martes, 25 de noviembre de 2014

Enredos fujicaviares


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El ambiente circense que la política peruana ha adoptado gracias a la amplia gama de payasos, equilibristas y saltimbanquis llegados al poder con las últimas elecciones, no deja espacio para ningún debate alturado ni profundo. Y menos con las expresiones del propio presidente de la república cuyo nivel sigue siendo de cuartel. El Congreso, por su parte, anda más ocupado en la guerra de celos de su presidenta Ana María Solórzano contra la ardiente asesora Patricia Róbinson, por la disputa del galán Víctor Isla. 

Es obvio que en ese ambiente de cabaret no queda ganas de escribir sobre política, así que mejor nos ocupamos de la pelea, más o menos entretenida, entre el juez supremo Javier Villa Stein y la abogada periodista Rosa María Palacios, acusada por el juez de ser una "fujicaviar conversa". Más aun, el ocurrente juez ha sugerido que se grabe una placa con el nombre de todos los fujicaviares conversos y se la cuelgue en el Museo de la Memoria. Algo que ha desatado risas en las redes. Al menos yo no paro de reír.

Hoy RMP dedica su columna a replicar al juez JVS luego de haber dedicado los últimos días a darle pelea en su cuenta de Twitter. Pero la historia viene de muy atrás, cuando algunos reconocieron que cierta porción de caviares habían servido al gobierno de Fujimori en calidad de asesores, por lo que se les concedió el título fujicaviar. El aporte de Villa Stein es el rótulo de "conversos" debido a que estos fujicaviares han perdido la memoria y hoy posan en medio de toda la jauría de progres y caviares indignados y furiosos contra Fujimori, haciendo lo posible por esconder su pasado. 

Y esa es justamente la treta que emprende RMP en su columna de hoy, tratando de explicar con un estilo abogadil, que ella no trabajó para el gobierno sino para el Estado. Dice que solo los totalitarios no saben diferenciar entre Estado, gobierno y partido. Brillante intento a no ser por el pequeño detalle de que ella no estuvo en la planilla del Estado, como cualquier empleado público que si trabaja para el Estado, sino que fue personal de confianza, miembro del selecto grupo de asesores llamados por sus conexiones y que no ingresan por concurso público. Alguien que solo estuvo para un proyecto del gobierno en calidad de consejero, asesor o personal de confianza no puede decir que no trabajó para el gobierno. Por supuesto que lo hizo. Y RMP trabajó para el régimen de Fujimori.

Pero si esto no quedó claro, lo que no tiene forma de ponerse en duda es su participación en la campaña electoral de Juan Carlos Hurtado Miller, candidato fujimorista a la alcaldía de Lima. En esta campaña RMP no solo colaboró sino que cobró, y ese dinero provenía directamente de Vladimiro Montesinos, como todo el mundo lo sabía. Claro que esto no lo menciona en su columna de hoy. Más bien le gusta echarle tierra a esa época de su pasado, como cuando una gata entierra su travesura. No puede decir que allí trabajó para el Estado. Ni siquiera lo hizo para el gobierno. En ese caso trabajó para el partido. Así que RMP es una fujicaviar conversa en toda la linea y recibió dinero de Montesinos. No tiene forma de tapar ese pequeño detalle de su trayectoria sinuosa, aunque esa ruta la haya llevado a ser en estos días una agente de IDL.