lunes, 9 de enero de 2017

Progresismo de cuarta


La guerra ideológica se libra todos los días. Hay batallas ruidosas en varios frentes como en el currículo escolar o los "derechos sociales", pero también otros menos llamativos e inocentes que pasan de contrabando como publicidad infantil recubierta de chocolate. El programa dominical Cuarto Poder, cuya máxima hazaña fue emitir un psicosocial difamador contra Keiko Fujimori justo el domingo anterior a las elecciones, siempre se encarga de dejarnos alguito de su basura progresista cada domingo, como quien no quiere la cosa. ¿Tendrá algo que ver la belleza colombiana que dirige los noticieros de América TV? Apostaría a que sí.

El último domingo Cuarto Poder propaló un reportaje en defensa del populorum, como decía Tulio Loza. En resumen el mensaje era que los ciudadanos estaban siendo maltratados por las autoridades en el uso y disfrute de los espacios públicos destinados a la recreación. La idea central era que si te cobran algo por el uso de un espacio público atentan contra tu condición de "ciudadano". O sea, la cosa tiene que ser libre, sin costo alguno. 

Ya conocemos la debilidad del progresismo por la gratuidad y su trauma contra todo lo que sea lucro. La linea base de todo progre es exigir gratuidad y combatir el lucro. En esa linea, el programa Cuarto Poder se encargó de alienar a sus televidentes con el mensaje de que no deberían pagar por hacer uso de los espacios públicos recreativos. Más aun, alentó a que dispusieran alegremente de las piletas ornamentales porque son para el pueblo y, en un nuevo concepto de lo ornamental, afirmaron que no deben estar de adorno. Para reforzar su tesis pusieron como ejemplo, una vez más, a Europa. ¿Qué progre no pone de ejemplo a Europa? Ya sea para ciclovías o la invasión de piletas. 

Claro que no aclararon que en Europa las temperaturas pueden superar los 40º en verano y se cobra varios cientos de vidas, y que zonas sin litoral marino como París o Madrid, no tienen otra opción que las piletas para salvar vidas, pues es una cuestión de vida o muerte. Sin embargo, estas diferencias son irrelevantes para los progres que montan el reportaje y prefirieron engañar a la gente de Chorrillos alentándolos a tomar por asalto las piletas ornamentales aunque estén frente al mar. Criticaron a las autoridades municipales que enviaron a cuidar piletas a un grupo de serenos, a quienes los progres de Cuarto Poder mostraron prácticamente como nazis.

En otro escenario, se escandalizaron por el cobro de entradas para el disfrute de parques zonales con piscinas gigantescas. Dejaron en claro que esas personas no eran tratadas como ciudadanos porque se les cobraba por la entrada. Cuestionaron el concepto de ciudadanía que manejan las autoridades. Lo que exigían era todo gratis. Según su noción de ciudadanía, esta se adquiere cuando puedes hacer lo que te viene en gana en la ciudad y usar todo sin pagar. Es el mundo progre de Cuarto Poder.

Lamentablemente el mundo real no es como lo pintan las alucinaciones febriles del progresismo. En el mundo real todo cuesta y alguien tiene que pagar. Es muy populista ir por los barrios marginales de la ciudad denunciando que la basura no se recoge, como hace el programa del progre Nicolás Lúcar todos los días, pero nunca les preguntan a esa misma gente quejosa si está pagando sus arbitrios, si está al día en sus pagos por los servicios municipales. Estos sectores tienen una morosidad habitual de más del 80% en el pagos de arbitrios. Pero se quejan de que nadie recoge la basura.

Mientras tengamos a esta clase de periodistas engañando a la gente con el discursillo progre de que todo debe ser gratis, que las autoridades deben solucionar todos los problemas gratis, que los ciudadanos no tienen ninguna obligación de respetar nada, que no se deben imponer restricciones al uso de los espacios públicos, solo aseguramos el atraso social y el subdesarrollo mental y económico. En este mundo no hay nada gratis. Todo cuesta y todo hay que pagarlo. Así como los progres son los primeros en denunciar a la empresa privada cuando no cumple un compromiso por el que ha cobrado, pues debe hacerse lo mismo con el Estado cuando cobra impuestos y no cumple con dar los servicios básicos a los que se ha comprometido, o con los ciudadanos que no pagan por los servicios que piden o que reciben. No se puede alentar el "perro muerto" popular para no pagar por los servicios. Limpiar las playas cuesta y nadie lo paga. ¿Por qué no cobrar por el ingreso e imponer restricciones de conducta?

Las playas de acceso libre quedan hechas un basural cada domingo y nadie se hace cargo de la limpieza. El municipio de Chorrillos y Miraflores debe limpiar la basura que dejan veraneantes de todos los distritos. ¿Por qué no cobrar la entrada a las playas por sectores? ¿Por qué no imponer una serie de restricciones a los veraneantes, como no beber licor, no llevar comida ni mascotas, ni pelotas ni estéreos? Toda playa debe tener servicios higiénicos, duchas, cambiadores, restaurantes y bares donde poder disfrutar del verano con comodidad sin convertir la playa en un basural. Y si es posible privatizar sectores de la playa para que sea administrada por privados, tanto mejor. 

Hay que romper los moldes mentales del progresismo que alienta a la barbarie social. No es posible un mundo donde todo sea gratis y sin restricciones. En este mundo todo cuesta y alguien debe pagar. El que lo usa lo paga. Es una máxima simple y efectiva que debemos aplicar. Basta de vender humo. Si queremos un mundo civilizado hay que apostar por la responsabilidad social, por el buen uso de los recursos públicos y la buena administración de los espacios públicos. Esto no significa de ningún modo gratuidad ni libertinaje. ¿Queremos un país moderno, con servicios del primer mundo? Pues bien, hay que estar dispuestos a pagar por eso. Así de simple.