viernes, 12 de septiembre de 2014

La izquierda sin memoria


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Es curioso que la tan memoriosa izquierda peruana que no deja pasar una sola fecha del calendario progresista para celebrar, por ejemplo, la entrega del informe final de la CVR, hoy no haya pronunciado ni media palabra por el aniversario de la captura de su líder Abimael Guzmán. El día ha transcurrido en un silencio total por parte de la izquierda. La web de la CNDDHH aun luce los festejos del día de la entrega del IF-CVR, pero nada sobre la captura de Abimael Guzmán, el asesino más grande de la historia del Perú. ¿No es sintomático? Sin duda hay silencios que dicen mucho.

Si la izquierda celebra el informe de la CVR y calla el día de la captura de Abimael Guzmán es porque la CVR le lava la cara a la izquierda exculpándola por el holocausto de los peruanos a manos de dos grupos de izquierda, mientras que aun guarda el sentimiento de solidaridad frente a las huestes de Sendero Luminoso, una especie de profunda admiración y veneración por esos dementes homicidas que se atrevieron a llevar a la práctica la prédica de la izquierda. 

Para nadie debe ser un misterio que la izquierda peruana se pasó 30 años predicando la lucha armada, la guerra popular del campo a la ciudad, la lucha de clases mediante la aniquilación del enemigo de clase, la toma del poder por la violencia porque la violencia era la partera de la historia y porque el poder nace del fusil. Frases de cliché que se repetían en los salones y patios de las universidades públicas tomadas por los fanáticos seguidores del marxismo en todas sus variantes. Consignas pintadas en las paredes de las facultades junto a los rostros del Che, Mao, Stalin, Lennin y Mariátegui. Fueron 30 años de prédica y preparación.

No fueron solo esos delirantes que se ganaron la chapa de "sendero luminoso" porque repetían el sonsonete de "por el sendero luminoso de Mariátegui" a cada momento durante sus estúpidas peroratas a puño alzado en los patios, que siempre terminaban con detonaciones de petardos y la suspensión de las clases. Era toda la izquierda peruana en todas sus variantes de manicomio: los castristas, moscovitas, trotskistas, maoistas, albaneses, etc. Decenas de variantes igualmente violentas y extremistas, discutiendo sobre la mejor manera y el momento más oportuno para iniciar la guerra popular y la toma del poder. 

Cuando al fin Sendero Luminoso y luego el MRTA dieron el "salto cualitativo" de pasar de la teoría a la praxis revolucionaria, para la izquierda en su conjunto fue un momento de clímax. Desde el inicio de las acciones armadas hicieron causa común. Los parlamentarios de izquierda hacían lo posible por fustigar a las FFAA y al gobierno para entorpecer toda acción contrasubversiva. Los medios de izquierda apoyaban abiertamente a Sendero Luminoso. Revistas como Marka y Cambio eran los medios oficiales de los grupos subversivos y en ellos escribían los más connotados líderes de izquierda, los que hoy se pintan como pacificadores y senderólogos. 

La caída de Sendero Luminoso dejó atónitos a todos. La izquierda guardó conveniente silencio, como lo hace cada 12 de setiembre. Solo salieron de sus escondrijos para conformar la CVR y cambiar la historia. En su informe final le dicen a los peruanos con descaro y cinismo que las causas de la violencia fueron la pobreza, la marginación, la desigualdad, la tradición autoritaria, etc. Y al final condenan a las FFAA y al gobierno de Fujimori. Esa es la razón del alborozo de la izquierda por el informe final de la CVR. Y si callan reprimiendo su obsesiva memoria que sacan a flote cuando les conviene, es porque la captura de Abimael Guzmán fue un duro golpe para toda la izquierda peruana, pues los depositaba en el basurero de la historia, que es donde siempre deben permanecer.