miércoles, 4 de junio de 2014

El cáncer del totalitarismo


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La izquierda totalitaria se extiende como un cáncer por la región, infectando países gracias al efecto idiotizante de la retórica barata de líderes de medio pelo como Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Evo Morales, Cristina Kirchner y Rafael Correa, al que podría sumarse el mismo Ollanta Humala de no ser por su carácter pusilánime y sus limitaciones verbales. Ya esta visto que para ser líder de izquierda no hace falta mayor coeficiente intelectual. Bastan la matonería y la charlatanería encendida y desaforada, el insulto repetido e infalible a los monstruos de siempre: el neoliberalismo, el imperialismo, la oligarquía, etc. 

Los líderes de izquierda pueden darse el lujo de insultar a quien quieran, incluyendo presidentes de otros países, y decir además las más grandes estupideces posibles de ser oídas. Ya son famosas las frases de Evo, de Maduro y del mismo Chávez, un matón de barrio que llevó el lenguaje político al nivel de cantina.

Pero la imbecilidad y la matonería no es lo único que caracteriza a los regímenes de izquierda sino su afán totalitario. Todos ellos sin excepción hacen lo posible por apoderarse del poder sin descaro ni rubor. Lo primero que hacen es modificar la Constitución una y otra vez, como les viene en gana, para facilitar sus reelecciones indefinidas. Por supuesto que antes ya han prostituido todas las instituciones copándolas con la gentuza propia de su partido. En Venezuela nadie tiene un cargo público si no pertenece al PSUV. Ni siquiera los jueces del Tribunal Supremo se salvan, y menos el organismo electoral.

Pero claro que todo ese panorama sucio y denigrante de nuestros vecinos socialistas del siglo XXI es ocultado por nuestra izquierda criolla. Acá tenemos a esa misma izquierda totalitaria agrupada en ese colector séptico que es el Frente Amplio. Claro que predican democracia. Pero nadie tiene el valor de condenar el totalitarismo antidemocrático y avasallador de libertades y derechos que hay en los países vecinos, sojuzgados por una izquierda de su mismo pelaje. 

El plan maestro de esta plaga de langostas chavistas es apoderarse de la región. Ese plan se está cayendo porque Venezuela, el principal financista del proyecto hegemónico de la izquierda, está en grave quiebra y pronto colapsará sin necesidad de las protestas de los jóvenes. Pero ya han avanzado bastante en la región y hoy tienen sus felones bien posicionados, con las constituciones amañadas y las instituciones copadas. Las elecciones no son más que farsas ridículas como las que vive Cuba hace más de medio siglo. Cristina incluso ya logró que los jóvenes de 16 años voten, esperando que los imberbes la apoyen. 

El toque maestro en estos días es la captura de la CIDH. La odiada Corte que no ha dejado de recibir quejas y condenar las acciones de estos gobiernos de izquierda totalitaria contra los medios, las empresas privadas, los empresarios y ciudadanos comunes y corrientes. Los gobiernos del ALBA han soltado toda su retórica barata para acusar a la CIDH con los mismos trillados epítetos de siempre: instrumento de la CIA, corte al servicio de los EEUU, agente del neoliberalismo y otras estupideces del mismo estilo. Todos los izquierdistas son iguales. Tienen el mismo chip en el cerebro y actúan como una contestadora automática. 

Esperemos que los representantes de los países donde la democracia todavía existe de alguna manera, como el nuestro, sepan enfrentar los apetitos y frenar las intenciones de los totalitarios de izquierda. Ya es hora de que la cháchara barata sea derrotada. Ya es hora de que la democracia sea defendida con el mismo rigor con que los líderes de izquierda socialista acostumbran pisotearla. Si estos patanes de la izquierda totalitaria son capaces de avanzar y destruir nuestras instituciones es porque no somos capaces de salirles al frente. En el Perú, al menos, sabemos que eso no ocurrirá.