martes, 12 de enero de 2016

Los Acuña boys


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Lo que se ve hasta ahora, en esta campaña presidencial que acaba de empezar, es que está desbalanceada a favor de un solo candidato. Es el candidato que tiene la billetera más gorda. Y se nota no solo por la cantidad de paneles regados por todo el país sino por el extraño poder que ejerce en los medios. ¿O no se han dado cuenta que los medios (en especial ciertos periodistas y comentaristas) tratan con guantes de seda a Acuña?

La plata manda en cualquier campaña. Eso lo saben todos. Se necesita harto dinero para hacer una campaña a nivel nacional. Salvo extraños fenómenos como el de Alberto Fujimori, convertido en un David que tumba con una honda al Goliat Mario Vargas Llosa y su multimillonaria campaña del FREDEMO, las demás campañas siempre ha dependido del dinero, incluyendo las de Ollanta Humala y su apoyo chavista en el 2006, para pasar luego al millonario apoyo brasilero en el 2011.

Lo peculiar de esta campaña es que el socialismo continental ya está quebrado y de salida, por lo tanto, solo quedan los caciques nacionales y sus billeteras. Aquí es donde César Acuña, Rico Mac Pato para unos y Chapo Acuña para otros, aventaja a los demás y por varios metros. Pero el dinero no solo sirve para comprar publicidad sino también conciencias. Claro que si. Si no vean como corren tras el dinero los progres de la izquierda. 

Como todo el mundo sabe, en este país existen mafias universitarias. Han querido hacer una ley para derrotarlas pero no han podido. Las mafias en la universidad privada están intactas. ¿O acaso le pasó algo al rector de la Garcilaso que gana millón y medio mensual? No. Absolutamente nada. Todo el alboroto mediático y político en el Congreso no pudo hacer nada contra esa mafia. Así andamos. La mafia universitaria es tan poderosa que hoy tienen ya un candidato a la presidencia en César Acuña. A unos les preocupa que el narcotráfico llegue a la política pero no les importa que las mafias universitarias tengan ya un candidato presidencial. ¿Es una ceguera gratuita?

Un típico proceder de las mafias universitarias es que contratan jueces, fiscales y periodistas dándoles jugosos sueldos, ya que la ley permite combinar un cargo público con la docencia universitaria. De este modo las mafias se aseguran que nadie los investigará, juzgará o condenará. Este proceder se repite en todas las universidades privadas y en todas las ciudades del país donde tienen sucursales. La Universidad César Vallejo no es ajena a este proceder. Al contrario, lo ha extendido con la millonaria publicidad que la universidad pone en los diferentes medios.

No es raro pues ver que muchos medios le mueven la colita a César Acuña. Más aun, da vergüenza ajena ver a distinguidos comentaristas, hipercríticos acostumbrados, callar toda crítica a Acuña. Se sabe quiénes están en la planilla de la UCV y quiénes son llamados de vez en cuando a dictar alguna conferencia o taller, por lo que viven atentos a que César Acuña les arroje un hueso. No solo se abstienen de criticar a Acuña sino que, en el colmo del ridículo, hoy han salido a defenderlo a capa y espada porque Mauricio Mulder, en su clásico estilo, lo llamó "Chapo Acuña". 

¿Cuándo se ha visto semejante reacción de indignación cuando Urresti inventa apelativos injuriosos contra los candidatos? Ni siquiera cuando el presidente Ollanta Humala insulta a diestra y siniestra salen a cuadrar al mandatario. Pero hoy, todos a una han salido a cuadrar a Múlder por colocarle el apelativo de "Chapo Acuña". Esto es ridículo en una campaña donde los insultos van y vienen. De modo que oír a Patricia del Río y sus compañeros de RPP indignados por el apelativo contra Acuña da para muchas sospechas. 

Nos gustaría saber qué periodistas, comentaristas y columnistas están en la planilla de la UCV o han estado últimamente. También sería interesante saber a cuánto asciende la publicidad de la UCV y demás universidades de Acuña en los medios y en qué medios. Creo que todo esto es básico para que la campaña se desarrolle en transparencia, que es lo que tanto exigen de la boca para afuera.