martes, 3 de noviembre de 2015

Alan más Estado


Por: Richard Campos Villalobos

No entiendo realmente la flema y la poca capacidad intelectual de los estatistas, sean del color que sean, me resulta imposible de asimilar su amor desmedido y obsesivo por el Estado. Ahora se confirma más que nunca que Alan García quién, dio inicio oficialmente a su campaña para el 2016, es un estatista consumado, y lo demuestra con ese cúmulo de promesas que solo a los incautos podría encandilar. Baratijas electorales para avivar el cotarro callejonero en que se convirtió nuestra política, todo muy convincente pero que de ser cumplidas podrían llevar al país al despeñadero financiero nuevamente.

Ahora a este dios menor de la política nacional – Cesar Hildebrandt dixit – se le ha dado por apelar con voracidad incontrolable al viejo ídolo de barro que es el Estado. Si, así como lo leen, quiere nada más y nada menos que un Ministerio de la Juventud. ¡Cómo le encanta crear ministerios! No se conforma con los mamarrachos del Ambiente y de Cultura que dejó cual bombas de tiempo a este gobierno y que retrasaron todas las inversiones dos años más. Ahora pretende un Ministerio de la Juventud para canalizar la entrega en masa de gollerías como tarjetas de crédito para jóvenes emprendedores. No sería raro que luego nos sorprenda con un Ministerio del Deporte para llegar al mundial Rusia 2018. Ahora demuestra una muy conveniente magnanimidad zoológica prometiendo meter a las rejas al que maltrate animales, el problema es que contradictoriamente a esto último, no tocó el espinoso asunto de las corridas de toros tan populares en todo el interior del país, y la salvaje costumbre del Yawar Fiesta. Es decir, nadie le gana en posar políticamente correcto a Alan García, quien hasta se lució con un look a lo Donald Trump.

Alan García ha dicho lo de siempre con otras palabras: apunta al viejo estado regulador. En suma, desmadrar la caja fiscal que costó hacer crecer en dos décadas para amparar al ejército de mantenidos que él promete incrementar para darles la felicidad a los jóvenes. Alan García ha prometido mucho beneficio social, pero nada de apuesta económica, mucho de conmovedor, pero nada de técnico o al menos algo de prospectiva pública y proyección de gestión en ámbitos clave para el país, como la infraestructura portuaria o sanitaria urbana, mucho menos habló del problema principal de hoy, la seguridad interna, apenas maquillado con sacar a las FFAA para combatir a delincuentes callejeros, como si fuera esa la función de estas. Además, Alan parece olvidar que acaba de gobernar  este país y que no hizo nada por la seguridad.

El APRA es hoy una vulgaridad, es un espectáculo lisonjero a la charlatanería de Alan, es un retroceso a sus viejas costumbres, a esa misma oratoria simplona que le permitió ganar en 1985 para hacer todo lo contrario en el poder. ¿No dijo que anularía el TLC con los EEUU? Apela a los jóvenes porque ellos no lo conocen.