viernes, 14 de abril de 2017

La bankada pierde la brújula


Por: Juan Carlos Vasquez Peña

Las últimas semanas el comportamiento del grupo parlamentario de Fuerza Popular ha sido demasiado timorato y nos ha dejado mucho que desear. Si bien hay algunas figuras que empiezan a destacar como Úrsula Letona, Rosa María Bartra, Miguel Torres o la misma Luz Salgado, se observa en general una falta de rumbo político, un norte ideológico y un enorme miedo a la prensa limeña. Un miedo que los viejos lobos del mermelerismo caviar que dominan los medios ya han percibido y lo usan a discreción, cuando quieren imponer su agenda particular sin que la “bankada” se oponga. En otras palabras, los están manejando a periodicazos. Los hacen temblar con titulares y hasta con psicosociales, como el que le sacaron a la congresista Aramayo. Todo un psicosocial bien armadito y coordinado.

La demostración de fuerza, poder y realpolitik que hizo la bankada al censurar al ministro de educación Jaime Saavedra, se ha ido diluyendo poco a poco al tolerar a ministros mucho más incompetentes y mediocres que él, como Basombrio o la actual ministra de educación que ha insistido en la cuestión del género en el currículo escolar. Se han tomado a la ligera casos como el del asesor en temas de salud Moreno o la viceministra de agricultura Eufrosina Santa María. 

Decidieron olvidarse de la interpelación a Vizcarra y del escandaloso caso Chinchero, “por la unidad nacional”. Se han dejado llevarse de las narices en temas “sociales”, como los planteados por el congresista Alberto de Belaunde, sin tener una respuesta clara, contundente y unánime sobre casos privados como el del Sodalicio que este congresista quiere imponer como si fueran asuntos públicos, además de ser un refrito de hace 30 años para el cual ya no queda más que el archivo, como lo ha dispuesto el Ministerio Público.

La discusión sobre la “ideología de género” y los supuestos derechos negados a minorías LGTBI también los han cogido desubicados. Como también la falta de valor y criterio para cerrar el caño de la publicidad estatal. Si a eso le sumamos los escandaletes que a diario saca la prensa sobre asuntos nímios de los congresistas como los títulos revocados, o las desbandadas de Kenji tratando de abrirse su propio camino y su rol político individual, todo eso ha generado que la bankada se encuentre claramente en un embrollo ante la vista del público. Es un grupo humano sin brújula, sin norte ni dirección. Es hora de que Keiko asuma el liderazgo con mejor visión y autoridad. De lo contrario se percibe la misma falta de firmeza que hay en el gobierno. De hecho, se trata de una oposición bien laxa y atontada.