miércoles, 4 de junio de 2014

La moral de izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La olla de grillos de la izquierda peruana se encuentra sumida en un dilema pre electoral. Las próximas elecciones los ha puesto nerviosos y ahora hay un claro enfrentamiento entre los principistas y los pactistas. Los principistas siguen la suicida consigna de "morir fiel a los ideales", es decir, congelados en el tiempo. Los pactistas no es que hayan evolucionado sino que están dispuestos a todo con tal de ganar. Ya lo hicieron antes con Gana Perú.

Los principistas prefieren aliarse con Tierra y Libertad, aunque eso los mantenga en la categoría de secta cavernaria, mientras que los pactistas prefieren a Perú Posible para enfrentar las elecciones con una máscara de modernidad, como una centro izquierda empresarial. Es claro que se avecina una fractura en el manicomio de la izquierda peruana. No sería raro que acaben con dos candidatos, aunque ya tienen claro que sus posibilidades son nulas. El desastre de Villarán les pasará factura.

Es gracioso leer a los sectores más escleróticos de la izquierda y comprobar que aun siguen pensando que su apoyo se concentra en "los sectores populares e intelectuales", como lo afirma César Lévano, repitiendo cual grabadora de cassette la cháchara setentera. Olvida que Susana Villarán fue salvada de la revocatoria por los votos de San Isidro, Miraflores, Surco y La Molina. ¿Cuáles son las "bases populares"?

Por otro lado no veo a cuáles intelectuales se refiere Lévano. Ese es otro mito zurdo. Creyeron que eran intelectuales y únicos porque publicaban "estudios sociales" que ellos mismos leían. Eran los sociólogos marxistas de San Marcos y la Católica de los 70 enfrascados en analizar "la problemática social del Perú" siguiendo el sendero luminoso de Mariátegui. Ya sabemos adónde nos condujo ese sendero. Para un progre si no te interesa analizar los problemas sociales padeces de la "ignorancia de la derecha". Pero lo cierto es que la izquierda nunca ha tenido más que un puñado de intelectuales muy sobrevaluados, desde José Carlos Mariátegui hasta Julio Cotler. 

El mito izquierdista de ser un conglomerado de brillantes intelectuales con amplio apoyo popular no ha desaparecido. Es parte de su credo y su autoestima. Su realidad es bastante más modesta y hasta diría que paupérrima. El mundo de la izquierda se cae a pedazos. La gestión de Susana Villarán ha sido un desastre para la ciudad por donde se le mire. De la reforma del transporte solo ha quedado la cháchara de una promesa hueca que suena a estafa. El caos en el tránsito ha empeorado. No se ha retirado una sola unidad de circulación y los taxistas han sido burlados no una sino tres veces. 

El máximo logro de Susana Villarán se concentra en el mercado mayorista de Santa Anita. Pero hay que decir que ese mercado se lo entregó listo el alcalde Castañeda. La gestión de Susana Villarán fue incapaz de añadir un solo pabellón más, inició el traslado sobre lo que había al costo de un jueves negro que acabó en tragedia y saqueo. Las obras viales paralizadas y la alcaldesa dedicada a payasadas como los simulacros de sismo y los talleres de teatro para los niños pobres. Los muros de contención colapsando antes del segundo año, la planilla duplicada, el gasto corriente triplicado, la publicidad cuadruplicada son las tristes cifras de la gestión de Susana Villarán, además de la plaga de ambulantes que está arrasando con la ciudad, para no mencionar la victoria pírrica de la revocatoria en donde perdió a toda su comparsa progresista.

Pero la moral de izquierda hará lo posible por tapar todo ese desastre como un buen perro que entierra su porquería. No es diferente a la que ácidamente critica a la derecha. Apelan a toda clase de mentiras para convertir el fracaso en éxito, la verdad en difamación y la felonía en gesta. Por un lado la izquierda pactista está dispuesta a la unión civil con los chakanos. Estos por su parte ya han dado signos de que la descomposición ha empezado por dentro hace rato. Lo que busca Susana Villarán es solo un vientre de alquiler que le permita postular nuevamente, ciega ante las evidencias del fracaso. Lo necesita porque ese montón de estiércol que era Fuerza Social se desmoronó. Ahora ya no le importa si infecta el cuerpo en putrefacción de Perú Posible o se deja fagocitar por los coliformes del Frente Amplio.