sábado, 24 de junio de 2017

PPK amenazado por la izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una vez más el indulto a Fujimori vuelve a tomar protagonismo en la política nacional, y siempre por boca de PPK. En su última entrevista a un medio inglés dijo que ya es momento de evaluar el indulto. Eso ha sido suficiente para que toda la plaga de zombies comecerebros del antifujimorismo cavernario salgan de sus barracones para amenazar a PPK de todas las formas posibles.

Todo el gallinero progre está alborotado. La santa patrona de la caviarada, Rosa María Palacios, se apuró a escribir un artículo donde amenaza a PPK con ser procesado ante la CIDH si otorga el indulto a Fujimori. Varios opinólogos de izquierda han vuelto a publicar sus argumentos jurídicos en contra del indulto a Fujimori. En realidad son solo leguleyadas. La Constitución está por encima de todas las leyes y esta faculta al presidente a otorgar una serie de gracias sin limitación alguna. 

El numeral 21 del artículo 118 de la Constitución dice textualmente que es una atribución del presidente: "Conceder indultos y conmutar penas. Ejercer el derecho de gracia en beneficio de los procesados en los casos en que la etapa de instrucción haya excedido el doble de su plazo más su ampliatoria". Así de simple y claro. No dice siquiera "de acuerdo a ley". 

Existe dentro de la política penitenciaria una Comisión de Gracias Presidenciales, con su reglamento, que se ocupa de tramitar los pedidos de gracia que presentan los internos. Pero esto no limita las potestades constitucionales del presidente. Tampoco lo pueden hacer los tratados ya que tienen la misma fuerza de una ley, es decir, están por debajo de la Constitución y hasta pueden ser denunciados por el presidente, es decir, rechazados, tal como lo ha hecho Donald Trump con el TPP.  Así que en realidad, nada impide que PPK indulte a Fujimori. Lo puede hacer en cualquier momento aunque chille toda la caterva de progres y caviares. 

Pero más allá de las razones jurídicas, el progresismo amenaza a PPK con armarle alboroto en las calles. Ahora resulta que los parásitos que viven marchando cada vez que se sienten "indignados", no se indignaron ante las revelaciones de la mega corrupción de Odebrecht, ni ante la impunidad del Capitán Carlos y la frescura total de la usurpadora Nadine Heredia. Por esa corrupción no dicen nada. Por esos asesinatos de Madre Mía no arman su escándalo, ni salen a organizar a las "víctimas" para pasearlas por los foros, como hicieron con los de La Cantuta y Barrios Altos. Nada de eso. Estas lacras sociales del rojerío solo se indignan cuando se trata de Fujimori, el hombre que exterminó a los terroristas de izquierda y arrojó a la basura el Estado socialista fallido y la Constitución heredada del velasquismo. Y es que nunca van a perdonarle a Fujimori haber lapidado a la izquierda y enviado al tacho de la basura de la historia.

Esa es toda la verdad. Que se vayan a otra parte con su pose de luchadores anticorrupción y con su cuento de indignados por los derechos humanos. A las inmundicas de la izquierda nunca les importaron los derechos humanos hasta que empezaron a capturar a sus terroristas. Allí fue cuando empezaron a armar sus ONGs pro terrucas como Aprodeh, para defender a sus terroristas. Tampoco les importó jamás la corrupción, como es evidente ante su asqueroso silencio sobre las delaciones ventiladas en el caso Lava Jato, donde toda la izquierda latinoamericana está embarrada.

PPK no debería tener miedo del indulto. La gran mayoría del pueblo peruano está a favor del indulto. El indulto sería un acto de justicia para enmendar el mafioso juicio que tuvo Fujimori, totalmente pervertido, donde el juez se apoderó del caso, prácticamente le quitó el caso al fiscal para hacer lo que le vino en gana, incluso fabricando acusaciones que no existían en el expediente fiscal, y condenando sin pruebas, gracias a un complot urdido con amigos por correo electrónico. Todo ese juicio fue una farsa. Le cargaron gratuitamente los crímenes de Barrios altos y La Cantuta solo para condenarlo a la mayor pena posible, y encima le chantaron la referencia a la lesa humanidad para complicarlo más. Esa condena revela toda la saña, perversión y maldad de un miserable que en vez de justicia procedió a su venganza personal. Fujimori ya pagó 11 años de cárcel y es más que suficiente por los delitos comunes que cometió. En este momento ya es un preso político de la izquierda terruca.

Tampoco es una cuestión de chantaje, un toma y daca. Las relaciones entre el Ejecutivo y el Congreso deben pasar por un proceso de diálogo político, acercamientos que lleven a acuerdos concretos. Eso nada tiene que ver con el indulto. Tampoco se puede condicionar a Fuerza Popular para que se haga de la vista gorda frente a las torpezas y negociados del gobierno. Aunque muchos mienten alegando una oposición destructiva del fujimorismo, eso es absoluta y completamente falso. Nadie puede mencionar siquiera tres políticas públicas que hayan sido obstruidas por el Congreso. Ni siquiera una sola. Hay un acompañamiento y apoyo en todas las políticas del gobierno. Si el gobierno no hace más por el país y la economía no es culpa del Congreso. Pero tampoco le pueden pedir que se haga de la vista gorda con las torpezas de los ministros.

Como ya se ha demostrado numéricamente, en este primer año de gobierno se han producido menos citaciones de ministros al Congreso que en los últimos tres gobiernos. Dos ministros han salido por el empeño del propio gobierno en sacar como sea el proyecto Chinchero. No por culpa del Congreso. Así que vayamos poniendo las cosas en claro y no nos dejemos llevar por las pataletas del circo de zombies comecerebros del antifujimorismo patológico de izquierda. A ellos solo hay que ignorarlos y dejarlos chillar que para eso nomás sirven. Nunca han aportado nada al país más que circo callejero.

Mientras sigamos presos del dogmatismo ideológico de la izquierda en materia de empleo, mientras sigamos idolatrando los ídolos de barro de la "estabilidad laboral" y se siga pregonando la intangibilidad de  "derechos laborales" y nos sigan metiendo el floro barato del "empleo digno", sin permitirnos modernizar el sector laboral liberalizándolo de tantas cargas y taras, seguiremos en la misma penosa realidad. Aumentar la regulación y la fiscalización solo servirá para ajustarnos más el nudo de la soga que ya tenemos en el cuello.