domingo, 21 de mayo de 2017

Voto voluntario ¡ya!


Por: Álvaro Israel Pinto Cárdenas
        Centro de Estudios Liberales

Por estos días, en el Congreso de la República, se pretende -nuevamente- reformar el sistema electoral. Curiosamente, los temas planteados así como la perspectiva con la que se legisla van en contra del interés y las necesidades del Ciudadano.

Ya sabemos que los legisladores no se convierten -automáticamente- en ángeles, luego de ser elegidos. Por el contrario, la cuota de poder temporal que reciben, normalmente potencia mucho más sus defectos.

¿Por qué sucede ésto? Pues es la naturaleza del poder. La capacidad de IMPONER la propia voluntad a otros, normalmente tiene un desenlace nefasto. Partamos por un hecho real: “el individuo, con sus acciones; persigue sus propios intereses”. De ahí, que el individuo que adquiere poder, al no purificarse mágicamente, es proclive a buscar el mayor beneficio propio de su nueva situación.

Pero, regresando a la Reforma Electoral, sostengo que ésta va en una dirección ESTATISTA, es decir, de mayor protagonismo estatal. Ello porque se restringen la Vida, la Libertad y la Propiedad de los individuos, a favor, de mayor concentración del poder político.

Veamos: Se plantea la prohibición del financiamiento de empresas en general hacia los grupos políticos. Sin embargo, como vimos hace un par de semanas, se ha impuesto el ILEGITIMO financiamiento estatal, y con la nueva Reforma, se apunta -incluso- a un mayor control estatal.

El mayor protagonismo estatal se manifiesta en la participación de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), la ONPE y el JNE. También se crea el nuevo delito, denominado “acoso político” que incluye “amenazas, agresiones o la divulgación de información que menoscabe su dignidad”, como trasgresión de los derechos de un candidato en campaña. Y también se nombra a la nefasta “cuota de género” que viola la “Igualdad ante la Ley”.

Sin embargo, en el ámbito electoral el principal tema de interés para el ciudadano ES la actual obligatoriedad del voto. Es decir, el Estado usa la violencia -o amenaza con usarla- para obligarnos a participar del proceso electoral, imponiéndose sobre la voluntad de cada individuo. Las elecciones NO son libres, sino obligadas.

En los recientes procesos electorales, el total de votos en blanco, viciado o que no asistieron; incluso llegó a superar al candidato “ganador”. Esto revela un rechazo -LEGITIMO- a la política. Después de todo, la política, entendida como la toma de decisiones que involucra a colectivos, mediante el uso de la violencia; es muy inferior al uso de la razón individual.