sábado, 7 de febrero de 2015

¿Diálogo para qué?


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El diálogo convocado por este moribundo gobierno de Ollanta Humala es el gesto más patético de hipocresía y desesperación que se ha visto en la política peruana en mucho tiempo. 

Primero porque este no es un gobierno dialogante sino todo lo contrario: confrontacional. Es un gobierno de vena chavista que desprecia a la oposición y vive insultándola. Ollanta está muy lejos de ser un líder político real, de los que apenas al iniciar su gobierno convoca a un diálogo nacional de "ancha base", como se decía antes, genera alianzas y mantiene las puertas abiertas. No. Ollanta hizo todo lo contrario. Desde el principio se dedicó a estigmatizar el pasado y despreciar a los políticos al mejor estilo chavista, insultándolos en cuanta presentación pública hacía en el país e incluso ante la prensa. Su autosuficiencia lo llevó a despreciar incluso a sus aliados en campaña. Al final se quedó solo, junto a un trepador profesional como Toledo que solo buscaba refugio. La invitación de Ollanta a un diálogo carece de credibilidad si solo hasta ayer seguía insultando a los líderes de la oposición. Su gesto es forzado y no tiene nada de genuino.

Segundo, porque el momento de la convocatoria no podía ser más evidente para mostrar que se trata de una maniobra desesperada, pues se sienten rodeados por escándalos de corrupción y hasta se oyen voces con pedidos de vacancia. Las críticas al gobierno en realidad se han quedado cortas gracias a la gestión también pusilánime de la oposición. El fujimorismo, la principal fuerza del Congreso, carece de cuadros políticos experimentados y versados. El Apra que sí los tiene está muy disminuido. Con esto la oposición ni siquiera merece llamarse así. Al menos debería dejarse sentir rechazando el falso diálogo.

Tercero, porque la convocatoria ni siquiera tiene un norte, una agenda, un propósito fijado. Nada. Es solo una invitación a tomar el té en Palacio y tomarse una foto esperando que las aguas se calmen. Es a todas luces un engañabobos. No quieren enfrentar una censura ni están dispuestos a renunciar. Lo que quieren es manejar la crisis sacando a pasear a la oposición. Estos harían el papel de tontos si se prestan a la maniobra distractiva del diálogo. Lo que deben es censurar ya al gabinete Jara y exigir un gabinete de consenso que marque la ruta de salida de este gobierno.

Por último, resulta una majadería, un insulto a la inteligencia, que Nadine Heredia y Ollanta Humala copien el estilo chavista de manipulación popular para decir que rechazar este diálogo es anteponer los intereses de grupo a los del país, pidiendo a la oposición que piense en el Perú primero. Es decir, al igual que Maduro, este gobierno se siente la encarnación de la patria y que toda crítica a su gestión es un ataque a la patria. Esa clase de chantaje infantil manipulando los sentimientos patrios también es típica del chavismo. Por último, tampoco resulta válido invocar a la "gobernabilidad" cuando son ellos mismos los que se crean la inestabilidad política insultando a la oposición. 

La gobernabilidad es algo que debe buscar siempre todo gobierno sensato mediante el diálogo permanente, el consenso, los acuerdos, la concertación, etc. El gobierno debe representar a todos. Pero Ollanta y su jauría de ministros tuiteros se pasan los días insultando a los líderes de oposición y solo cuando las papas queman se acuerdan de la gobernabilidad y piden un diálogo hipócrita y sin agenda. Es patético. Que se vayan todos.