sábado, 10 de enero de 2015

La moral chicha


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La histeria antifujimorista desatada por el progresismo hace ya 14 años no mengua ni un ápice. Por el contrario, es la razón de existir de toda una secta de profetas de la moral pública que exigen azotes y lapidación de Alberto Fujimori y censura todo lo que suene o huela a fujimorismo. Un nuevo capítulo de este patético reality show de la política peruana acaba de finalizar con la sentencia por el caso de los diarios chicha. Una inútil sentencia a ocho años de prisión que en realidad no le suma ni un solo día más de cárcel a un hombre que ya está condenado a 25 años, y una jocosa reparación civil de 3 millones que se añaden a la delirante suma de 27 millones de soles que ya tiene en su cuenta.

Pero claro que los profetas de la moral progre no están satisfechos. Han quedado incómodos, fastidiados, molestos. Aun quieren más. Nunca será suficiente para condenar a Alberto Fujimori. Es un ensañamiento enfermizo que ya no tiene nada que ver con la moral ni la justicia. Se trata de un circo romano donde las hienas del progresismo acosan a Alberto Fujimori tratando de arrancarle sus miembros y sacarle los ojos. Quieren hacerle creer a la gente que Fujimori es un monstruo al que hay que combatir hasta verlo expirar. Luego irán por los demás, empezando por "la hija del ladrón", como llamó cobardemente a Keiko el garante de Ollanta Humala. 

La realidad es siempre el principal enemigo del progresismo. Acostumbrados como están a montar ficciones retóricas, a crear espejismos teatrales y psicosociales mediáticos, no perciben que todo su decorado de cartón se ha caído y hasta se han quedado sin disfraz. Hablar de prensa chicha desde la izquierda es francamente ridículo. ¿Acaso no han visto las nauseabundas carátulas de Diario16, Diario UNO (ex La Primera) y La República, para no hablar de los medios electrónicos? ¿Cómo se puede llamar a una prensa que publica mentiras diariamente, titulares que están totalmente divorciados de la realidad noticiosa para dedicarse exclusivamente a demoler a Alan García, Luis Castañeda, Keiko Fujimori o PPK día tras día? ¿Quién financia a esa prensa basura de izquierda?

Nada más ridículo que escuchar a un progre criticando la prensa chicha fujimontesinista, como si hubiese sido la única. Lo más triste es leer a periodistas (de esos que se creen periodistas porque tienen un título en periodismo -o algo por el estilo- pero que no saben nada de la realidad ni de la historia) condenando casi con lágrimas en los ojos a la prensa chicha de Fujimori, con afirmaciones que solo revelan el nivel de su ignorancia, como que allí se inventó esa clase de prensa. Alguien debería mostrarles las caricaturas de "La Olla", por ejemplo, viejo diario de los 60 donde sacaban a Víctor Raul Haya de la Torre vestido de mujer, como una prostituta, bailando frente a Manuel Odría, entre muchísimas otras caricaturas de ese nivel. No hay nada nuevo bajo el sol, ingenuas criaturas.

A Fujimori se le condena por el "desvío" de 122 millones de soles. No viene al caso discutir los detalles absurdos de esa condena. Lo que ahora nos debería importar es ¿cómo se destinan los más de 500 millones de soles que el ejecutivo gasta anualmente en publicidad? ¿Quién los supervisa? ¿A dónde van y con qué criterio? ¿Se necesita tanta publicidad en el gobierno? ¿Por qué no se investiga el presente en lugar de perder tiempo y dinero en juicios idiotas que ya no sirven para nada más que para satisfacer el morbo y la mala entraña del progresismo? ¿Por qué los predicadores de la moral progre evaden el manejo de fondos de publicidad en este gobierno? 

El circo progre del juicio chicha ha terminado y solo me queda claro que la moral chicha del progresismo sigue sosteniendo a la prensa chicha de izquierda y a sus tontos útiles, esos periodistas de cartón que aparecen con su uniforme de niños exploradores a pontificar sobre la moral chicha del progresismo condenando lo único que parecen conocer, al único que saben condenar, mientras cierran los ojos y callan todo lo que ahora mismo los rodea diariamente.