lunes, 6 de julio de 2015

El lenguaje progresista


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La semana pasada el establo progresista se llenó de berrinches y relinchos por una nueva ola de histeria a causa de una simple frase de Aldo Mariátegui, quien se refirió al ministro Segura como "autista". Parece que todo se inició porque una asociación que tiene el achorado nombrecito de "¡soy autista, y qué!" se quejó por el artículo, considerando que era una ofensa a todos los autistas. Ridículo pero cierto. Exigir cordura, coherencia y razón en estos tiempos de estados alterados ya resulta un despropósito, ¿Cómo es que la expresión de Mariátegui puede considerarse un insulto a los autistas? No entiendo. Lo peor es que iniciaron la campaña con el mensaje "autismo no es insulto". Entonces, si no es insulto ¿de qué se quejan? ¿Por qué chillan?

Al margen de lo ridículo del tema, a la queja autista se sumó la histeria progre, que no desaprovechó la ocasión para armar un bullying contra el odiado Aldo Mariátegui. El mismo director de Perú21 acabó expresando disculpas públicas por las expresiones de su columnista en un gesto francamente excesivo que linda con la censura y pone en riesgo la libertad de expresión, ya no por cuestiones políticas sino por meras estupideces progresistas, pues últimamente ellos se han apropiado del lenguaje. No es la primera vez que se usa el término "autista" para referirse a alguien que gira en torno a su propio discurso. Ese uso del término es bastante común.

No es novedad que el progresismo pretenda controlar el idioma. A la izquierda no le gustan los medios de expresión que no controla, detesta la libertad de expresión y ni siquiera admite todas las palabras del idioma. Han censurado hasta el idioma prohibiendo el uso de ciertas palabras y pervirtiendo el lenguaje para convertirlo en un instrumento de campaña ideológica inclusiva. Por eso nos atormentan constantemente con sus extravagantes y ridículas expresiones como "todos y todas", "peruanos y peruanas" o "ciudadanos y ciudadanas". 

El progresismo administra el lenguaje determinando qué palabras son admisibles en el mundo de la igualdad y la inclusión, y cuáles deben requerir licencia previa o censura. Además nos han llenado el idioma con una larga lista de patéticos eufemismos para no llamar a las cosas por su nombre. Por ejemplo, el director de Perú21, Juán José Garrido, de rodillas en su columna, clama perdón a los autistas de quienes dice, en el más pulido lenguaje progresista, que "solo son personas con habilidades diferentes". ¿Se puede ser más falso e hipócrita? Está bien que los progres se expresen así porque después de todo son candelejones y han hecho de la beatería social su insignia, pero ¿un director de medios que además se esmera en diferenciarse del progresismo?

A ver, vayamos al mataburro. ¿Qué dice el DRAE sobre autismo?

1. m. Repliegue patológico de la personalidad sobre sí misma.

2. m. Med. Síndrome infantil caracterizado por la incapacidad congénita de establecer contacto verbal y afectivo con las personas y por la necesidad de mantener absolutamente estable su entorno.

3. m. Med. En psiquiatría, síntoma esquizofrénico que consiste en referir a la propia persona todo cuanto acontece a su alrededor.

Y mejor no cito lo que dice el tratado de patología porque ya es demasiado. Creo que el DRAE basta para dejar en claro que un autista no es solo una persona con "habilidades diferentes". Los amamos pero no es suficiente para engañarnos. Desde mi punto de vista, si alguien quiere utilizar eufemismos y amaneramientos en su lenguaje es libre de hacerlo. Pienso que es parte de su libertad de expresión y de pose social. Pero pretender que los demás se sujeten a los estándares progresistas adoptando el mismo lenguaje falso, artificial y encubridor, es demasiado. Y peor aun es hacer bullying contra los disidentes del lenguaje progresista que utilizan el idioma de manera natural, sin amaneramientos ridículos y llamando a las cosas por su nombre.

Ninguna palabra es un insulto, es solo una palabra. Insulto es cómo se usa la palabra. En el caso de Aldo Mariátegui es obvio que lo que quería decir, al llamar "autista" al ministro Segura, es que este no ve más allá de su nariz, que está encerrado en su propio discurso. ¿Qué tienen que ver los autistas en este contexto? Absolutamente nada. ¿Han patentado la palabra con significado y todo? Ya pues, no frieguen. Francamente resulta ridículo. Y lo peor es que le hacen pisar el palito al buen Juan José Garrido, quien en lugar de asumir una postura neutra y sensata les concede el baile a la cucufatería progresista y al achorado círculo que administra esa página de autismo.

Hay diversas formas de censura y todas ellas vienen del progresismo. Empiezan condenando el uso de ciertas palabras y acaban como Correa o el gobierno bolivariano de Venezuela. Por lo pronto ya empezaron con el cacareo de la "concentración de medios". Es preciso no caer en su juego. Ya es el colmo que el progresismo se arrogue el derecho de administrar el idioma. Lo que debemos hacer es exigirles que aprendan a usarlo correctamente y que eliminen sus horrorosos y ridículos amaneramientos en el habla.