lunes, 6 de octubre de 2014

Humillante derrota de la izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Lo primero que se puede decir del resultado electoral es que hace justicia al castigar a la que sin ninguna duda ha sido la gestión municipal más incompetente de la historia. Susana Villarán ha hecho historia también al ser la primera alcaldesa que no gana una reelección. Este es el lógico resultado del estilo caviar y progresista de gestión política fundado en el floro, la charlatanería, la hipocresía, la pose y la propaganda excesiva, hasta el punto de la intoxicación pública. Las prioridades de la izquierda son siempre de carácter ideológico y lírico, mientras que la población quiere y necesita con urgencia resultados materiales y concretos. A la gente ya no se le puede vender humo. Es por eso que un mudo le ha ganado a una charlatana. La gente quiere obras y no floro.

Por lo mismo, el fracaso de Susana Villarán es el fracaso de la izquierda. No de una izquierda "democrática" que aspira a dejar atrás su reciente pasado violentista y totalitario, pues esa izquierda democrática no existe, no es más que una pose electoral. La izquierda es una sola. Es la misma que llegó al municipio de Lima con un frente delirante con Susana Villarán a la cabeza y que luego acabó en la descomposición, porque ese es siempre el fin de la izquierda: pelearse y dividirse. 

Además de su errática gestión municipal, la conducta política de Susana Villarán ha sido el manual de la torpeza: buscar un vientre de alquiler y aliarse con el toledismo para luego seguir pregonando decencia fue demasiado. Bombardear a la gente con publicidad municipal en plena campaña electoral fue también bastante indecente. Cada movida de Villarán la hundía más.

Probablemente nada haya hundido más a Susana Villarán que el desastre de su reforma de transporte. Los charlatanes de izquierda se pasaron 3 años promocionando la reforma del transporte, y cuando al fin la pusieron en marcha, lo que la gente halló fue un mamarracho. Cambiarle de nombre a tres avenidas para llamarlas "Corredor Vial TGA", pintar de azul buses viejos y con multas, manejados por los mismos salvajes al volante (pero en planilla), sin tener paraderos iniciales y arrimando a todas las custers solo dos cuadras más allá, a nadie le pareció una reforma sino un chiste.

Y es que en verdad nada simboliza mejor la distancia que existe entre el discurso y la realidad de la izquierda que ese cuento de la reforma del transporte. Si en algo son buenos los progres es en vender fantasías. Y lo peor de todo es que distinguidos opinólogos se tragaron el cuento de que Susana representaba la reforma, como si compraran un producto por la etiqueta sin examinar el contenido. Lo que había adentro era humo. Ya había pasado con los taxis pero siguieron creyendo en el cuento.

Recuperar el tiempo perdido para Lima será difícil. Otro aspecto dramático y nefasto de las gestiones de izquierda es aumentar la burocracia y el gasto público. No ha sido diferente en la MML. Lo que deja Villarán es un municipio saturado de gastos fútiles, especialmente en publicidad, y una planilla que desborda como un bus del Metropolitano. El presupuesto de la MML se ha incrementado tres veces en esta gestión de izquierda y solo ha crecido el parasitismo. La primera tarea de Castañeda será desparasitar el municipio.