domingo, 9 de agosto de 2015

Fábricas progres de mitos y mentiras


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Un día, un procurador recién nombrado para el caso Fujimori, de nombre Pedro Gamarra, dio muy entusiasmado su primera conferencia de prensa y demostró que estaba al mismo nivel de un interno de Maranguita, pues carecía del más mínimo perfil mental para ejercer el cargo. Delante de todos hizo un cálculo grotesco y estúpido que pasó a la historia de la infamia. Dijo más o menos esto: la venta de las empresas públicas significó unos 7 mil millones de dólares, en el MEF se hallaron como 500 dólares, así que lo que Fujimori se robó deben ser unos 6 mil millones. Dicho esto, al día siguiente los titulares de los diarios anunciaban el "descubrimiento" del nuevo procurador, incluyendo gran nota en "El Comercio", las redes se llenaron de memes y la jauría histerica del progresismo antifujimorista empezó a cacarear la acusación de un procurador que luego sería echado por imbécil. Pero el mito quedó y se sigue repitiendo.

Por supuesto, no existe ninguna investigación que haya llegado a semejante conclusión sustentado en documentos y evidencias. Menos a cargo de algún procurador y mucho menos por aquel mamarracho de procurador improvisado que hoy nadie recuerda. La única investigación seria sobre Fujimori fue encargada por Alejandro Toledo a la compañía Kroll de los EEUU, experta en investigar presidentes en todo el mundo. Luego de casi un año de pesquizas entregó un informe que misteriosamente fue archivado. De lo trascendido se sabe que Kroll no encontró ningún movimiento sospechoso ni cuenta alguna que implique a Alberto Fujimori. Razón suficiente para que dicho informe sea archivado.

Pero el primer infundio de esta naturaleza había salido de una ONG caviar que lleva el nombrecito de Proética, fundada luego de la CVR por los mismos personajes de la logia caviar de abogados que llegaron al MINJUS con Diego García Sayán. Esta ONG fue hija directa de la CVR y manejada por la misma gente, convencida de que en la cacería del fujimorismo había mucho dinero por ganar. Su primer director fue José Ugaz. Rápidamente se convirtieron en anexo de Transparencia Internacional y su primer reporte fue comunicar que Alberto Fujimori había robado una fortuna. Por supuesto, tampoco tenían pruebas ni habían hecho ninguna investigación. No obstante, Transparencia Internacional publicó un reporte donde en un curioso ranking colocaba a Alberto Fujimori entre los diez presidentes más corruptos del mundo, aunque, una vez más, no tenían ni una sola prueba. Era solo humo.

Dicen que las casualidades no existen pero casualmente, luego de toda su esforzada labor, Diego García Sayán fue nombrado presidente de la CIDH y José Ugaz, presidente de Transparencia Internacional. Los medios del progresismo utilizan los infundios regados por Proética y Transparencia para darlos por ciertos y montar el engañamuchachos con que adoctrinan a los jóvenes progres, quienes más tarde marcharán como buenos carneros dóciles berreando sus consignas, llenarán las redes con ridículos memes y dejarán combativos mensajes dando por ciertos los mitos de la logia caviar oenegienta. Así es como funciona la fábrica de mitos y mentiras del progresismo. 

Todavía falta agregar la labor de desinformación y mitomanía de la CNDDHH de donde salió la estrambótica cifra de 300,000 mujeres esterilizadas. El progresismo ya no limita sus mentiras porque se ha dado cuenta que los jóvenes progres flotan en estupidez y, por tanto, son incapaces de meditar y percatarse de una barbaridad o mentira evidente. Peor aun, cuanto más absurda y tremebunda sea la mentira contra Alberto Fujimori, más aceptación tiene. El delirio antifujimorista crece y se alimenta constantemente con mitos y falsedades que se riegan y se repiten con contundencia y seguridad absoluta. Lo escucho en la radio, donde la chiquiprogre Sigrid Bazán, convertida en predicadora del antifujimorismo, repite todas las barbaridades que le pasan por la cabeza o que le han enseñado en las sesiones de adoctrinamiento del Partido Socialista. 

Seguramente en la próxima campaña electoral veremos nuevamente a toda la chibolería progre saliendo a marchar con sus cartelitos, en una nueva versión del corso antifujimorista. Son parte de la fábrica de mitos de la izquierda y tontos útiles del progresismo. Un ejército de chiflados que marcha, como una especie de nueva religión, con la biblia de la CVR predicando el odio a Fujimori, y también ahora a Keiko. Por desgracia, el sector de la izquierda se caracteriza por captar jóvenes para llevarlos por el sendero fácil del delirio y el odio, que acaba a veces en actos suicidas o criminales. Esperemos que en esta campaña la basura no sea el único aporte de la izquierda. La gente ya está harta de eso.