sábado, 20 de mayo de 2017

Elogio de la locura gay


Dante Bobadilla Ramírez

Leo a un connotado gay, acostumbrado a escribir verdaderas apologías a la homosexualidad, pintándonos un cuadro bastante surrealista, donde la especie de los gays no solo serían absolutamente normales sino incluso superiores. Hablando de la madre de un gay dice que era una "ilustre cirujana que había crecido en Inglaterra con la idea de que la homosexualidad no era solamente una patología, sino también una perversión y, por supuesto, un crimen." Tal vez debió decir "pecado" ya que "crimen" es excesivo. Pero lo excesivo parece no ser un problema en la prosa y el pensamiento de este buen escritor de medios. Por el contrario, como en gran parte de los activistas gays, lo excesivo es la norma.

Y dentro de ese exceso habitual, mostrar la homosexualidad no solo como la más absoluta normalidad sino incluso como superioridad humana, es algo ya recurrente. Dudo mucho que eso ayude al debate y siquiera a la defensa de la causa gay. No debería perderse de vista la perspectiva, la ponderación y, sobre todo, la verdad. No nos engañemos. Hay que pisar tierra firme y enfrentar la realidad sin anteojos, ni sombrillas, ni pasiones.

A ver. Vayamos al Coquito. Los humanos somos seres sexuados y esto significa que nuestra reproducción se basa en el sexo, y solo hay dos: macho y hembra. Si no eres ni macho ni hembra en un mundo sexuado ¿qué eres? Una patología pues. Así de simple. Y paren de joder, ya basta de berrinche. Tampoco es una catástrofe. Lo que está mal es la estigmatización de esta condición, así como la conducta discriminatoria de la sociedad ante los gays. Usaré este término para englobar a toda la variedad infinita de estos seres que padecen problemas de identidad sexual.  

Suele citarse el retiro de la homosexualidad del cuadro de trastornos mentales hecha por los psiquiatras norteamericanos, pero eso no implica que la homosexualidad sea "normal" desde un punto de vista clínico. Lo único que significa es que no es una patología mental, aunque no todos están de acuerdo en eso, pues de hecho hay algunos cuadros que calzan perfectamente como patologías mentales. Pero, al fin y al cabo, patología es. El problema de la homosexualidad es que no se trata de una sola cosa sino de un conjunto amplio, variado, complejo de condiciones anormales vinculadas a la sexualidad, y que han sido poco abordados. Probablemente porque no constituye un problema de salud, salvo cuando los homosexuales se convirtieron en uno de los principales transmisores de SIDA a principios de los 80. El cuadro va desde los que nacen homosexuales y lo van descubriendo durante su desarrollo, hasta los que participan de experiencias homosexuales como tendencia cultural, especialmente entre mujeres, que es lo que se está viendo mucho en estos tiempos, desde que ciertas estrellas pusieron de moda el "beso lésbico". Por otro lado, algunas conductas clasificadas como trastornos de la sexualidad forman parte de la homosexualidad, como el travestismo. 

Es cierto que actualmente la llamada "ideología de género" trata de cambiar las visiones sobre la homosexualidad aludiendo al concepto de "identidad de género". Pero esto es también parte de los trastornos culturales adonde nos está conduciendo la cultura gay. El concepto de "identidad de género" es algo que sí calza perfectamente dentro del campo del trastorno mental, porque si uno es macho y se siente mujer es que algo le falla en la cabeza. De hecho el sexo es algo que no solo depende de las gónadas y los órganos genitales sino de la configuración cerebral. Los cerebros masculinos son diferentes a los femeninos. Así que un desajuste en dicha diferenciación cerebral conduce a un tipo de homosexualidad. Pero esto es algo que debería dilucidarse acudiendo a la neurología para descartar la teoría del trastorno mental. Si una evaluación médico-biológica y neurológica constatan que se trata de un hombre, y el sujeto persiste en sentirse mujer, pues lo más probable es que se trate de un trastorno mental. ¿Qué otra opción habría? También hay toda clase de trastornos mentales, mal llamados "de la personalidad". Así que cierta forma de homosexualidad puede caber dentro del espectro de los desórdenes de la afectividad y del pensamiento.

Finalmente, para concluir, la homosexualidad no es normal desde un punto de vista biológico. Puede ser normal desde un punto de vista estadístico y cultural, pero eso es otra cosa. En todo caso sería tan normal como los hipertensos. El hecho de que grandes hombres de la humanidad hayan sido homosexuales no significa absolutamente nada. Ya sería bueno que dejaran de mencionarlos. Es una falacia. Se parece mucho a cuando los creyentes nombran a grandes filósofos y científicos clásicos que fueron creyentes, como si eso probara que sus chifladas creencias religiosas no son ridículas y anacrónicas. Una persona puede ser un genio en algún aspecto de la vida a pesar de ser discapacitado, homosexual o creyente, y eso no implica que no sea discapacitado, homosexual o un chiflado de la fe.

El punto acá es que los homosexuales deben defender su causa sin recurrir a falacias y sin caer en excesos. En nada ayuda que vayan a besarse frente a la Catedral y hagan histéricas exhibiciones en su bastante ridícula "marcha del orgullo gay", solo comparable en huachafería con la "marcha por la vida y la familia" organizada por la cucufatería internacional. Ambos son extremos que no contribuyen a una sociedad mejor integrada. Luchemos por la tolerancia sin ofender a los demás ni aplastarlos con nuestra presencia o ideología.