lunes, 11 de agosto de 2014

La yihad progresista contra las AFP


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La campaña de izquierda contra el sistema privado de pensiones solo es comparable a su guerrilla antiminera. Por ahora los antiAFP no tienen mucho eco pero es claro que apuntan a la eliminación del sistema para que, como ya ocurrió en Argentina, el Estado se apropie de los fondos privados, es decir, confisque el dinero de los seis millones de ahorristas que tienen cuentas de pensiones en alguna AFP, además de los 100 mil que la usan como cuenta de ahorros voluntaria. Algo similar está ocurriendo también en Chile, en donde la insanía mental ha vuelto a darle presencia al comunismo en el gobierno y en las calles, y ya iniciaron la campaña contra el SPP.

Los resultados de la campaña antiminera en Cajamarca, como el incremento de la pobreza, ya son harto conocidas. No será nada diferente lo que ocurra con los pensionistas si la guerra progresista contra el SPP llegara a tener éxito. Solo hay que ver lo ocurrido en Argentina, donde el Estado ha quebrado y los miles de millones que tomó de los fondos de pensiones se han volatilizado. La situación del sistema nacional de pensiones en el Perú siempre fue deficitaria e insostenible, aun cuando ya existían las AFPs. Los numerosos informes del MEF dan cuenta de la situación insostenible del esquema pensionario estatal, en especial del mafioso DL 20530. Frente a ello la creación del sistema privado de pensiones fue una gran solución, tanto para las arcas del Estado como para los trabajadores, así como para el país entero que se beneficia de los ahorros. 

¿Qué es lo que le molesta tanto al progresismo de las AFP? El fondo del asunto es el mismo, acá como en Chile o Argentina: puramente ideológico. No les gustan las empresas privadas. Eso es todo. Y le harán la guerra solo porque son grandes empresas privadas que -y esto es lo peor para el progresismo- ganan dinero. De hecho lo que más ha inquietado a la izquierda son las ganancias reportadas por las AFP. Para evitarlo han montado todas las reformas promulgadas el año pasado cuyo propósito principal fue reducir las comisiones que cobran las AFP. El resultado final fue un frankeinstein que parió la comisión por saldo y el absurdo de crear un monopolio como Habitat, más la estupidez de obligar a hacer trámites a la gente que quería permanecer en su mismo esquema de comisión.

Tan estúpida fue la reforma que la famosa nueva comisión no tuvo acogida entre los ahorristas y solo provocó molestias a los afiliados. Pero lo peor fue montar un monopolio: la AFP Habitat. Para contentar a este monopolio no solo se le ofreció a todos los nuevos afiliados que entraban al sistema sino ampliarles la cobertura hacía los trabajadores independientes. Es decir, el Estado no solo montó un monopolio sino que estaba trabajando a favor de él con el único propósito de jorobar a las otras AFPs. Esa fue la gran estupidez que hicieron nuestros progresistas.

El autor de ese mamarracho hoy se esconde detrás de las cortinas. Es el molusco Jaime Delgado que ahora sale de su concha para decir sin rubor que está en contra del descuento obligatorio de los independientes. El otro genio que impulsó el despropósito fue el progresista Daniel Schilowsky, jefe de la SBS, incansable predicador de la reforma desde que asumió el cargo. Lo peor de tanto zafarrancho fue que lo más importante del sistema quedó fuera de la discusión: la rentabilidad del fondo. A nadie le importó hacer algo para mejorar la rentabilidad, diversificar mejor las inversiones, ampliar la cobertura, proponer nuevos productos, etc. Todo el interés de la reforma fue impedir que las AFP ganen su dinero. Esa es la mentalidad que tienen nuestros mediocres políticos afectados de progresismo.

La campaña actual emprendida por IDL-Reporteros y La República tiende a demostrar que las AFP son una estafa, que las pensiones son mínimas y que además las AFP se quedan con el dinero del ahorrista. Se trata de una sucia campaña de desinformación, hay que decirlo claramente. En lugar de servir como medio educativo para que el ciudadano sepa tomar mejores decisiones, lo que hace el progresismo mediante sus reportes es desinformar, tergiversar y hasta mentir sin decoro. Lo concreto es que las AFP son simples instituciones financieras donde la gente ahorra y gana una rentabilidad que, hasta el momento, siempre ha sido el mayor del mercado financiero. Cuando se jubilan cobran lo ahorrado. Eso es todo. Así de simple.

El problema del progresismo es que responsabiliza a la AFP de que la pensión sea baja en muchos casos. ¿Es eso culpa de la AFP? Por supuesto que no. En la mayoría de estos casos se trata de gente que no supo tomar una adecuada decisión al momento de afiliarse, no se informó ni hizo los cálculos mínimos para optar por una cuenta de AFP. Es entera responsabilidad del ahorrista. Sin embargo, vistos estos problemas de mala elección, se dio una ley que permitía regresar a la ONP a quienes no les convenía seguir en la AFP debido a su edad. Entonces ya tendrán que haber tomado ese camino. Y si no lo hicieron ¿es culpa de las AFP? Claro que para los progresistas TODO es culpa de las AFPs. Incluso la estupidez de la gente.

¿Es posible que el pensionista nunca cobre el total de sus fondos? Pero claro que sí. Si es que se muere antes. Pero en tal caso quienes cobran son sus herederos. ¿Es eso culpa de la AFP? Tampoco. Pero hay muchas cosas buenas que ofrecen las AFPs y que nunca se dicen. Los únicos que hablan de las AFPs son los progresistas y siempre para engañar con falsas imágenes negativas. No dicen por ejemplo que el ahorrista además de una pensión de jubilación cuenta también con un seguro de invalidez, una pensión de sobrevivencia, gastos de sepelio cubiertos, etc. Además de ser un gran alivio al erario nacional que ya no daba más con el servicio de la deuda, pues los aportes de pensiones jamás cubrían la planilla de pensiones. Si a esto le sumamos el enorme aporte que significan los 40 mil millones de dólares que el SPP inyecta a la economía como impulso a las inversiones, tenemos el cuadro completo de lo ventajoso que es contar con este sistema privado de pensiones. El resto es solo ideología caduca, envidia, prejuicio y estupidez progresista.