sábado, 30 de julio de 2016

La yihad progre contra Cipriani


Empezó antes del medio día. Apareció en las redes un video de un minuto y se fue difundiendo como una mancha de aceite sobre el mar. Los comentarios también crecían en indignación y severidad contra el cardenal y arzobispo de Lima Juan Luis Cipriani. Era un extracto de su programa sabatino por RPP en el que se le escuchaba decir "... las estadísticas nos dicen que hay abortos de niñas, pero no es porque hayan abusado de las niñas, son muchas veces porque la mujer se pone como en un escaparate provocando". Esta infortunada frase luego aparecería plasmada en memes que los propios medios empezaron a regar por las redes. En una hora la indignación popular se encendió y empezó el linchamiento del cardenal a cargo, principalmente, del progresismo que tanto lo detesta.

Fue una batalla campal entre el progresismo y los sectores conservadores cercanos a la iglesia. Los que no estamos en ninguno de dichos sectores observábamos los excesos de cada lado, pero con la versión engañosa del meme y el video de un minuto como referencia. Si eso era lo que pensaba el cardenal, es decir, que las mujeres son las culpables por exhibirse, solo había expresado la idea que subyace en toda cultura dominada por una religión monoteista clásica desde los días de Abraham. De hecho es la idea que pulula en la mayoría de las mentes de la Lima cucufata y conservadora. Por eso mismo los policías ignoran las quejas de las mujeres y los jueces liberan a los patanes sin cargos. El hecho de que lo exprese el cardenal de una manera tan clara apenas sería una muestra de valor, en contraste con la tradicional hipocresía con que medio mundo oculta sus ideas anacrónicas. 

La defensa del cardenal no iba por buen camino. La gran mayoría dejaba de lado las expresiones citadas y se atrincheró en el contraataque de la doble moral progresista. Poca gente había oído el programa y defendía al cardenal exculpándolo de los cargos, lo que hasta en ese momento parecía la jugada más audaz y cínica. Se oyó nuevamente el refrito "se le ha sacado de contexto". Más tarde apareció un comunicado del Arzopbispado de Lima aclarando la posición del cardenal respecto de los temas en cuestión: nada justifica los ataques a una mujer y una invocación a los medios para que no usen el cuerpo de la mujer como carnada.

Ya al caer la tarde apareció el video del programa completo "Diálogos de fe" y pudimos oírlo en su totalidad, en la parte de la controvertida frase. En efecto, el cardenal explica la ideología de género y, luego de expresar su apoyo a las mujeres y al movimiento que pide respeto por ellas, invoca a las propias mujeres a que tengan respeto por si mismas y enseguida critica a los medios que utilizan a las mujeres "como una carnicería" para exponer sus cuerpos de una manera provocativa. También hace una invocación a los padres para que inculquen la moral a sus hijos. Básicamente eso es todo. Como se ve, ha sido una tormenta en un vaso de agua. 

No compartimos la moral religiosa. Creemos que la mujer debe ser tan libre como quiera de vestirse o posar como desee, incluso de trabajar empleando su imagen como un medio, sin que esto signifique una justificación para que los hombres puedan actuar de cualquier manera contra ellas, violentando su voluntad. No existe ninguna justificación y menos como una supuesta falta a la moral, para que una mujer sea agredida física o psicológicamente. Cualquier insinuación de que las mujeres al actuar con libertad provocan y, por tanto, cargan con la responsabilidad de la agresión, debe ser rechazada y condenada de plano. La mujer es libre, tan libre como el hombre, y tiene todo el derecho a ser respetada en su integridad, en su voluntad y en su personalidad. 

Comprendemos que el cardenal tiene una misión y una doctrina de fe con la que se dirige a sus seguidores. También respetamos que ello sea así, dentro de las libertades de culto. En el momento en que una doctrina moral religiosa colisione con los principios de una sociedad libre, seremos los primeros en salir en defensa de estas libertades, pero en las palabras expresadas por el cardenal en su programa no hallamos esta colisión. El cardenal es libre de criticar a los medios y de invocar a que se ajusten a la moral religiosa que predica. El cardenal es libre de comunicarse con sus fieles y guiarlos en los preceptos de su iglesia. Desde nuestro punto de vista no encontramos nada que reprochar.

En todo caso, es reprochable que los medios aliados con el progresismo, se lancen en una campaña muy sucia y tendenciosa en contra del cardenal Cipriani, a quien la izquierda detesta por muchas razones. Ha quedado en evidencia, una vez más, las malas artes con que se manejan estos medios. Si hay algo que rechazar en este día es el abuso y prepotencia del progresismo que hoy detenta el control de los medios. Tienen el poder para difamar y cambiar voluntades mediante psicosociales. Por fortuna hay espacios que ellos aun no controlan. Estos espacios de libertad seguirán confrontándolos porque no hay mayor peligro para la libertad que una sociedad controlada por el progresismo de pensamiento único.