viernes, 28 de noviembre de 2014

La plata no se mancha


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

"La plata no se mancha" parece ser el lema de cierta gentita que cree que pueden servir a un gobierno sin comprometerse en lo absoluto con él, como si cumpliesen sus labores cubiertos con trajes de protección bacteriológica. Alucinan que fueron llamados debido a su condición única de genios y sus grandiosas dotes profesionales inigualables para servir sacrificadamente al Estado, y que eso no los vincula para nada al régimen que los llamó a dedo. Supongamos que sea así. En realidad no se les condena por haber servido a un gobierno para luego criticarlo. Eso es natural. El tema va por otro lado que parecen no querer ver. Cualquiera puede ser crítico del gobierno siendo incluso parte del gobierno. Eso al contrario lo enaltece por su independencia. Pero una cosa es ser crítico honesto y otra sumarse a la campaña de satanización y destrucción del régimen, solo para ganar un perfil ético.

No tienen nada de ético. Ellos simplemente colaboraron, cobraron, contaron su plata, y luego se fueron a despotricar del régimen que los contrató. No solo eso sino que se convirtieron en adalides de la banda de fanáticos antifujimoristas de la izquierda, liderando campañas mediáticas contra todo lo que suene a Fujimori. No pues. Hay una gran distancia entre ser crítico y pasarse a liderar la banda de fanáticos antifujimoristas que solo viven para destruir toda sombra de fujimorismo.

Lo criticable es la doble moral de esta gentita que luego de servir como funcionarios de confianza y asesores del régimen de Fujimori, (incluso colaborando en campañas partidarias solventadas por Montesinos) cogen ahora el estandarte del antifujimorismo liderando marchas de indignados. Eso es muy diferente. Nadie les objeta que critiquen la corrupción y cualquier cosa que les parezca criticable de aquel régimen. Pero de allí a convertirse en mediáticos voceros y vocingleros de esa chusma histérica que exhala antifujimorismo desde los sectores más cavernarios y sectarios de la izquierda y de la intelectualidad caviar hay un gran trecho.

La verdad es que ya cansa ver payasos trepados en el corso del antifujimorismo como si ese fuera el principal mérito de un periodista, de un intelectual o de un político. Para algunos sectores liderados por Mario Vargas Llosa, el antifujimorismo es la esencia de la política, la máxima lucha que hay por emprender en el Perú del siglo XXI. Viven para la destrucción del fujimorismo. Es un macartismo enfermizo que denigra la política peruana convirtiéndola en caricatura. Insultar al fujimorismo es una pose que hasta el más idiota emplea para tratar de sobresalir y mostrar su inteligencia política, tal como lo ha demostrado el mismo Ollanta Humala recientemente.

Esto no es una defensa de Alberto Fujimori o del fujimorismo sino una defensa de la sensatez. Es una crítica a la estupidez política y al sectarismo macartista que pretende fabricar un falso "enemigo del pueblo" para emprender sus danzas histéricas alrededor de la hoguera de la purificación salvaje. Si hay un enemigo que combatir es precisamente el sectarismo, los farsantes de poses éticas y los fanáticos luchadores de causas anti que son los que representan el mayor peligro para la racionalidad de una sociedad.

jueves, 27 de noviembre de 2014

El desastre nacionalista


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La situación política del Perú es realmente grave. No es para bromear. El gobierno de Ollanta Humala huele a estiércol. Ya hedía cuando se hizo cargo del poder con toda su recua de nacionalistas salidos de la nada. Su debut fue un escándalo de corrupción a cargo de su hermano Alexis, dirigente de su partido, y el congresista electo Josué Gutiérrez negociando con los rusos antes incluso de la juramentación. Enseguida saltó el escándalo de las Brujas de Cachiche donde el vicepresidente se vio implicado y tuvo que renunciar al cargo a cambio de ser blindado en el Congreso, para no ir a la cárcel como su hermano. Pero ese fue apenas el inicio de la pestilencia nacionalista.

Los escándalos de corrupción ya envuelven directamente a la pareja presidencial. En este momento Nadine Heredia ya debería estar investigada por lavado de activos, igual que Alejandro Toledo, socio de este fétido gobierno. Las vinculaciones de Ollanta Humala con personajes funestos como Óscar López Meneses, Martín Belaúnde Lossio y Juan Carlos Rivera Ydrogo son solo la punta del iceberg de corrupción en el que flota el régimen. Aun falta investigar el uso que se le daba en Palacio al abultado presupuesto de publicidad. Todo esto debe haberle removido la conciencia a Ollanta Humala para reflejar su propia realidad al decir que el fujimorismo nació de la cloaca. No. En realidad quienes nacieron de la cloaca son los nacionalistas liderados por Ollanta Humala y Nadine Heredia. Hay que recordar bien de qué muladar salieron estos trepadores.

Más allá de la parejita presidencial están los mamarrachos que arribaron al Congreso. Durante su presidencia, el delirante Daniel Abugattás convirtió el Congreso en un circo de gitanos que iba por todas partes armando su carpa con la idea (si se puede llamar así al delirio) de entrar en contacto con la población. Luego inventó el negociado de los "gestores parlamentarios", ridículo proyecto con el que pretendía dar empleo a toda la recua nacionalista que no había salido elegida, como Nancy Obregón o otras perlas del mismo valor.  Felizmente la estupidez fue detenida, revelando el nivel de ignorancia en el que se encuentran los nacionalistas respecto a las funciones de un parlamentario.

