viernes, 11 de septiembre de 2015

Chapa a tu político estatista


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El Estado crece y crece con cada gobierno, todos inventan más ministerios, el presupuesto aumenta sin control y el gasto corriente se incrementa sin que a nadie le interese. Solo saben quejarse de la falta de seguridad, pero al parecer no caen en cuenta que la inseguridad general es consecuencia de que los políticos y el Estado se dedican a otras cosas dejando de lado lo esencial y prioritario. 

Del millón y medio de burócratas que tenemos parasitando el Estado solo hay 130 mil policías, de los cuales solo la cuarta parte hacen servicio efectivo. Hay lugares donde no hay policías ni comisarías. Distritos con más de 100 mil habitantes solo tienen 20 policias. El gasto del Estado se destina a mantener ministerios inútiles como el de la mujer, el de inclusión social, cultura, etc., o entidades parásitas de adorno como la Defensoría, mientras lo esencial que es la seguridad, queda en el abandono. 

En lugar de campañas de "chapa tu choro" deberían chapar a los políticos que solo proponen más ministerios y más gasto social. La relamida "reforma del Estado" se oye hace 20 años y nadie tiene los cojones para emprenderlo. Se necesita a gritos una reestructuración radical, eliminando tantos ministerios inútiles, fusionándolos y crear un programa social temporal para los burócratas que salgan del Estado mientras se acomodan en el sector privado. Así se hizo en los 90 para reducir el paquidermo del Estado incapaz que teníamos y funcionó. Aunque luego vino Toledo y con su demagogia empezó a reincorporar trabajadores estatales que ya habían cobrado todos sus beneficios de ley y cuando las empresas estatales donde sirvieron ya no existían. Así fue como empezó la demagogia estatista que inició el retorno al pasado incrementando sin control el tamaño del Estado.

La próxima campaña electoral debe estar centrada en el debate de la reforma del Estado, destinado a su reducción drástica para onfocar su tarea en lo central que es la seguridad. Sin seguridad no hay nada. Se van las inversiones, las empresas pierden, la educación se vuelve riesgosa porque explotan granadas en las escuelas, asaltan a los estudiantes robándoles sus mochilas, celulares y laptops, el turismo se detiene, etc etc etc. No hay país que pueda progresar sin seguridad. Que se dejen de hacer tantas tonterías sociales que solo sirven para posar en la foto como santos de la filantropía con dinero público, y que se dediquen a lo fundamental que es la seguridad, para empezar.