domingo, 1 de noviembre de 2015

A la caza de los tontos


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Alan García dio inicio formalmente a la temporada de ofertas 2016, con una andanada de promesas electorales de las más baratas desde el punto de vista de la retórica, pero que pueden salir muy caras en la realidad económica del país. Su estrategia apunta a conquistar a los jóvenes, a quienes les ha prometido un Ministerio, tarjetas de crédito baratas ,y hasta le ha dado gusto al animalismo de moda ofreciendo penalizar el maltrato animal. Solo le faltó prometer ciclovías para coronar su faena.

En resumidas cuentas, su discurso no pasó de ser un señuelo para cazar tontos. Desde una perspectiva más seria, sus posturas de líder mesiánico totalitario, capaz de ordenar a los bancos cuánto deben cobrar de interés por los créditos de consumo, y determinar cuánto pueden ganar las AFPs, pueden encandilar a las masas pero resultan muy peligrosas. Ya mismo los agentes financieros estarán colocando el foco de atención sobre las posibilidades electorales de Alan García para tomar sus previsiones. Y todo eso nos saldrá más caro.

Nada hay de nuevo en la última versión de Alan García. Es más de lo mismo: intervencionismo estatista regulador con el cuento de beneficiar a los pobres, a los jóvenes, a los desempleados, etc. En otras palabras, más Estado, más burocracia, más leyes y más regulación. Eso es sencillamente estrangular la economía y por ese camino es imposible crecer. Más bien es el camino inverso. Alan García ha prometido pero no ha explicado cómo piensa hacer crecer al país. No ha dicho nada grande, nada de dimensiones nacionales e históricas, nada de las graves deficiencias que este país mantiene en infraestructura básica para su desarrollo. Ni siquiera se ha referido a la reforma del Estado ni de la Policía Nacional. Solo sacar a las calles a las FFAA, lo cual es una declaración de ineptitud.

Al parecer el APRA ha cambiado de lema: "solo el floro salvará al Perú". Es probable que salve al APRA porque gracias a la charlatanería de Alan llegaron al poder 2 veces en 80 años de historia. El acto fallido de haberlo elegido en 1985 le costó muy caro al país. En el 2006 tuvimos que recurrir a él para evitar el chavismo de Ollanta. Fue la situación electoral más dramática de la historia peruana. En esta ocasión el piso parece más parejo y veremos si su magia oratoria puede encandilar a los jóvenes. Es lo único que le queda, porque los mayores ya sabemos de qué pata cojea.