridad y al orden establecido. Ideológicamente se ampara en el odio al "sistema" y se alimenta constantemente de odios diversos: al capitalismo, al imperialismo, a los EEUU, a las grandes empresas, a los ricos, etc. En buena cuenta el progresismo es una patología social de rechazo, odio y activismo destructivo.

Claro que todos esos odios están bien enmascarados. El progresista siempre anda disfrazado de "luchador social", una especie de súper héroe cuya misión es salir a combatir a los monstruos "en defensa de los más pobres". Todos los progres se alucinan ángeles de la justicia pero en realidad solo son pobres diablos del odio social y de la destrucción. Nunca han pasado de destruir lo que hay sin la menor capacidad para construir algo mejor y duradero. Todos sus experimentos sociales acaban en el más absoluto fracaso. Veamos a Cuba, que ha permanecido como una triste muestra de lo que fue el comunismo en el siglo XX. Veamos a la quebrada Venezuela, otro patético ejemplo de cómo el progresismo charlatán solo puede destruir y hasta quebrar al país más rico del planeta a base del discurso de odio que preconizaba Hugo Chávez. 

El progresismo ha salido a marchar a las calles con su habitual estupidez y violencia, para protestar contra el triunfo de Donald Trump. No es raro que la mayoría sean jóvenes. Son exactamente iguales a los contingentes juveniles que marchan en Lima contra Keiko. Por algo la estupidez es universal. Al progresismo no le importa un rábano la democracia, no respeta los votos ni la ley. En su mentalidad totalitaria solo cabe imponer su voluntad. Si los votos no apoyan sus posturas pues saldrán a las calles a imponer sus caprichos a pedradas. Ellos llaman a esa demostración callejera de salvajismo primitivo "verdadera democracia popular". Se escudan en un supuesto "derecho" a protestar, como si todos estuviéramos obligados a tolerar sus berrinches y desbandes callejeros con su griterío histérico. 

Nada nos sorprende al ver esas marchas o leer esas columnas contra Trump en los medios. Conocemos de sobra al progresismo y en especial, a esa fase larval del progresismo juvenil. No hacen más que confirmar lo que son: intolerantes, totalitarios, violentos y caprichosos. Nada nuevo.

lunes, 7 de noviembre de 2016

La estupidez progresista de utero.pe


Nuevamente el portal progre utero.pe se ocupa de nosotros para señalarnos como los malos de la película. Nada nuevo. Han llamado "estupidez y racismo" a los cuestionamientos que lanzamos sobre la pretensión progre de concretar el plan de Susana Villarán, consistente en regalarles vivienda a los invasores del AAHH Cantagallo, usando dinero de recursos municipales o endeudando a la ciudad. Como se trata de una idea de la progresista ex alcaldesa, debe ser santificada. Ella está exenta de toda crítica. Para el progresismo, Susana Villarán es sencillamente intocable. Es la santa patrona del rojerío, el progresismo y la caviarada. Nadie la investiga. 

Estupidez es pretender que los planes de Susana Villarán sean incuestionables. Estupidez es usar los recursos públicos para posar como santones de la bondad social. Estupidez es asumir las críticas como racismo. Acá no hay nada de racismo. Importa nada si se trata de shipibos, chalacos, norteños o rusos. Todo el asunto se resume a una sola cosa: el principio básico de la política decente que dicta no usar recursos públicos para hacer beneficiencia social de corte político, al estilo del chavismo. A los progres les encanta posar como buenos haciendo su caridad con dinero ajeno. Ya sabemos cuál es la debilidad de toda gestión de izquierda: regalar plata como cancha a cambio de votos. Por eso mismo se dice que el socialismo dura hasta que se termina el dinero de los demás.

No hay peor estupidez que la del progresismo cuando pretende apelar a acusaciones ridículas como el "machismo" cuando se critica a una mujer, o el "racismo" cuando está de por medio una etnia. El racismo corre más bien por cuenta de rojos, progres y caviares a quienes se les chorrean los pantalones cuando se trata de etnias o comunidades nativas. No es la primera vez que arde un AAHH completo en Lima y Callao, pero nunca habíamos visto tanto llanto progre como ahora, solo por tratarse de la etnia shipibo-conibo. ¿Y los demás no son ciudadanos también? 

Además de estupidez y racismo, hay que reconocer que los progres han mostrado toda su miseria al aprovecharse de la tragedia shipiba usándola como pretexto para atacar a su eterno enemigo, el alcalde Luis Castañeda. Eso ha sido lo más miserable de todo lo acontecido. Hemos visto hasta qué punto llega la perversión mental y moral de la progrería, utilizando la tragedia de los shipibos para volver a sus enfermizas campañas en contra de Castañeda. Lo han culpado de todo, incluso de haberles cortado la luz a los shipibos. ¿Hasta dónde puede llegar la estupidez progresista y el odio a Castañeda? Ahora resulta que Castañeda es el responsable por no haber continuado el proyecto Río Verde y no haber trasladado a los shipibos a un terreno "que ellos ya tenían". Por último lo han acusado de haber vendido ese terreno "de la comunidad shipiba". Mentiras y mentiras de estos enfermitos mentales que odian las obras de cemento y prefieren el floro y el arte.

