miércoles, 23 de julio de 2014

El matriarcado de Nadine


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El gobierno de Ollanta Humala pasará a la historia como el más mediocre. Incluso es digno de no pasar a la historia. Su gestión merece ser borrada de la memoria colectiva porque solo ha significado mediocridad en grado sumo. La juramentación de su sexto gabinete antes de cumplir los tres años, es una prueba que se confirma por la calidad de sus cuadros. Lo que más se destaca en este último relevo es el mayor poder de Nadine. 

Para cubrir las apariencias, Nadine Heredia se hizo nombrar presidenta del partido. Ahora manipula sin reservas el gobierno. Y para demostrar quién manda, ha tenido el cuajo de designar a dos de sus cortesanas personales en los más altos cargos del país, como la presidencia de la PCM y del Congreso. Allí está ya Ana Jara y, próximamente, se espera que Ana María Solórzano sea la próxima coronada.

El matriarcado de Nadine significa un auténtico golpe de Estado que merece añadirse en los textos de ciencia política, si tal cosa existe. Ollanta Humala es apenas el mascarón de proa de un galeón repleto de chupamedias de baja estofa que reman para complacer a Nadine, como si esta fuera la reina del Nilo. Pero en realidad es apenas la dama del Rimac. Empecinada en asegurar su propio poder ha preferido designar a sus leales súbditos sin ningún otro tipo de consideraciones éticas o políticas. Es obvio que la vanidad, el poder, la fama y el fino vestuario han terminado afectando su razón. 

Colocar en la presidencia de la PCM a quien no ha sido más que su escudera, mandadera y telonera de ceremonias no tiene otra explicación que garantizar el trono, ya que Ana Jara carece absolutamente de condiciones para manejar al equipo que dirige este país, con todos los problemas que ya enfrenta. Lo mismo ocurre con el Congreso. Nadine prefiere lealtad antes que capacidad. Y eso es todo lo que le ofrece Ana María Solórzano. 

A dos años del final de este patético gobierno aun nos falta ver la mayor parte del segundo tiempo. Las cosas empiezan a calentarse y todo parece indicar que el partido nacionalista se dividirá. Pero aun cuenta con el apoyo de la escoria parlamentaria compuesta por PP, AP y FA. Por lo menos el circo está asegurado.