De la gestión de Víctor Isla solo queda el affaire con su asesora, a quien cargaba como equipaje en los viajes oficiales, dando cabida a una nueva labor de asesoría de alcoba. Esto ha sido descubierto gracias al chuponeo revelador que la actual presidenta del Congreso Ana María Solórzano parece haber encargado motivada por celos apasionados. El Congreso es hoy un reality show donde las amantes se tiran de las trenzas. Tal es pues lo que el nacionalismo y su nivel de barriada nos ha dejado como autoridades. Debemos agradecer a Nadine la gran idea de haber designado a sus dos fieles mucamas en la presidencia de la PCM y del Congreso. A esta última no se le reconoce ningún atributo que no sea el de su fidelidad a Nadine, y la otra solo demostró ser una excelente organizadora de espectáculos y una esforzada telonera de Nadine bajo los toldos.

Toda esta inmundicia en la que flota el Perú hoy en día hay que agradecérsela al electarado que votó por un cachaco mediocre sin oficio ni beneficio, sin experiencia ni capacidad, chofer de una apestosa combi electoral repleta de improvisados. Y también hay que agradecérselo a los "garantes" que, guiados por un odio malsano, irresponsablemente prefirieron apostar por esta plaga de incapaces y trepadores solo para impedir el triunfo de Keiko Fujimori. El día que se termine de procesar toda la corrupción que hoy impregna el paisaje político, deberíamos hacerle un espacio a esos payasos que con su aval permitieron que el Perú cayera en manos de una secta barata de vividores y asaltantes del poder. 

martes, 25 de noviembre de 2014

Enredos fujicaviares


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El ambiente circense que la política peruana ha adoptado gracias a la amplia gama de payasos, equilibristas y saltimbanquis llegados al poder con las últimas elecciones, no deja espacio para ningún debate alturado ni profundo. Y menos con las expresiones del propio presidente de la república cuyo nivel sigue siendo de cuartel. El Congreso, por su parte, anda más ocupado en la guerra de celos de su presidenta Ana María Solórzano contra la ardiente asesora Patricia Róbinson, por la disputa del galán Víctor Isla. 

Es obvio que en ese ambiente de cabaret no queda ganas de escribir sobre política, así que mejor nos ocupamos de la pelea, más o menos entretenida, entre el juez supremo Javier Villa Stein y la abogada periodista Rosa María Palacios, acusada por el juez de ser una "fujicaviar conversa". Más aun, el ocurrente juez ha sugerido que se grabe una placa con el nombre de todos los fujicaviares conversos y se la cuelgue en el Museo de la Memoria. Algo que ha desatado risas en las redes. Al menos yo no paro de reír.

Hoy RMP dedica su columna a replicar al juez JVS luego de haber dedicado los últimos días a darle pelea en su cuenta de Twitter. Pero la historia viene de muy atrás, cuando algunos reconocieron que cierta porción de caviares habían servido al gobierno de Fujimori en calidad de asesores, por lo que se les concedió el título fujicaviar. El aporte de Villa Stein es el rótulo de "conversos" debido a que estos fujicaviares han perdido la memoria y hoy posan en medio de toda la jauría de progres y caviares indignados y furiosos contra Fujimori, haciendo lo posible por esconder su pasado. 

Y esa es justamente la treta que emprende RMP en su columna de hoy, tratando de explicar con un estilo abogadil, que ella no trabajó para el gobierno sino para el Estado. Dice que solo los totalitarios no saben diferenciar entre Estado, gobierno y partido. Brillante intento a no ser por el pequeño detalle de que ella no estuvo en la planilla del Estado, como cualquier empleado público que si trabaja para el Estado, sino que fue personal de confianza, miembro del selecto grupo de asesores llamados por sus conexiones y que no ingresan por concurso público. Alguien que solo estuvo para un proyecto del gobierno en calidad de consejero, asesor o personal de confianza no puede decir que no trabajó para el gobierno. Por supuesto que lo hizo. Y RMP trabajó para el régimen de Fujimori.

Pero si esto no quedó claro, lo que no tiene forma de ponerse en duda es su participación en la campaña electoral de Juan Carlos Hurtado Miller, candidato fujimorista a la alcaldía de Lima. En esta campaña RMP no solo colaboró sino que cobró, y ese dinero provenía directamente de Vladimiro Montesinos, como todo el mundo lo sabía. Claro que esto no lo menciona en su columna de hoy. Más bien le gusta echarle tierra a esa época de su pasado, como cuando una gata entierra su travesura. No puede decir que allí trabajó para el Estado. Ni siquiera lo hizo para el gobierno. En ese caso trabajó para el partido. Así que RMP es una fujicaviar conversa en toda la linea y recibió dinero de Montesinos. No tiene forma de tapar ese pequeño detalle de su trayectoria sinuosa, aunque esa ruta la haya llevado a ser en estos días una agente de IDL.