jueves, 29 de enero de 2015

Crisis en el gobierno conyugal


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Lo que el Perú está viviendo en estos tiempos es un capitulo más de las viejas intrigas del poder que se documentan desde épocas inmemoriales. Se trata en esta ocasión de una disputa abierta por el poder de parte de la parejita presidencial. Ya es evidente a todas luces que lo que está ocurriendo en palacio es una batalla campal, al estilo de "La guerra de los Rose", aquella memorable película de Danny De Vito protagonizada por Michael Douglas y Kathleen Turner en sus mejores tiempos. 

Los síntomas son claros y no son nuevos. EN realidad se trata de una competencia que se instaló en Palacio desde el primer día. El gabinete está dividido entre los nadinistas y los ollantistas. Es obvio que la premier Ana Jara responde directamente a los designios de Nadine Heredia, ya que esta logró adueñarse de la PCM colocando y quitando a sus presidentes como si fueran tampones. Recordemos la grotesca forma en que echó del cargo al buen César Villanueva. La pugna de poder que protagonizó en julio pasado para imponer en la presidencia del Congreso a su mucama Ana María Solórzano fue más allá del escándalo. Tras ese paso es obvio que los congresistas que hoy quedan en las filas del nacionalismo son básicamente nadinistas.

Por el lado de Ollanta están los ministros de las FFAA, básicamente Daniel Urresti y Pedro Cateriano, quienes aportan los dispositivos de inteligencia que necesita Ollanta para bloquear todo intento de sabotear su mando o desestabilizarlo políticamente, labor en la que presta sus artes y mañas el ministro de Justicia Daniel Figallo, quien aporta el contingente caviar de abogadillos de DDHH, procuradurías y fiscalía. Mientras tanto el país se va al garete. Los demás ministros solo se ocupan de organizar ceremonias de primeras piedras. Todos los días se le ve a Ollanta dando inicio a las obras de cualquier cosa. Vaya uno a saber si terminarán como las obras de Susana Villarán.

La guerra de los Humala-Heredia en palacio ha llegado al extremo del chuponeo y reglaje a la vicepresidenta y a la mismísima presidenta de la PCM, tal como hoy se revela en Correo Semanal. En el ajedrez de palacio la dama trata de suplantar al rey, y el rey pretende jaquear a la dama con todo su séquito de peones. Es por esto que Ana Jara está pintada y tanto Urresti como Cateriano hacen lo que les da su gana, jugando como laterales de Ollanta en la ofensiva de insultos soeces contra la oposición. Ana Jara carece de autoridad frente a los pitbulls de Ollanta. La artillería tuitera de Urresti y Cateriano lanzando cargas contra los líderes de la oposición mientras organizan el reglaje de la contraparte nadinista en el poder es la tarea que consume buena parte de lo que aun solemos llamar "gobierno". 

El desastre que es hoy el gobierno, librado ya a su suerte por el marqués y garante MVLL, quien ha preferido refugiarse en el teatro debutando como un pulpin de las tablas e ignorando todo lo que pasa en estas latitudes, ha llegado a su clímax. Es hora de que la oposición asuma su rol y censure a ese gabinete de payasos, advirtiendo claramente a los cónyuges responsables del desaguisado que el país no está para aguantar sus majaderías. Hay que decirle al papanatas de Ollanta Humala que si no tiene pantalones para ejercer el cargo por su propia cuenta, renuncie.