Lo cierto es que el terreno no ha sido vendido ni es de la comunidad shipiba. Lo que deberían estar indagando los esforzados progres es por qué Susana Villarán compró apuradamente ese terreno a pocos días de acabar su gestión, cuando legalmente ya estaba impedida de irrogar gastos a la comuna. Nadie ha cuestionado esto ni se ha interesado por investigar los entretelones de esa compra por la que Susana Villarán pagó 17 millones por un terreno que valía 7 millones y que no iba a resolver el problema de los shipibos en lo absoluto. Así que todo ese humo que está vendiendo la jauría progre, desde los incapaces de utero.pe hasta la mermelera villaranista Rosa María Palacios, no pasa de ser nada más que basura mediática guiada por el odio.

Lo cierto es que la tragedia de Cantagallo ha servido básicamente para revelar, una vez más, el tamaño de la estupidez y de la imbecilidad de la izquierda progre y caviar. Pero sobre todo, para exponer sus grandes dotes de poseros de la caridad con dinero ajeno. Nadie más hipócrita que un progre o un caviar a la hora de posar como filántropos, siempre que sea con dinero ajeno. Nosotros no vamos a caer en esa pose barata de pedir casas y terrenos para nadie con gasto público. No hay que regalarle nada a nadie. No hay ninguna dignidad en vivir de los demás. Y menos dignidad hay en posar como filántropos con dinero ajeno. Eso es simplemente vulgar y propio de izquierdistas.

domingo, 6 de noviembre de 2016

El show progre continúa


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Tremendo papelón es lo que han hecho el progresismo y la caviarada en medios y redes, atacando al alcalde Luis Castañeda a raíz del incendio en Cantagallo. ¿Qué tienen que ver el incendio con Castañeda? Nada. Absolutamente nada. Pero en el cerebro atrofiado de un progresista, cualquier cosa sirve para salir a atacar a Castañeda, incluso -y sobre todo- si se trata de una desagracia. Ninguna ocasión mejor que una desgracia para ponerse a lloriquear hipócritamente por los shipibos y señalar a Castañeda como el gran culpable. Es decir, en medio del infortunio de los nativos, estos miserables del rojerío no pierden ocasión para seguir con sus campañas de difamación y exterminio político.

Una de las cabecillas de la jauría progre-caviar que salió a difamar a Castañeda es la impresentable Rosa María Palacios, patética representante del periodismo mermelero villaranista que "acusó" a Castañeda de haber vendido el terreno "destinado a" los shipibos. Además de ser una acusación por demás estúpida, puesto que el alcalde tiene la entera potestad de administrar a su criterio los fondos y bienes del municipio según las prioridades que haya desarrollado en su plan, lo lamentable es que la acusación salga de una abogada. Pero más pueden el odio y la inquina que la razón. Nada razonable puede esperarse de alguien como Rosa María Palacios que vive del bajo oficio de la calumnia, del psicosocial y del odio. Hoy Rosa María Palacios no pasa de ser una simple difamadora profesional y activista de redes en defensa ciega de Susana Villarán. Es la principal troll del progresismo.

El Municipio de Lima ha salido a desmentir la venta. Pero eso no viene al caso, pues aun cuando se hubiera vendido ese terreno, no existiría ninguna falta de parte del alcalde. Por el contrario, lo que es muy cuestionable es la compra del terreno por parte de Susana Villarán faltando una semana para dejar el cargo. Habría que investigar por qué compró ese terreno con tanto apuro y pagando más del doble de su valor, pues desembolsó 17 millones de soles por un terreno que tres años atrás una empresa fantasma había comprado por 7 millones. Es decir, un negociazo. Ahora esa empresa ya no existe. Desapareció. O sea, se creó exclusivamente para hacer ese movimiento. Pero ese curioso proceso de compra-venta que irrogó pérdidas al Municipio de Lima no es del interés de la progrería. Para ellos Susana Villarán es intocable. Es la santa patrona de la progrería.

El cacareo general del progresismo parte de un hecho curioso: el terreno estaba "destinado para los shipibos". En realidad, la idea de la alcaldesa Susana Villarán fue copiar el modelo de la Misión Vivienda de Hugo Chávez para construir un complejo habitacional a costo del Municipio y regalarles viviendas a los shipibos. ¿No es lindo? Lo curioso es que nadie cuestiona esto. Como si regalar viviendas fuera una de las funciones de la Municipalidad de Lima. ¿Es que se nos subió el socialismo regalón a la cabeza? ¿A santo de qué habría que regalarles viviendas a los shipibos? ¿Y por qué no a otros AAHH? Después de todo, lo que sobra en Lima son AAHH llenos de invasores que viven en la precariedad y hasta se incendian de tanto en tanto. ¿Por qué nadie cuestiona esta ridícula idea de regalar viviendas? Eso es lo sorprendente. Parece que Susana Villarán tenía en sus planes reelegirse con esos votos, al igual que Hugo Chávez.

Tampoco es la primera vez que un AAHH se incendia. Ocurre con frecuencia. Solo hay que investigar en la web. En los últimos años han ardido AAHH del Callao y del cono norte. Pero claro que en tales ocasiones el progresismo no se rasgó las vestiduras ni salieron a lloriquear por las redes. Lo hacen ahora, somo vimos, solo porque tienen algo con qué atacar a Castañeda. Aunque en realidad se trata de una sinrazón. Es pura estupidez y nada más. Por último, cabe señalar que el famoso y tan mentado proyecto "Río Verde" no pasaba de ser una maqueta de cartón y un bosquejo en papel de parte del arquitecto Augusto Ortiz de Zeballos.  No había nada más. Lo del terreno comprado es algo que debería investigarse porque huele a negociado. 

Ya es tiempo pues de frenar la cantaleta progresista y el psicosocial de la prensa basura roja. Una vez más han hecho un papelón y su campaña ha quedado en el ridículo. Pobre Rosa María Palacios.