lunes, 6 de junio de 2016

Las elecciones a la peruana


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El resultado electoral vuelve a confirmar la tradición peruana por el triunfo del antivoto. Como varios han apuntado, PPK no ha ganado sino el antivoto, tal como ocurrió con Ollanta Humala y con Toledo, y quizá incluso con Alan García frente al temible chavismo encarnado por Ollanta Humala en el 2006, donde no quedaba otra que hacer lo impensable: votar por quien destrozó el país en su primer gobierno. Pero en esta ocasión el antivoto solo se justificaba en el mito. De hecho, PPK tuvo que dejar de lado sus propuestas y apelar al ataque artero para ganar, recurriendo al insulto y la infamia para repetir los refritos dictados por la izquierda: narcoestado, mafia, dictadura, corrupción, etc. 

Sorprendentemente, PPK abandonó su estilo ponderado y elegante para acabar convertido en un Frankeinstein programado para atacar e insultar a Keiko y al fujimorismo en pleno. Ahora sabemos que estuvo asesorado y entrenado por Rosa María Palacios, entre otros distinguidos miembros del frente unido antifujimorista de la prensa mermelera de palacio. No es pues casual que PPK recitara de memoria todo el discurso progresista contra el fujimorismo y llegara a comportarse como un nako, al mismo nivel que los pulpines de la marcha anti Keiko, secundado por una irreconocible Meche Araoz quien también disparaba sin freno, como loca de manicomio.

Además la campaña ha sido muy desigual. Keiko se enfrentó a todo el enjambre furioso de la prensa dominada por el progresismo y la caviarada, a los psicosociales montados en los últimos quince días. Hasta en la víspera de las elecciones, seguían apareciendo en portada psicosociales como el del celular de Vladimiro Montesinos, claramente montados desde palacio de gobierno. Incluso el mismo día de las elecciones había colectivos de zombies anti Keiko paseando con polos de contra campaña. Era pues como una guerra entre Keiko y el resto del mundo, pues hasta los medios extranjeros se sumaban a la histeria anti Keiko, pues casi la totalidad de corresponsales son conocidos periodistas progres locales que enviaban despachos rabiosos. 

La dictadura caviar que ha logrado controlar mayoritariamente la prensa jugó su propio partido sin decoro alguno, incluyendo el canal del Estado, que exhibió para el análisis electoral un panel de puros progres con la solitaria presencia de Ricardo Vasquez Kunze, quien al final adoptó una postura de dignidad al rehusarse a hacer comentarios en medio de esa emboscada progresista. Un panel decente al menos debería tener periodistas neutrales y no militantes reconocidos de una causa, o por lo menos, equilibrar las opiniones con exponentes de ambas posturas. Pero lo que se vio en el canal del Estado, a cargo del reconocido caviar David Rivera, excede los más elementales principios de la decencia periodística. Y no podemos decir menos de la mayoría de la prensa. 

El final habrá que acepar el triunfo de PPK, sea como sea. Vamos a ver cómo hace ahora para sentar las bases de la gobernabilidad frente a un Congreso dominado por mayoría fujimorista, luego de haberles arrojado tanta basura. La cosa se pone fea. Aquellos opinólogos que sostenían infantilmente que lo mejor sería votar por PPK para "equilibrar fuerzas" ya que el fujimorisno controlaba el Congreso, obviamente ignoran la historia. En el Perú todos los gobiernos con un Congreso claramente opositor han naufragado, y con ellos, la democracia. Así que veremos como pinta el panorama con un gobierno de PPK con apenas un puñado de congresistas que no se conocen entre si ni comparten ideas y sin un partido que lo sostenga y lo apoye en las calles.