jueves, 23 de abril de 2015

La ética en el Congreso


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Hay noticias que son difíciles de asimilar o entender, como por ejemplo que un hombre muerde a un perro. Un estupor similar se experimenta cuando leemos que los congresistas nacionalistas acusan a los fujimoristas por faltas éticas. Bueno, ya sabemos que algunos sectores subsisten estigmatizando al fujimorismo con la corrupción mientras esconden la mano y tapan sus propias fechorías. Ahora resulta, por ejemplo, que el congresista Renán Espinoza, cuya única hazaña parlamentaria es haber lanzado a su hijo a la alcaldía de Puente Piedra ofreciendo leyes en favor del distrito en los mítines, acusa a los fujimoristas de haber participado en un mitin de Keiko en Puno, adonde viajaron con pasajes pagados por el Congreso. Es más, hasta ha presentado una denuncia constitucional. 

Según lo que se sabe la cosa va así: seis de 17 parlamentarios fujimoristas viajaron a Puno en una misión de trabajo, incluso de varios días, y luego acabaron siendo parte del mitin de Keiko. A estos seis se les acusa de hacer proselitismo aprovechando un pasaje pagado por el Congreso. Ellos arguyen que fueron a Puno en misión parlamentaria y decidieron sumarse al mitin por coincidencia. Hasta donde se sabe no han sido desmentidos, pues realmente cumplieron una agenda. La pregunta es si les está vedado participar en un acto político. No hay ningún reglamento que lo indique. El asunto es más un escándalo por falta a la ética pero le han dado incluso ribetes de delito de peculado. Y lo curioso es que se hagan este tipo de acusaciones en el Congreso, el nido de los más grandes aprovechadores del dinero público. 

Estas cosas solo ocurren cuando se trata del fujimorismo. Todo se magnifica y escandaliza. Luego las hienas de los medios aparecen a mordisquear a las víctimas y armar el show. Se repone una vez más el circo del antifujimorismo rabioso con todos los payasos, equilibristas y caricaturistas en plaza. La jauría ladra, gruñe y celebra. Se arma la pira ardiente mientras gritan por la defensa de la ética. Así vemos nada menos que a Daniel Abugattás, apareciendo como un Quijote sin mancha, montado sobre su Rocinante, provisto de armadura y lanza para arremeter contra los impíos fujimoristas. El espectáculo ofrece funciones diarias de mañana, tarde y noche en todos los medios por donde desfilan nuestros indignados defensores de la moral vomitando sus acusaciones.

Pero ver a Daniel Abugattás levantando el dedo acusador en defensa de la ética es la imagen de la paradoja. ¿Acaso no es este señor el que llevó a las narcococaleras al Congreso? ¿No ha sido el nacionalismo en pleno el sector que ha llenado el Congreso con chusma de la más baja estofa, entre ignorantes, analfabetos y malandrines prontuariados de toda clase? ¿No fue Daniel Abugattás quien montó el delirante proyecto de "gestores" que iba a duplicar el presupuesto del Congreso en vano? ¿No fue Abugattás quien como presidente del Congreso contrató a las nacionalistas narcococaleras que no habían sido reelectas? Y así podríamos seguir con un largo rosario de hazañas cometidas por el hoy luchador infatigable de la ética y defensor de los fondos públicos. Francamente prestarle atención a un sujeto con el perfil mental de Daniel Abugattás no es nada serio. Pero todo vale contra el fujimorismo.

Lo único que falta en el Perú es que salga Kanebo de la cárcel para acusar a los fujimoristas. Y de seguro que de inmediato tendría el apoyo del nacionalismo en pleno y la atención de la prensa en cobertura nacional. Sería invitado a cuanto programa hay para que repita su denuncia en matiné, vermouth y noche, con caricaturas de Heduardo y Carlín, entrevistas con las diosas del periodismo, las que mostrarían su rostro de indignación, llenado de condenas furiosas el Twitter. Y es que el deporte nacional del antifujimorismo tiene muchos practicantes fervientes, y es aun buen material de ventas. Hay mitos urbanos que crecen y se repiten, con acusaciones delirantes y cifras astronómicas. Existe una verdadera secta de odiadores del fujimorismo con colectivos organizados que hacen misas negras en las redes. Otro grupo son los periodistas que sueñan con hacer un ampay, pero en el fujimorismo porque sino pues no venden.

Lo mejor que puede ocurrir en este affaire es que se investigue a todos los congresistas. La verdad es que si el Congreso les entrega pasajes para sus famosos "viajes de representación" pues deberían rendir cuentas sobre lo que hicieron. Por boca del general Daniel Mora nos enteramos que es normal que los congresistas aprovechen estos viajes para visitar sus bases en sus locales partidarios, es decir, hacen proselitismo. Otros visitan familiares. ¿Todo eso está permitido? ¿Y dónde dice que no pueden asistir a un mitin? Las cosas tienen que estar claras para todos. La solución es la que han planteado los congresistas fujimoristas: que se eliminen los pasajes por viajes de representación y que se investigue a todos. Ya basta de alimentar a las jaurías del antifujimorismo y de armar escándalos alrededor de la ética tieniendo tremendo rabo de paja.