domingo, 18 de diciembre de 2016

Desolación progresista por Saavedra


Eascribe: Dante Bobadilla Ramírez

Desolación y amargura es lo que vivieron los fans del ex ministro de Educación Jaime Saavedra. Las redes se llenaron de condenas al fujimorismo en todos los tonos, formatos y colores. Al mismo tiempo una auténtica plaga de plañideras no dejaba de lloriquear por quien consideran el mejor ministro de todos los tiempos, un personaje único, un semi dios, casi candidato a la presidencia. Han sido muy emotivos los mensajes que le daban las gracias a Saavedra y le dedicaban frases de la más melosa salamería. Toda esta histeria colectiva por Saavedra merece una explicación psicológica.

Incluso medios se sumaron a la histeria saavedrista lanzando editoriales furibundos cargados de epítetos duros contra el fujimorismo. Muchos son los mismos que critican a un grupo de periodistas que cubría los viajes de Fujimori, a las que llaman "gueishas de Fujimori". Sin embargo, todos estos críticos periodistas de hoy se han comportado perfectamente como cortesanas de Saavedra. La verdad todo este espectáculo de viudas llorosas de Saavedra fue patético. Parecían los japoneses llorando por la muerte de Hiroito o los norcoreanos derramando lágrimas al borde del suicidio colectivo por la muerte de Kim Il-Sung. Patético, realmente patético. 

A todo esto se sumó un artículo del conocido gringo progre Michael Reid en The Economist, que al no estar firmado se asumió de inmediato como la posición de la revista. Un artículo en el que prácticamente se insulta a los peruanos llamándonos ignorantes por haber censurado a un ministro de educación, como si la educación dependiera de un ministro. Algo ridículo, francamente. Pero de inmediato salieron los fans enamorados de Saavedra a mostrar orgullosos ese artículo insultante, mientras en otro lado pedían la expulsión de una modelo argentina por haber llamado "cholos marginales" a los peruanos. O sea, en un lado están felices de que nos insulten y en el otro se indignan. Michael Reid es ya conocido por su progresismo desalmado, pues no tiene reparos para insultar ni a las instituciones peruanas ni al pueblo peruano cuando se trata de defender a gente como Susana Villarán o Julio Guzmán.

En todo este circo mediático pro Saavedra han prevalecido todo tipo de falacias, empezando por el ad hominem al decir que la bancada fujimorista "no tiene autoridad moral" para censurar a Saavedra. También se ha recurrido al "hombre de paja" tratando de desvirtuar las causales de la censura al afirmar que el Congreso también compró computadoras por el mismo método. En fin, larga lista de mentiras y falacias para defender a un solo hombre. Algo inédito en nuestra historia. 

No tengo duda alguna de que en todo este embrollo el buen Saavedra no tiene más valor que como monigote del antifujimorismo patológico. Más allá de todo esto lo cierto es que la educación está en el mismo lugar de siempre. Saavedra nunca inventó ninguna reforma de la educación, como han querido hacernos creer los medios. Solo continuó la herencia de Patricia Salas, quién desmontó las verdaderas reformas implantadas por Chang. Una vez más los medios han jugado su propio partido defendiendo su publicidad y atacando al fujimorismo para seguir posando como defensores de la ética y la democracia. Todo es un circo.