lunes, 11 de abril de 2016

Ganadores y perdedores de estas elecciones


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Keiko Fujimori alcanza el 40% de la votación nacional mientras PPK llega al 24%. Por su parte, la izquierda estaría alrededor del 17% sin posibilidad ya de pasar a la segunda vuelta. Lo primero que cabe decir es que ha sido una paliza para la izquierda intolerante y soberbia, que pretendía anular a Keiko Fujimori y negarle toda posibilidad al fujimorismo. Ha sido una derrota para esa legión de infantes manipulados y para el lumpen social que pretendió imponer su consigna anti Keiko. Ellos son los primeros derrotados de las elecciones.

Contemplando el mapa electoral, debemos corroborar, una vez más, que los medios no deciden los votos. El gran predominio que ejerce la izquierda en los medios a través de columnistas y dibujantes no ha sido capaz de direccionar la voluntad popular. Ha sido un fracaso de la prensa de izquierda y de la "prensa concentrada" que está infestada de progres. Evidentemente estos medios no representan a la gran masa popular y ni siquiera a la élite pensante. La argolla progresista que dominan los espacios de la prensa con sus poses de beatería social y política no influyen para nada. Sería deseable que por fin cesara ese extraño predominio progre y caviar en los medios y estas se democraticen, dando más espacio a los que representan mejor el panorama político. Basta e élites iluminadas.

Otra cosa que ha fracasado es el cuento del "cambio". Aunque todavía hay quienes insisten en que la gente pide "cambios profundos" la verdad es que tal cosa no pasa de ser un cliché. En toda elección se habla de cambios. La palabra "cambio" es una de las más repetidas. Así que realmente no hay que tomárselo muy a pecho porque la gran mayoría no tiene ni la menor idea de lo que quiere cambiar. La izquierda habla de cambiar la Constitución "por dignidad". Lo que vale decir por mera estupidez. Las encuestas que hablan de que la gente pide cambios no deberían extrañarnos. La gente siempre pedirá cambios. Eso no tiene nada de extraordinario. Pero cuando les das cambios se rebelan. Todos quieren cambios pero nadie quiere que los cambios lo afecten.

Lo peor de todo es que muchos de los que hablan de cambios creen que pisar el acelerador para ir más rápido hacia el precipicio es un cambio. Un verdadero cambio sería ir en la dirección contraria y dejar de aumentar el tamaño del Estado, por ejemplo, empezando ya a reducirlo. Pero ese es uno de los cambios del que nadie quiere oír hablar. Creen que aumentar programas sociales es un cambio. De modo que la cantaleta hueca del cambio es mejor dejarla de lado.

Habrá que ver cómo enfrentan la segunda vuelta estos dos partidos finalistas. Esperemos que el fujimorismo no ceda a la tentación del populismo. Todo lo que necesitamos para desarrollarnos es que el Estado deje de ser un estorbo y deje de robarle a la gente que trabaja. Hay que dar más libertad y garantías a los que invierten, producen y generan la riqueza. Basta de crear conflictos con el cuento de la "protección", basta de asfixiar la economía con regulaciones y trámites, basta de ministerios y de burocracia. Esos son los cambios que realmente necesitamos. ¿Se atreverán a anunciarlos?