viernes, 28 de agosto de 2015

Chavismo a la peruana


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Lo que estamos viendo frente al tema del lote 192 y Petroperú es chavismo puro. Se trata de apelar a las emociones populares para imponer una decisión a toda costa, por encima de la lógica y la razón, es decir, socialismo al estilo chavista. Esto puede funcionar cuando hay dinero, pero no cuando las arcas están vacías o disminuyendo. Como ya es sabido, el socialismo solo funciona cuando hay dinero público, y acaba cuando el dinero se termina. 

Para entender la situación, supongamos que la abuelita es llevada al hospital por una dolencia y los médicos, luego de examinarla, determinan que no se la puede intervenir porque hay mucho riesgo y poca posibilidad de éxito. Ofrecen otras alternativas sobre su calidad de vida, que la verdad no será mucha, después de todo. Es lo que razonablemente se puede hacer. En respuesta los hijos de la abuelita montan en ira y acusan a los médicos de ineptos, incapaces, indolentes, asesinos. Convocan a los miembros de la familia que aparecen en gran número, y organizan una manifestación en las afueras del hospital exigiendo que la abuelita sea intervenida y con éxito. Pero no solo eso, además exigen que el hospital corra con la cuenta y asuma toda la responsabilidad. Esa es más o menos la situación, salvando las distancias.

La adjudicación del lote 192 fracasó, entre otras razones, porque Petroperú está metido en el medio como estorbo o socio obligatorio. Nadie quiere arriesgarse en un lote viejo que está en decadencia y que es cada vez más difícil y costoso extraerle petroleo, a los bajos precios actuales y con proyección a la baja. Menos aun teniendo que compartir ganancias con Petroperú, además de todo el rollo ambiental, el trato con los nativos, etc., que deben asumirse como costos adicionales, entre otros. Como están planteadas las cosas, el lote 192 no es buen negocio para ninguna empresa privada. Las empresas no se hacen para perder dinero. Lo lógico sería que el gobierno invierta la figura, convoque a las empresas para que ellas planteen soluciones y propuestas que puedan ser evaluadas por el Estado para elegir la mejor opción. Pero lo que han hecho es cruzarse de brazos.

Sin embargo, a la gente y a los demagogos de la izquierda les tiene sin cuidado que el negocio sea malo y lleve a pérdida. Piden a gritos que el Estado lo asuma y que Petroperú opere el pozo sin importar si pierde y de dónde se sacarán los millones que se necesita para repotenciarla. Total, es plata del Estado y a quién le importa si pierde. Lo que quieren es que la plata siga fluyendo aunque sea de la mamadera del Estado. Los argumentos que se exponen son más bien acusaciones a los que no piensan como ellos. En el tradicional estilo del debate con la izquierda delirante lo que más se oyen son insultos como traidor a la patria, vendepatrtia, enemigo del pueblo, etc. El mismo estilo de Castro, Chávez y Maduro.

El premier Cateriano y la ministra de Energía y Minas se tomaron la molestia de ir al Congreso a exponer la situación desde la perspectiva técnica y económica, pero no lograron convencer a los demagogos de la izquierda retrógrada como Manuel Dammert, que tiene décadas pregonando el estatismo en hidrocarburos. Junto con el extinto Javier Diez Canseco, es uno de los "especialistas" rojos en joder al Perú en este tema, como ya lo hicieron paralizando la explotación del gas de Camisea en 1985. Son ejemplos claros de charlatanería barata de izquierda. Ambos, tanto Javier Diez Canseco como Manuel Dammert, pertenecen a la zurda miraflorina caviar. Ambos son sociólogos pero se creen expertos en todas las materias. Ambos se dedicaron a la demagogia barata popular llenándose la boca con consignas idiotas como "Petroperú es intocable porque es una empresa estratégica".

Brillante estuvo Lourdes Alcorta al callar al demagogo rojo Dammert en el Congreso, donde vociferaba sin dejar hablar como si estuviera en el patio de letras. ¿Dónde está tu balón de gas a 12 soles? le dijo Lourdes. "Cállate que acá nadie es enemigo del pueblo". Así es como hay que tratar a estos charlatanes de la izquierda delirante e irresponsable. El problema es cómo enfrentar a las masas porque la izquierda suele defender su irracionalidad con las masas. Es una papa caliente para un gobierno pusilánime como el de Ollanta que ha dejado que el problema llegue a este punto por incapaz. Hace tiempo debió rematarse ese pozo al mejor postor. Ahora la población ni siquiera acepta una empresa extranjera. Los rojos les han vendido la idea de que eso es "vender la patria". Ahora Ollanta Humala sabrá de primera mano lo que es la izquierda delirante a la que él mismo se sumó en su pasado de polo rojo.