martes, 10 de marzo de 2015

La última cruzada anti gay


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Resulta curioso ver tanta oposición a la ley de Unión Civil, una ley que beneficiará a un grupo importante de compatriotas sin afectar en lo más mínimo a los demás. ¿Por qué se oponen? La verdad es que en los argumentos expuestos no veo más que traumas de fe (principalmente), bastante histeria homofóbica, pobreza mental (es decir, estupidez) y mucha ignorancia acerca de la homosexualidad. Salir con una ley alterna que supuestamente es lo mismo pasa del ridículo a lo absurdo. Resulta difícil entender a estos sectores opositores porque solo tienen charlatanería bíblica y odios mezquinos a la vista. Son tan obvios que toda su argumentación gira en torno a dilemas falsos.

Y todo esto ocurre en un país donde sobran las leyes. Tenemos leyes hasta por gusto, incluso para beneficiar a muchos sectores sociales, desde los emolienteros y canilliltas hasta los minusválidos y niños down o con autismo, por mencionar solo algunos. ¿Alguien se opuso a estas leyes, muchas de las cuales son incluso onerosas para la sociedad, como el tener que cumplir regulaciones de construcción en beneficio de discapacitados que, en algunos ambientes, casi no existen? Se opone la gente a la construcción de ciclovías que eliminan areas verdes, parqueos, reducen las pistas solo para el beneficio de un reducidísimo segmento de la sociedad casi imperceptible? 

Debe ser que los homosexuales no son tan encantadores como los niños down, ni dan lástima como los discapacitados, ni sirven para una pose ecologista. Peor aun, están señalados como pecadores y pervertidos que ofenden a Dios con sus aberraciones. Estos mismos sectores que antes consideraban a los epilépticos poseídos por el demonio, a los esquizofrénicos tocados por Dios, a los obsesivos con la fe como virtuosos y santos, hoy recurren a la Biblia para entender la homosexualidad. Son estos sectores bíblicos y religiosos de toda especie los principales opositores de la Unión Civil. Una vez más nos confirman que son la degradación de la razón humana. 

Hay cuestiones que se han sacado a flote para la discusión, como la razón de ser del matrimonio y la naturaleza real de la familia. Me parecen temas muy interesantes a debatir pero todos esos aspectos son solo teóricos y retóricos, y podemos discutirlos por años. Sin embargo nada de eso sirve para oponerse a la Unión Civil. Se trata de darle cobertura legal a una forma de convivencia de pareja para que goce de los beneficios que tiene la convivencia heterosexual, haya o no haya matrimonio de por medio. Eso es lo de menos. No tiene nada de catastrófico. Es una cuestión que solo atañe a los homosexuales que conviven. Los demás no tendrían nada que decir ni por qué meter su cuchara.

La homofobia es claramente visible en estas sectas bíblicas comandadas por pastores lunáticos y curas mediáticos, defendidos por conocidos columnistas chupacirios que apelan a la retórica académica para cuestionar incluso la libertad, en el colmo de la chifladuría. He leído a uno de estos chiflados decir que la libertad individual no puede estar por encima de la dignidad humana. Yo me pregunto si el cretinismo bíblico es compatible con la dignidad humana, si la obstinación en creencias irracionales y anacrónicas son compatibles con la razón y la inteligencia, la que nos ha llevado hacia la conquista del espacio y la cura de las enfermedades. No lo creo.

Me da lástima que perdamos tanto tiempo en una de las discusiones más tontas a la que nos han llevado estos sectores religiosos que predominan en nuestro país y que pretenden manejar el Estado. La democracia y la civilización han avanzado gracias a la separación del Estado y la Iglesia y gracias también a la primacía de la razón por sobre la fe. Esperemos que nuestros congresistas legislen mirando el futuro antes que las ideas de hace milenios, que aprueben la Unión Civil sin miedo a estos sectores anacrónicos y pervertidos, que han suplantado la razón por las creencias. 

La última perla de estas sectas obscurantistas ha sido monseñor Bambarén quien los ha llamado maricones, y ha instado además a la sociedad a que los llamen maricones porque gay es una palabra extranjera. Solo falta que nos indique llamar mongolitos a los niños down por la misma razón. Este es el nivel de los homofóbicos trasnochados que no tienen más que la Biblia en el cerebro. Pero hay aun peores cosas que se escuchan de parte de los pastores evangélicos, incluyendo algunos que han llegado ya al Congreso. Más allá de los homosexuales, creo que la ley de Unión Civil será una señal para saber si este país tiene esperanzas en un futuro mejor o nos hundiremos en la miasma de la superchería religiosa para volver a la Edad Media.