jueves, 4 de agosto de 2016

El monopolio de la indignación



Por: Richard Campos Villalobos.

El revuelo causado por las desatinadas y bobas palabras del cardenal Cipriani hace unos días, no tiene fin, al menos por ahora, el cardenal harta con sus exabruptos innecesarios, revienta la sesera todos los sábados con sus discursos medievales en contra de las mujeres, por RPP, si bien tiene la plena libertad de decirlo, las últimas sacaron de cuadro a más de uno y no es que sus palabras se hayan sacado de contexto, fue textual, allí están los vídeos y los audios propalados en redes. 

Pero así como es condenable lo que dijo el cardenal, es más condenable que la izquierda se haya arrogado para sí, el ejercicio de la indignación, nadie en este país puede indignarse, si no es la izquierda, nadie puede expresar por el ciberespacio o las redes sus pareceres contrarios, sin que la izquierda no salga a vociferar en manada contra quienes se indignan, claro desde su nuevo pedestal la izquierda ha salido a dar a relucir su agenda monopólica – pues lo monopólico les encanta cuando ellos lo manejan. La congresista Indira Huilca, la nueva estrella de la farándula roja, en vez de opinar como manda el sentido común, calificó al Perú como “País de Violadores” además de acusar al cardenal de hacer “apología de la violencia”. Ni que fuera rojo. Indira Huilca olvida que ya no es más una simple agitadora de izquierda sino una congresista de la república. Alguien tendría que enseñarle modales democráticos. 

La izquierda no ha parado de rasgarse las vestiduras y arañarse la cara en masa por las respuestas que le han dado a Indira Huilca. Ahora se les ha dado por monopolizar la indignación. Como bien decía líneas arriba: solo ellos pueden indignarse. A las palabras de la congresista calificando al Perú como “país de violadores”, el Dr. Dante Bobadilla hizo la lógica pregunta “¿A esta quienes la violaron?”. La pregunta es válida desde que ella ha calificado este país como “de violadores”. Eso bastó para que el rojerío pulpín, los progres y la caviarada en pleno sufrieran una crisis nerviosa con ataque de histeria, se indignaron en masa y salieron como zombies comecerebros para trolearlo con las tonterías de siempre. Hasta aprovechan para divertirnos con sus estúpidos postulados económicos, si, hasta piden la “regulación” de la publicidad y los contenidos en las redes sociales, para evitar a “tipos como este” la verdad es que no puedo parar de reír por tanta estulticia. Mejor que pidan una ley que los declare intocables. 

No quiero seguir calificando el disparate que es hoy la izquierda. Seguir haciendo eso, es darle una importancia que en verdad no debería tener, puesto que viven de la publicidad que voluntaria o involuntariamente se le da. Los medios son su caja de resonancia, sin embargo no podría dejar de reírme cada vez más de las ridículas expresiones de la congresista Indira Huilca. En eso reside el quehacer de la izquierda, en decir tonterías una tras otra sin parar, hasta que los tontos se las crean. Aunque para la pulpinada resultan poco menos que frases heroicas, verdades absolutas, lo cierto es que esa señorita no pasa de ser famosa por ser la hija de un dirigente sindical asesinado por Sendero Luminoso. Pero ella misma fue convencida por el rojerío de culpar al Estado y cobrar fácil una reparación que no le corresponde. Ahora posa como una heroína de izquierda gracias a la estulticia de sus seguidores y defensores. Pero lo cierto es que no vale un tuit.