jueves, 19 de mayo de 2016

El Gran Show de la política peruana


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La realidad humana se forma básicamente a partir de un relato. Eso lo sabe muy bien el progresismo y por eso se han adueñado del relato y de los medios. Tienen una enorme red de medios en la web, y columnistas desplegados estratégicamente en los principales diarios narrando y luego criticado la realidad ficticia que ellos mismos montan mediante sus relatos.

Joaquín Ramírez, un ilustre desconocido ignorando por el 99% de los ciudadanos, pasó a ser el personaje más mediático de la semana gracias al psicosocial de Cuarto Poder, en el que se muestra a un tipejo sacado del lumpen contratado para decir una infamia contra Keiko ante cámaras. Luego, siguiendo paso a paso el manual del psicosocial de la KGB, un conocido chacal del periodismo hace la finta para darle credibilidad al infundio. El libelo se propala en horario estelar y gol.

Lo que viene luego ya no importa. Por ejemplo, la DEA confirmó que no investiga y que jamás ha investigado a Keiko Fujimori. Eso quiere decir que el famoso "audio" del psicosocial de Cuarto Poder no existe, pues de lo contrario Keiko tendría que estar siendo investigada porque lo que allí se dice es que ella es la lavadora de activos. En consecuencia el audio no existe, la investigación no existe, y el psicosocial se cayó por falta de pruebas y sustento. Pero nada de eso ya importa. El relato existe y el progresismo seguirá hablando del relato vinculando a Keiko con el narcotráfico, ni más ni menos. 

Lo que sigue es repetir y repetir todos los días, machacándole la idea a la gente. Así es como se trafica con la verdad y se fabrican falsos monstruos para que el progresismo pueda usar su disfraz de luchadores sociales y defensores de la moral. ¿Pero qué hay de cierto y real alrededor de toda esa historia? Nada. Absolutamente nada. Solo una ruma de chismes y calumnias. Claro que estas pueden llevar a la Fiscalía a iniciar una "investigación preliminar", o sea, a indagar si es que hay algo de cierto para poder generar una causa real. En eso están hace tres años y no hay nada. 

Pero para la progrería basta que exista esa "investigacón preliminar" en la Fiscalía para que el señor Joaquín Ramirez sea tratado como narcotraficante, embarrando al mismo tiempo a Keiko Fujimori, quien es el verdadero objetivo de sus odios y tormentos, el motivo real de todo este circo político y mediático. Ella, a pesar del histérico cargamontón mediático, tuvo la entereza de defender a su Secretario General por la sencilla razón de que no hay absolutamente nada real y concreto en contra de él. ¿Por qué razón tendría que separarlo del cargo? ¿Tan solo para darle gusto a las hienas del periodismo progresista? El día que exista algo real en contra de Joaquín Ramírez seremos los primeros en exigir su condena, pero mientras no haya nada, y eso es lo que hay ahora: nada, defenderemos su inocencia porque toda personas merece la presunción de inocencia. Algo que los chacales del progresismo nunca han respetado.

Sin embargo, el mismo Joaquín Ramírez ha decidido "apartarse" del cargo. Es solo un gesto, algo que en los hechos no reviste mayor trascendencia. Pero tal vez, solo tal vez, sea suficiente para que la jauría de hienas histéricas de la prensa progre deje de aullar y mordisquear. Aunque, conociéndolos, lo más seguro es que ya estén preparando el próximo infundio. De eso viven y para eso existen. Hay que estar preparados.