domingo, 28 de septiembre de 2014

Chavismo de género


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Un reciente proyecto de ley acaba de ser presentado en el Congreso Peruano para obligar a las empresas más importantes del país, justamente las que cotizan en bolsa, a que incluyan un porcentaje de mujeres en sus directorios. No he visto ninguna reacción ante semejante despropósito legislativo de parte de ningún opinólogo y ni siquiera de un liberal. Será que no leen las noticias o que ya se contagiaron de la moda progresista.

Lo más curioso es que los firmantes del proyecto no son los típicos progres de la izquierda peruana que se zurran en la propiedad privada, que les encanta amenazar a las empresas privadas con toda clase de intervencionismo estatal y que son campeones de la beatería social, la pose política y del gesto de corrección. No. Los firmantes son Techito Bruce y Mauricio Múlder, entre otros.

La primera pregunta es ¿con qué autoridad y derecho los políticos pretenden inmiscuirse en la gerencia y manejo de las empresas privadas? Eso está claramente más allá de las atribuciones que se le puede conceder a los políticos y al Estado. Por lo menos desde una óptica liberal. Claro que para un pensamiento chavista no existe frontera alguna. Para un progre el Estado puede indicarle a la empresa privada cuánto producir y cuánto debe cobrar por sus bienes y servicios. La pretensión de este proyecto de ley es claramente un chavismo de género.

Por desgracia nuestros políticos no tienen ideología ni principios políticos, ya ni siquiera los apristas. Todos tienen como base la pose. el gesto y la demagogia. Además de la irresponsabilidad. Mientras la legislatura está en funciones todos estamos en peligro de que a algún congresista se le ocurra una gran idea en bien de la sociedad y nos quiera obligar o prohibir algo. 

Por estos tiempos está de moda en política la eugenesia social, que pretende la relamida ingeniería social que fue inventada por los nazis y comunistas. Es decir, mejorar la sociedad a base de recetas políticas. Es parte de la inveterada estupidez humana de creer que se puede dirigir la realidad desde un escritorio y que las leyes puede transformar la naturaleza humana y la realidad social. Todas estas recetas políticas ha resultado contraproducentes a lo largo de la historia, pero nadie es capaz de ir en contra de la corriente política definida como "correcta". 

Si los congresistas están preocupados por la presencia de la mujer en los directorios de las empresas que empiecen exigiendo al gobierno nombrar mujeres en las empresas públicas. Las políticas de "promoción social" no pueden llegar a afectar la dinámica interna de las empresas privadas. Las cuotas de género y discapacitados están de moda pero no pueden generalizarse. La promoción de nuevos valores en la sociedad debe realizarse mediante la educación, campañas de sensibilización y compensaciones tributarias, pero de ninguna manera pueden ser imperativas. 

A ver si nuestros opinólogos liberales dicen algo a riesgo de exponer su perfil de buenos muchachos y políticos correctos. Si nadie dice nada el chavismo asolapado va a seguir creciendo como un cáncer.