viernes, 3 de junio de 2016

El arca de PPK


Pocos le dan importancia a lo que hay detrás de Pedro Pablo Kkuczynski, atareados como están en la tarea inicua de mirar el pasado del fujimorismo, es decir, tan solo el lado oscuro de esa época, y achacarle culpas de ello a Keiko Fijimori, asegurando estúpidamente que ella es lo mismo, o repitiendo el mote de moda: "narcoestado", última creación del delirante frente amplio antifujimorista. Mientras el cándido canditato PPK, ha pasado de ser una especie de Noe, con un arca repleta de todas las especies políticas, a un santón que ha superado la hazaña de Fray Martìn de Porres, logrando que de su mano empiecen a alimentarse perro, pericote y gato.

Ya sabemos que el escenario mediático está sesgado hacia la izquierda, por tanto, mientras todos se preocupan por los supuestos pactos que Keiko estaría firmando con diferentes sectores, a nadie le interesa lo que firma PPK con las ONGs de izquierda, con el SUTEP y otros grupos radicales, incluyendo a los nakos. PPK dijo que al líder cocalero Nelson Palomino tan solo le firmó un "cargo de recepción" y no un acuerdo. Pero luego posó mostrando sus acuerdos firmados con los sindicatos comunistas y las ONGs de izquierda, pactos culminados con un show pro senderista en el "Ojo que Llora", donde sus distinguidos colaboradores del entorno caviar más fino, escenificaron un ritual que nos hizo recordar los efectistas montajes artísticos de las fanáticas seguidoras de Abimael. Pero en lugar de banderas rojas y retratos de Abimael, los PPKaviares llevaban flores y velas ardientes. Muy emotivo todo eso en un monumento que rinde culto a terroristas.

Es momento de preocuparnos de lo que hay en el arca de PPK. Ya se han subido toda la caviarada y el rojerío en pleno completando lo que inicialmente era un neotoledismo reciclado. Resulta increíble que a nadie le interese analizar esa amalgama de personajes extraños y hasta siniestros que se están alineando detrás de PPK, y que este recibe alegremente sin importarle quién es quién. Deberían dejar a un lado sus odios malsanos y ponerse a pensar en lo que sería un eventual gobierno de PPK jalonado por todos eso sectores del rojerío y la caviarada, teniendo en cuenta que PPK no es precisamente un hombre de carácter. El mismo ha dicho que cuando las papas queman prefiere salir corriendo. De hecho PPK ya tiene e sus espaldas a gente que afila sus cuchillos, sin mencionar que ya nombró a sus herederos, como si fuera un Hugo Chávez resignado a la muerte. ¿Al final quién gobernará?

No solo está el hecho de sus malas juntas sino el ingrediente gravitante que es la edad de PPK. En octubre cumplirá 78 años y hay que pensar si a la velocidad de deterioro que alcanza el organismo en esas etapas de la vida, PPK tendrá la vitalidad para manejar un país complejo como el Perú, o será reemplazado por uno de sus ministros en vida, mientras sus vices esperan la hora final para asumir. Es un riesgo que hay que tener presente. No queremos tener en palacio a un presidente conectado a balones de oxigeno y rodeado de ansiosos traidores que ven la forma de cerrarle la válvula. Al final vamos a terminar viendo una escena de Yo Claudio mientras el país no sabe en manos de quién está. Y lo peor sería que terminemos en manos del rojerío y la caviarada, No gracias. Ese camino me parece más tenebroso que el cuentazo del "narcoestado".