sábado, 23 de agosto de 2014

El gobierno de Nadine en jaque


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El entrampamiento producido en el Congreso con el voto de confianza al gabinete presidido por Ana Jara ha dado lugar a varias interpretaciones y posiciones. Por el lado del gobierno se ve como un chantaje por parte de una oposición intransigente. Por el lado de la oposición hay dos puntos de vista. Por un lado están los políticos que han plantado condiciones al gobierno para que se produzca un cambio de timón, y por el otro están los papanatas de siempre tratando de llevar agua para su propio molino, en especial aquellos que creen que el descuento obligatorio de pensiones a los independientes es una cuestión de Estado. 

Lo que el gobierno está pasando es fruto de su propia inexperiencia política y de la insólita intromisión de la primera dama en el poder. Este es un gobierno que llegó con las banderas de una izquierda ideológica que solo cargaba con clichés y poses tradicionales, por lo que se dedicaron a tumbarse a todo el mundo, siguiendo ese afán enfermizo de toda izquierda de crear divisiones y conflictos sociales entre buenos y malos. El ritual de purificación social a la que aspiran los izquierdistas en todos lados consiste en meter presos a los que no son de su pelaje. Así es como inician los procesos sumarios de ejecución de enemigos o, en estos tiempos, de investigaciones, acusaciones y enjuiciamientos, bajo la premisa de que todos son enemigos de la patria y deben ser eliminados.

El gobierno de Ollanta Humala se inició anunciando la vendetta contra el alanismo, tal como empezó el de Alejandro Toledo contra el fujimorismo y el de Villarán contra Castañeda. Ellos actúan representando la honestidad, la decencia, lo sano y lo sagrado. A partir de ellos la historia inicia una nueva era del bien, dejando atrás todo lo malo. Tal es la mentalidad infantil de todo izquierdista perturbado que improvisa su labor en la política deseando ganarse un perfil de líder histórico a costa de falsear la realidad, colgar unas cuantas cabezas en los postes para advertir a sus enemigos y satisfacer el morbo de las muchedumbres histéricas y estúpidas. Así también actuaba en sus inicios Sendero Luminoso. En algo se parecen todos estos.

El resultado de este accionar enfermizo fue que Ollanta y su mujercita se quedaron solo con la manga de chupamedias nacionalistas inútiles que los rodean, y sus aliados de medio pelo arrimados en busca de protección para su líder, el impresentable borracho de Cabana. Para colmo, inflados de soberbia, ya habían despachado a los tontos útiles de izquierda que los apoyaron durante la campaña, sabiendo que no les aportaban nada ni en el gobierno ni en el Congreso. Así las cosas, este se convirtió en un gobierno autista que se miraba el ombligo y solo se escuchaba a si mismo creyendo ciegamente que su estrategia de "inclusión social", es decir, que su retahíla de programas sociales, bastaría para darles popularidad.

Mientras tanto la señora Nadine Heredia fue creciendo como un tumor canceroso en el poder. La patética incapacidad de Ollanta Humala dio paso a la intromisión de Nadine hasta el punto de colocar a la presidenta del Congreso y a la jefa del gabinete en un mismo tiro. Su descarada intromisión pasó por encima de las mínimas formalidades democráticas que esperaban sus congresistas, lo que generó la indignación y la división de sus filas. Lo que hoy tiene el gobierno es consecuencia de su propio accionar errático. 

Como si toda esta fila de errores políticos no fuera suficiente, a algún idiota de palacio se le ocurrió postular a Diego García Sayán a la secretaría general de la OEA, ignorando que se trata de un caviar de pura sangre y fino pelaje que desata el asco en amplios sectores del país. Al diablo si se trata de un peruano. Es un caviar que montó por cuenta propia la farsa roja de la CVR, junto a una plaga de comunistas abyectos para investigar básicamente a las FFAA y al fujimorismo. DGS es uno de los cabecillas de la mafia caviar de las ONGs de DDHH que se enriquecieron con la CVR y que aun mantiene una red bien montada de secuaces al interior del gobierno, básicamente esa colonia de coliformes que son los abogados PUCP de DDHH.

La gente no es estúpida. Sabe perfectamente quién es Diego García Sayán y lo que este representa como uno de los ejemplares más puros de la caviarada oenegienta PUCP que infecta amplios estratos del poder en el Perú. No los queremos. Y que el gobierno, en una muestra de ignorancia política, lo elija como candidato del Perú es una ofensa a amplios sectores de peruanos que detestan a esa clase de alimañas. Hay muchísimos otros peruanos que merecen más tener ese galardón y que, sin embargo, son tachados por la señora Nadine Heredia sin que estos señoritos afectados salgan a la TV diciendo que es una pena ver que los peruanos no apoyemos a un peruano. Primero que se lo digan a la señora Nadine. 

Así las cosas el gobierno tiene lo que se buscó. Ha perdido su poder en el Congreso por la frivolidad en el manejo de su propio partido y de la manera torpe en que se conducen en el poder. La oposición ya ha avanzado mucho como para declinar al final aceptando a este gabinete tal como está. Algo tiene que ocurrir para que se conceda el voto de confianza. El gobierno tiene que aprender rápidamente a dialogar, escuchar y negociar. En primer lugar se debe exigir que Ana Jara decline. Esto frenaría algo las ansias de poder y la funesta intromisión de Nadine Heredia en el gobierno. Sería un aviso de advertencia. Básicamente esa es la cuestión política. Lo demás es secundario. Y no deberían tener miedo a la disolución del Congreso porque en ese caso el nacionalismo simplemente desaparecería.