sábado, 13 de agosto de 2016

Marchar ¿para qué?


Por: Patricia Gallo Negreiros

La violencia no se vence con más violencia (como el fuego no se apaga con más fuego). Ir a una marcha organizada por colectivos de izquierda, oenegés militantes de izquierda, grupos de exaltados de izquierda junto al lobby gay no va a reducir la violencia contra la mujer ni un ápice. Nada. Como no lo ha hecho en ningún lugar donde ya se dieron estas marchas bajo el mismo lema. No nos engañemos, no la organizaron las víctimas o los vecinos a propósito de las últimas injusticias sufridas por mujeres y que han sido mediatizadas solo para ganar rating. El plan ya estaba cocinado hace rato, solo están aprovechado los sucesos mediáticos recientes que les han caído como anillo al dedo (dicho sea de paso, los hay peores) y no perdieron tiempo para armar bien el escenario a favor de sus causas típicas.

Marchar contra la violencia es como marchar contra la delincuencia: los delincuentes no van a sensibilizarse, ni van a dejar de delinquir porque sales a la calle a indignarte. La delincuencia se debilita fortaleciéndonos a nosotros mismos y educando en valores a las generaciones futuras, pero ese es un trabajo arduo que debe realizarse en el día a día, no haciendo marchas que ciertos colectivos progresistas y feminazis instrumentalizan para sus intereses particulares. Lo demás, combatir la delincuencia y la agresión, es responsabilidad de las autoridades. Hay que exigir más celeridad y rigor, y creo que en eso están.

Lo que hay que hacer es empoderar a la mujer a través de la educación para que tenga una alta autoestima y no se sienta inferior a ningún hombre por el solo hecho de ser mujer. Hay que educarlas para que sepan prevenir el peligro, defenderse y tomar decisiones correctas. Educarlas para que se preparen humana y profesionalmente y tengan la capacidad de solucionar sus problemas por si mismas, con estabilidad y fortaleza afectiva, sin depender emocionalmente de nadie. Hay que trabajar: las soluciones a este difícil problema requieren ser más elaboradas, con una mayor inversión de tiempo, de esfuerzo y... de neuronas. No es cosa de marchitas.

Estoy segura que irá mucha gente a la marcha porque todos quieren salir en la foto. Además ha habido una gran inversión en la convocatoria: basta chequear paneles y propagandas en los medios, pero no está demás reflexionar sobre las decisiones que tomamos las mujeres en el día a día, porque traerán –siempre traen- grandes repercusiones en la sociedad, la cultura y en los valores de nuestro pueblo (y de eso somos ciertamente responsables).