domingo, 21 de septiembre de 2014

Melcochita al rescate


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Si las elecciones se cumplen como reflejan las encuestas, la derrota de Susana Villarán no solo será humillante en lo personal sino histórica en lo político. Desde que en 1985 el inteligente y atildado Alfonso Barrantes fue aplastado en las urnas por un mozalbete de 35 años, sin oficio ni beneficio pero con una oratoria tan brillante como irresponsable, llamado Alan García, la izquierda no habría sufrido un descalabro electoral tan aparatoso como el que ocurrirá el próximo 5 de octubre.

La señora alcaldesa Susana Villarán ha demostrado ser la incoherencia andando. No solo por cambiar de opinión siendo candidata luego de asegurar que no lo sería, sino por cada frase que pronuncia con la intención de transformar la realidad. Así ha dicho, por ejemplo, que las diferentes encuestas que muestran los medios son solo publicidad, para luego agradecerle a RBC por su objetividad. Si el criterio de Susana Villarán es poner un sondeo a base de llamadas telefónicas sin control, por encima de las encuestas fundadas en la ciencia estadística,  ya tenemos una idea de cómo ha manejado los asuntos de la ciudad. 

Para quienes seguimos de cerca la mentalidad de izquierda con un interés científico, no nos extraña en lo absoluto que Susana Villarán desprecie la realidad y prefiera sus estimaciones e ideales. Es una constante de la izquierda. Tampoco es raro que falseen las estadísticas para mostrar logros que no tienen, reducir las tasa de inflación y otros datos de la realidad que les disgustan. Existe toda una clase particular de estadísticos de izquierda expertos en montar metodologías de medición especiales que permiten falsificar la realidad. Por eso son capaces de decirnos que la educación en Cuba es la mejor del mundo, cuando todos sabemos que en la isla prima el adoctrinamiento político.

Susana Villarán no es la excepción. Al contrario, tanto ella como sus seguidores, y en especial esa legión vergonzosa de mermeleros de la prensa villaranista encabezada por Rosa María Palacios, no se cansan de mostrarnos solo magníficos datos estadísticos como logros de la alcaldesa. Lejos de mostrarnos sus obras en la realidad, nos agarran con gráficos lineales y estadísticas mañosas. En los hechos reales la alcaldesa Villarán no tiene nada que mostrar, excepto desastres como la famosa "Costa Verde Sur", ridícula obrita de impacto social que no hacía falta y que nadie pidió, pero que está allí, en el abandono, perjudicando una playa que antes era plenamente utilizable.

Como triste corolario de la incapacidad, la alcaldesa ha recurrido al efectismo rompiendo huevos con Melcochita en una campaña que ya llegó a la desesperación. Algunos piensan que dará resultados, pero otros creemos que ya nada salvará a la alcaldesa y que este 5 de octubre votaremos para que la incapaz se vaya y deje de rompernos los huevos.