jueves, 20 de marzo de 2014

El mamarracho por la vida


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una de las cosas que divide más a toda sociedad occidental y también a los liberales es la cuestión del aborto. En realidad se trata de un tema que enfrenta básicamente a sectores ultra religiosos con los demás. Y dado que la mayoría de estos militantes de la fe se han declarado liberales tan solo por oponerse al comunismo ateo, sin saber bien qué es el liberalismo, entonces resulta fácil entender por qué tanta gente que se declara "liberal" asume una postura "pro vida", que es como llaman a su movimiento anti aborto. Al final resulta que estos liberales pro vida terminan siendo tan estatistas, sectarios y totalitarios como los comunistas, en su afán de controlar la vida de los demás imponiéndoles su ideología de salvación.

Toda su razón para oponerse de una manera tan absolutista al aborto reposa en un trasfondo ideológico religioso. Más allá de eso solo hay excusas de toda clase llegando a la mentira y a la manipulación grosera del lenguaje, como llamar ser humano o niño al embrión, y calificar de pro aborto a los que no comulgan con su histeria. Nadie está "a favor del aborto" y mucho menos "se promueve el aborto". Esas son solo parte de las mentiras con que recubren su campaña así como llamarse "pro vida". En realidad nadie está a favor del aborto ni promueve el aborto. Estamos a favor de que el Estado no se meta en la vida de las personas, que se respete las decisiones de la mujer y que ningún sector utilice al Estado para imponer sus creencias y sus valores. Nada más que eso.

Sería difícil evaluar y desmenuzar cada una de las mentiras que utilizan los antiabortistas para engatuzar a la gente, como apelar a la ciencia que, según ellos, ya ha determinado con precisión cuándo empieza la vida humana. Que yo sepa no se puede hablar de "vida humana" sin cultura, conciencia y comunicación. No es cuestión de una etapa fetal y menos solo del ADN. En realidad se trata de discusiones absurdas que carecen de todo sentido. No deberíamos estar perdiendo el tiempo en debates estériles en defensa de una ridícula abstracción llamada "vida". Yo puedo defender la vida de un ser en concreto si sé de quién se trata, o quizá no lo defienda porque hay muchos que merecen la pena de muerte. Pero ¿defender una abstracción? Eso sí que me parece idiota. 

Soy un liberal y ante todo respeto a las personas, y me refiero a las personas reales y concretas, no abstracciones ni seres imaginarios o por venir. Entiendo que estos militantes de la fe están acostumbrados a creer en seres imaginarios y viven en función de ellos. No es mi caso. Soy ateo y no creo en cuentos de hadas para adultos. Como liberal respeto y defiendo que las personas tomen sus propias decisiones y me opongo a que sea el Estado quien decida por ellas o que les impongan una ideología o una moral a toda la sociedad. No estamos en la Edad Media. Nadie puede obligar a una mujer a ser lo que no quiere ser o no está en condiciones de ser. La mujer, dada su condición, no puede seguir sometida a los caprichos ideológicos de una fe que manipula al Estado y utiliza las leyes para imponer su credo. Defiendo que la mujer sea la única responsable de su vida y la única en decidir si quiere y puede ser madre. 

Los que dicen defender la vida deberían preocuparse por la vida de tantos niños que ya nacieron y que viven en el abandono y la miseria. Que vayan a velar por la salud, educación y manutención de esos niños reales. Es muy fácil salir a marchar a favor de una abstracción y luego mirar al cielo para desconectarse de la realidad miserable que la vida puede adquirir en diversos lugares. Eso es simple hipocresía y estupidez. Como siempre, todas estas campañas en favor de causas nobles y justas están rodeadas no solo de sectarismo, histeria y totalitarismo estatista, sino que además están recubiertas de mentiras, ignorancia y doble moral. ¿Por qué mejor no dedican sus esfuerzos a fomentar campañas de prevención del embarazo adolescente en las escuelas y campañas de planificación familiar entre los más pobres?

Por último, ni siquiera tiene sentido todo este debate, pues aunque los "pro vida" o antiabortistas lleguen a tener éxito con su ley totalitaria, la realidad seguirá ignorándolos, pues los abortos no van a detenerse por lo que dice una ley. Ya se producen más de mil abortos diarios y se calcula que al año se dan 400,000 abortos en el Perú. Esa realidad no va a detenerse por leyes sectarias y moralistas. Tampoco va a aumentar si se despenaliza el aborto, pero lo que sí podría disminuir drásticamente es el número de mujeres que llega a los hospitales con complicaciones post aborto y la cantidad de mujeres que mueren por estas complicaciones. Según el MINSA anualmente ingresan a los hospitales 65 mil mujeres con complicaciones post aborto. Y muchas mueren. Claro que estas vidas les interesa un carajo a los pro vida. Ellos andan más preocupados en sus abstracciones, seres imaginarios y mandamientos divinos.


Articulo CENSURADO en "Catarsis & Harakiri"