viernes, 13 de marzo de 2015

Velasquismo pulpín trasnochado y socialconfuso


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez
Fuente: El Montonero

A raíz del espionaje chileno al Perú se ha reactivado el antichilenismo radical, en especial el del velasquismo trasnochado que sobrevive en el corazón de la izquierda nacional. No es novedad que la izquierda viva de sus mitos sin importar lo que estos fueron en vida. Por eso no es raro ver la imagen del Che en las marchas de la izquierda o de los pulpines. (es obvio que los pulpines son de izquierda ya que el izquierdismo es una enfermedad infantil, como el sarampión, solo que a algunos les dura toda una vida). No hay nada más ridículo que ver a esos izquierdistas idolatrando al asesino en serie Ernesto Guevara, alias “Che”, y luego “deslindando” con Sendero Luminoso y Abimael Guzmán. Solo una profunda ignorancia puede explicar tremenda incoherencia. Pero todo es posible en ese alucinado mundillo de la izquierda.

El dictador Juan Velasco Alvarado es un mito de la izquierda al que evocan cada vez que se les inflama el nacionalismo antichileno. Lloran y se lamentan de que las empresas chilenas nos invadan y piden que las expulsemos a todas. Alguien debería explicarles que si el Perú no puede invadir Chile con empresas privadas de igual envergadura y cantidad es por la sencilla razón de que, mientras en Chile el general Pinochet se dedicaba a fortalecer a las empresas privadas, acá el general Velasco se dedicaba a destruirlas.

Velasco fue enemigo de la empresa privada. ¿Qué chiflado izquierdista no lo es? Mientras Pinochet alentaba en Chile el crecimiento de las empresas privadas y surgían LAN, FASA, CENCOSUD, Falabella, Ripley, etc., Velasco en el Perú estatizaba todo lo que podía, imponiendo un sindicalismo radical, la cogestión empresarial, la comunidad industrial y un régimen laboral absurdo, instituyendo el disparate de la estabilidad laboral. Velasco fue el Atila de la empresa privada en el Perú. Concentró todos los sectores económicos en manos del Estado creando monstruos con el sufijo “Perú” como Aeroperú, Enturperú, Siderperú, Mineroperú, Electroperú, Entelperú, Pescaperú, etc. A eso la izquierda velasquista le llama “nacionalismo” pero no es más que patrioterismo barato y absurdo.

Todas esas empresas estatales acabaron en manos de la corrupción y en la quiebra. Durante 20 años generaron pérdidas por US$ 20 mil millones, a lo que debe sumarse la pesada deuda externa que dejó Velasco, ya que al igual que Hugo Chávez, pulverizó la producción y las exportaciones, disecó la recaudación fiscal, ahuyentó la inversión extranjera, y solo pudo sobrevivir mediante empréstitos onerosos que la prensa cautiva celebraba en portadas como grandes logros de la revolución. Los velasquistas deberían saber que gracias a Velasco el Perú se empobreció y retrocedió medio siglo, mientras Chile, con las políticas liberales de Pinochet, inició su desarrollo vertiginoso hacia el progreso mediante el crecimiento de sus empresas privadas. Y hoy está a un paso del primer mundo.

De manera que si las empresas chilenas nos invaden es en buena cuenta por culpa de Velasco. Él fue quien destruyó la industria y la empresa privada en el Perú, dejándonos en desventaja frente a Chile. Nuestros melancólicos pero ignorantes velasquistas de izquierda deberían aprender de la historia, y no seguir engañando con el cuento de que “la izquierda nunca gobernó el Perú”. Lo hizo y hasta hoy no nos recuperamos de eso.